Precisamente esa es la diferencia entre las demás hinchadas y nosotros, A nosotros nos mueve un sentimiento que los demás no conocen por mucho que nos miren.
Porque para un hincha emelecista ir al estadio es una religión, una obligación moral que se adueña de nosotros desde la primera vez que entramos al estadio Capwell y vivimos la mejor fiesta que cualquier hincha del futbol se atreva siquiera a imaginar, para un hincha emelecista seguir al equipo por el Ecuador es un apostolado que cumplimos con el mejor de los gustos, porque somos diferentes, porque no buscamos un resultado, porque nos mueve la pasión por el equipo, porque no solo vamos en las buenas sino que nos hacemos ver en las malas. Porque el disgusto nos dura menos de media tarde y enseguida empezamos a planificar el siguiente partido, porque no hay nada mejor para nosotros que estar apoyando al equipo sin importar los resultados y lo mejor es que transmitimos ese sentimiento a donde quiera que vayamos.
Cuantos noveleros se hubieran exiliado de los estadios con los resultados que obtiene nuestro equipo????, Cuántos se cambian de equipo al primer mal resultado de sus clubes???, Cuantos noveleros se ponen la camiseta de moda para farandulear o cuando golean y ni siquiera saben contra quién jugaron????. Afortunadamente esas modas esporádicas no van con nosotros. Acá sabemos desde la primera vez que nos ponemos la azul y plomo en el pecho que gane o pierda la seguiremos usando, que jamas desmayaremos en el aliento, que saldremos al frente como varones siempre con la banda ploma en el corazón, que jamás de los jamases renegaremos del Club que nos mantiene vivos, que cada uno de los trapos que se cuelgan en un estadio refleja una creencia tan arraigada en nosotros que la tenemos como norma de vida, que para nosotros es imposible expresar en palabras lo que sentimos por EMELEC, que lo hemos acogido en el corazón y vivimos por y para el equipo, que somos sencillamente diferentes a los demás, nosotros lo sabemos, los demás lo saben y les arde hasta lo más recóndito de su ser.
Tampoco caemos en masoquistas porque cada uno de los que va al estadio lo hace con la convicción que ese partido es nuestro, que esa vez será, que la cábala ahora sí funcionará, que saldremos contentos por el resultado, orgullosos como siempre de ser azules y si no nos va bien, pues no importa... la otra semana jugamos en latacunga y nuevamente será o igual de allí regresamos a quitus y ahora sí será. Y ese valor agregado que tenemos como hinchas es lo que mata de envidia a los dirigentes de otros equipos que tienen que marketear su marca caduca o les toca jugar ante puro cemento y se inventan clásicos, copas y demás huevadas. A nosotros nadie nos marketea nada, sencillamente somos EMELECISTAS y punto. Ir al estadio siguiendo al equipo es el nirvana de nuestra existencia terrenal y nunca tendremos suficiente.
Por eso cada día que pasa me hago más emelecista, porque qué es la vida sin sufrimientos y reveses... estas piedras en el camino son las que nos hacen disfrutar más los logros, porque nos sentimos parte de la Institución, porque EMELEC no son los jugadores, técnicos o dirigentes... somos NOSOTROS y cuando a fin de año levantemos la Copa nos acordaremos de aquellos viajes y reiremos, recordaremos las nuevas ciudades conocidas, las amistades conseguidas por el mero hecho de ser azules y agradeceremos al Club por permitirnos vivir esa mágica experiencia y porque podremos decir a viva voz: "You never walked alone".
Topamos. |