La noche fue especial e impactante para ambos, dormían abrazados, bueno dormía Danna, Mario no podía creerse lo que había sucedido, Por fin te he tenido entre mis brazos, por fin he sentido tu cuerpo cerca de mi cuerpo, he tenido tus labios cerca de los mios, sintiendote en cada movimiento que realizabas, en cada expresión, en cada uno de tus jadeos. Danna te amo tanto que no podría pasar más tiempo sin ti.
Ella comenzó a moverse poco a poco, Mario no paraba de mirarla se veía tan bella como una flor a punto de nacer cuando el sol se esta postrando ante ella.
Danna se despertó y lo primero que vio al abrir los ojos fue una dulce mirada, una mirada que desprendía tanto amor, una mirada que le decía LO MUCHO QUE LA AMABA.
Mario: Buenos días amor.
Danna: Amor, que linda palabra cuando se escucha de tus labios, buenos días.
Mario: ¿qué tal has pasado la noche?
Danna: Tu como crees, pues he pasado la mejor noche del mundo rodeada de los brazos y del amor de el hombre más maravilloso del universo.
Mario: de verdad te sientes feliz??
Danna: mas de lo que nunca me hubiese imaginado, más de lo que ningún hombre me ha hecho sentir.
Danna le agarro su cara y muy lentamente llevo sus labios hacia los de Mario, los beso primero con dulzura, Mario respondio con solo la dulzura que el sabia expresarle, poco a poco esa dulzura se fue convirtiendo en deseo, un deseo que Mario no podía parar.
Danna viendo lo que en el estaba provocando le dijo: Bueno creo que tenemos que desayunar no crees?? Tanto ejercicio y después del descanso me he levantado con hambre, tu no cielo (guiñándole un ojo)
Mario: yo estaba pensando en otro modo de desayunar, pero, Esta bien Danna, tu preparas el desayuno, que yo me voy dar una ducha, creo que me merezco un buen desayuno después de la cena que yo te prepare, que menos que tu hoy me hagas el desayuno.
Danna: Por supuesto, - ella se levanto se puso una camisa de Mario y de un modo muy sensual y pícaro se dirigió a la puerta para ir a la cocina. Mario al ver su contoneo, rapidamente salio de la cama la cogio por un brazo y le dijo: No me vas a dar un aperitivo del desayuno, con una mirada suplicante. Danna le cogio la cara y le beso, un beso tan intenso que Mario no podía hacer otra cosa que rendirse ante esa mujer, esa mujer que tantas cosas le hacía sentir.
Danna despegandose de él, porque sabía que si seguia besandole no podía irse, -Bueno señor ahora le tengo que dejar que vaya a ducharse, y por favor pongase algo que va a despertar el interés en todas las muchachas y yo le quiero para mí.
Mario al darse cuenta que no llevaba nada puesto, solamente le dijo NO TARDES MUCHO, aun no te has ido y ya te estoy extrañando.
Danna salio de la habitación se dirigía a la cocina, no podía dejar de pensar en la noche maravillosa que había pasado, desde que Mario le recogio en el hotel sabía que esa noche iba a pasar algo, y paso, paso lo que con tanto deseo ella quería.
Mientras estaba preparando un jugo de naranja venía a su mente el beso, que le había dado a Mario ahora, el estara ahora en la ducha, Creo que el desayuno puede esperar durante unos minutos,
Danna salio de la cocina y se dirigio silenciosamente al baño, abrio la puerta y allí estaba la silueta de Mario, una silueta que no le dejaba pensar en otra cosa nada mas que en tenerlo cerca, en poder besarlo, una silueta que se veía a través de los cristales de la mampara, Danna abrió lentamente la mampara y entro sigilosamente en la ducha, Mario no se había dado cuenta, el sólo sentía el agua caer por su cabello, por su espalda.
De pronto noto como unas manos acariciaban su espalda, unas manos que a pesar de haberlas sentido solo una vez, las conocía perfectamente, el se dio la vuelta y vio a Danna frente a el con ojos de deseo.
Danna: ¿Crees que el desayuno puede esperar a que la cocinera se de una pequeña ducha, es que tenía demasiado calor.
Mario no le respondio con una palabra, sino que le respondió con un maravilloso beso, un beso que le decía que estaba encantado de recibir a una linda cocinera, a una preciosa mujer. Fue acercando su cuerpo al de Danna, ella aun llevaba su camisa puesta, pero con el agua de la ducha estaba completamente mojada, completamente pegada al cuerpo de Danna, el había percibido todo el cuerpo de Danna a través de la camisa, asi que con una gran delicadeza fue quitándole botón a botón de la camisa a la vez que le iba dando un beso, primero un beso en la frente, un beso en las mejillas, un beso en la nariz, un beso en el cuello, algo que a Danna la hizo estremecerse y por fin un beso en los labios, un beso intenso, un beso que los dos estaban deseando en cada momento, Mario le quito la camisa a Danna y la acerco a su cuerpo, Danna le abrazó quería sentirle así cerca de el, no podía creer que pudiese sentir tantas cosas por un hombre, ESE HOMBRE.
Se seguían besando como si nunca lo hubieran hehco hasta ahora, el paso sus labios por el cuello, los hombros, unos besos que primero eran dulces, cada beso que le daba la miraba a los ojos para ver todo el placer que ella sentía, un beso en sus pechos, fue bajando poco a poco al ombligo hasta llegar a el lugar, el lugar en el que Danna se estremeció, no podía sentir más placer que en ese momento, un placer que Mario le estaba proporcionando y que no podía negar. Mientras ella seguía sintiendo unos jadeos que no pasaban inapreciables para Mario, ella hizo lo mismo a Mario, le beso cada parte de su cuerpo como nunca había besado a nadie, le hacía sentir a Mario un millon de expresiones que sólo el podía tener con ella, sus labios le hacían sentir a Mario una excitación que el nunca había sentido, sus labios alrededor de su cuello, de su pecho, de su ombligo, bajando en línea hasta llegar al punto máximo de placer de Mario.
Mario no pudo aguantar mas cogio a Danna, la subio y con mucho deseo y suavidad se introdujo en ella, no podían parar de moverse lo hacían a la vez, su movimiento era perfecto, cada uno se movía al compás del otro, el llevo a Danna hacía la pared, ella con sus piernas abrazo la cintura de Mario, para que asi sintieran los dos un deseo, SU DESEO, SU PLACER,
Abrazados estuvieron varios minutos, no podían separarse uno de otro, o más bien no querían separarse. Ellos querían que esos momentos no terminarán nunca.