CAPITULO 54

by Lu y Maca

 
CAPITULO 54

Danna: te extraño, se que no te acuerdas de mí, pero espero estar cerquita de tu corazón, en alguna parte de él encontrarme, un poco escondida , pero que me llegues a recordar, por favor dios mío ayúdale a que me recuerde. Bueno y sino que no me recuerde a mi, pero si a mi bebé, estas palabras las decía mientras se masajeaba la barriguita, pero por su cara caían continuamente lágrimas, no había dejado de llorar, desde que había vuelto de Argentina, se sentía indefensa, triste, desilusionada, pero cada día más enamorada, eso no lo podía negar, pero te tendré que empezar a olvidar, como tu lo has hecho. Mi vida te la has quedado, mi corazón, me siento tan triste, pero tan triste. Nose como podré salir adelante, estoy hundida sin esperanzas, sin tu amor me derrumbo, pero aquí estaré hasta que despiertes esperandote el tiempo que sea necesario, nunca te olvidaré.
De pronto sonó el timbre de la puerta, fue hacía ella, se secó las lágrimas con un pañuelo, se miró en el espejo del mueble de la entrada, sus ojos estaban hinchados de tanto llorar, las ojeras las tenía muy marcadas en la cara, desde el día que Mario había entrado al hospital no había podido quitar esa mirada de tristeza.
Abrió la puerta y allí estaba, la persona que menos quería ver en esos momentos, David que haces aquí, vete por favor, no quiero dolores de cabeza,
David: me he enterado que estas aquí, que has vuelto y quería verte.
Danna: si ya he vuelto pero ahora quiero que te vayas no quiero ver a nadie y mucho menos a ti.
David: ay no me digas eso, no más, sólo tienes que mirarte, pero mírate como estas por dios, vaya barriga, estas embarazada de ese don nadie, de ese mal nacido.
Danna: no te permito que hables así de él
David: así que no me equivocaba. El es el padre de esa maldita criatura que llevas dentro de ti.
Danna: marchate por favor, vete no voy a permitir que me hables así, ni que hables mal de Mario ni mucho menos de mi hijo.
David: ahí por dios Danna, y donde esta tu querido noviecito, me imagino que no quiso saber nada más de ti, después de saber de tu embarazo, seguro que se dio cuenta que no ibas a tener a tu hijo o bien no lo querías a él, como otras veces.
Danna: mira David, marchate te lo pido por favor vete
David: así que me estas dando la razón, veo que la carta que recibió, le sirvió de ayuda para abrirle los ojos
Danna: pero que estas diciendo, que carta,
David con cara de no saber de que hablaba, haciendose el desentendido, porque se habìa dado cuenta que el mismo se había culpado. Yo no he dicho nada de ninguna carta.
Danna: si, yo misma te oí hace unos minutos perfectamente.
David: pues si, porque voy a negartelo, claro que sí, yo le envié una carta a tu querido Mario, diciendole que tu no querías tener hijos, que habías abortado la primera vez que te quedaste embarazada, oyeme bien, cogiendola por los brazos y zarandeándola, sino eres mía no vas a ser de nadie más, la intentaba besar a la fuerza.
En ese momento una mano tocó la espalda de David, el se dio la vuelta y un puño apareció en su cara, no vuelvas a tocarla, no voy a permitir que unas sucias manos como las tuyas se encuentren cerca de Danna, toquen a Danna o intenten algo más con ella, le contesto Pablo.
David poniendo su mano cerca de su labio, el puñetazo le había roto el labio, le dijo ya llego el salvador, no me hagas reír, que es que ahora sois íntimos.
Otro puñetazo le volvió la cara hacia el toro lado, no quiero que vuelvas a hablar mal de Danna y ahora por favor, bueno mejor dicho sin favor. Largate de aquí y no vuelvas más, como te vuelva a ver aquí te juro que soy capaz de lo peor.
Como nose movía del sitio, Pablo lo cogió por los cuellos de la camisa, y moviendole en dirección de la puerta, lo empujo, lo tiró al suelo y le dijo marchate y no vuelvas a venir más por aquí. Le cerró la puerta, se dio la vuelta y vio a Danna allí mirandole con cara de gracias, no podía hablar no le salían las palabras, sólo quería llorar y tampoco podía, de repente su vista se nublo y su cuerpo casi fue a parar al suelo, sino fuera porque Pablo fue rapido y la cogio en sus brazos, la intento despertar le puso unos paños de agua tibia sobre la frente, pero ella no reaccionaba. Llamó a una ambulancia, dio la dirección y al cabo de unos minutos esa ambulancia paso por casa de Danna. Se la llevaron hacia el hospital


Mario seguía ingresado en el hospital, no entendía nada, nose acordaba de nada, esa mujer no había vuelto a ir por allí, y desde que se había ido no había dejado de pensar en ella, no entendía porque no podía recordar nada, pero desde que ella le beso no podía apartarla de su mente y mucho más ahora mismo sentía un pinchazo en su corazón cada vez que la recordaba. No entendía porque pero no podía dejar de pensar en ella, cuando abrio los ojos lo primero que vio fue una mirada, una mirada que en ese momento no entendía, el no sabía porque le ocurría eso. Se sentía mal con el mismo porque no podía recordar nada, nada de su vida, de quien era, como se llamaba, pero lo que más le dolía era pensar en esa mirada, esa mirada en la que vio tanta tristeza cuando el le dijo que no la recordaba, que no sabía quien era, pero porque se sentía así. Dios mío ayúdame a recordar, necesito saber quien soy
El doctor entro a ver a Mario, bueno dígame como se encuentra hoy.
Mario: pues nose si decirle que mejor o peor, porque no recuerdo aún nada.
Dr. Pizarro: pero dígame, como se encuentra, mejor o peor, es que verá me gustaría.
Mario: bueno claro que me encuentro mucho mejor,
Dr. Pizarro, riéndose, me recuerda mucho a la muchacha que le acompañaba durante todos estos días, ella no me dejaba terminar una frase nunca.
Mario: así, ella estuvo aquí siempre.
Dr. Pizarro: claro, disculpeme no me daba cuenta que no recordaba a Danna.
Mario, escucho ese nombre y se repetía en su cabeza continuamente.
Dr. Pizarro: bueno, como le iba diciendo quería comentarle que ya le puedo dar el alta si quiere volver a su casa.
Mario: ahí doctor se lo agradecería mucho.
Dr. Pizarro: bueno pues, dentro de unas horas le traigo los papeles y ya puede salir.
Mario: se lo agradezco y disculpeme por todas las molestias que le he causado.
El doctor se despidio de Mario. El comenzó a vestirse, de repente la puerta de su habitación y alguien entro de nuevo, cuando Mario salio del baño se encontró.
Juan: hola brother, bueno se que ahí problemas con tu memoria, pero alguien me ha avisado y aquí estoy para ayudarte a recordar.
Mario: brother, disculpeme muchacho pero nose quien es.
Juan: bueno pues me voy a presentar, para que me conozca, me llamo Juan y soy tu hermano pequeño.
Mario: mi hermano pequeño, y como sabes que estaba ingresado, y que me daban el alta hoy.
Juan: bueno, eh, eh, me lo dijo una buena amiga, y aquí me tienes para lo que quieras. Pero no me llames hermano ok
Mario: entonces como tengo que llamarte
Juan: pues canijo, como siempre lo has hecho
Mario: canijo, canijo, esas palabras retumbaban en su cabeza, algo le vino a su imagen pequeños flashes, imágenes de dos niños jugando, de dos jóvenes muchachos caminando, haciendose bromas, sentados uno en frente del otro. Mario no quiso decir nada de momento para no preocupar, el médico le había dicho que eso podía pasar.
Mario y Juan salieron del hospital, se dirigieron a la casa de Mario, cuando entró a la casa, más flashes vinieron a su mente, cuando compró esa casa, cuando cambio los muebles.
Mario se dio cuenta que podía ir recordando más cosas, ya se daba cuenta, de su casa, de su canijo como el le decía, de sus padres. Pero aún no había llegado a tener ningún pensamiento de ella, porque no la podía recordar. Decidió hablar con Juan para saber que es lo que pasaba.
Mario: canijo, riéndose, canijo ven aca
Juan: dime brother, por cierto me has llamado canijo eso que quiere decir
Mario: pues quiere decir, que tu eres canijo, mi mama se llama Eva, que vivimos mucho tiempo en Madrid, Mario le fue relatando todo a Juan como se fue acordando de la vida que tenía antes.
Juan: que bueno brother ya te acuerdas de todo, eso es magnifico, y de Danna te acuerdas no??, ella me llamó por telefono, fue la que me dijo que viniese, que te daban el alta y que me necesitabas.
Mario: pues aunque no lo creas canijo, no recuerdo nada de ella. Nada aún nada, y me gustaría porque por lo que dices debe ser muy importante en mi vida.
Juan y Mario siguieron conversando durante un largo tiempo, no podían creer que ya hubiese recordado varias cosas. Juan se fue a dar un baño, desde que había llegado quería hacerlo.
Mientras Juan estaba en la ducha, sonó el timbre de la puerta de Mario, el fue a abrir y una mujer le dio un enorme beso, hola mi amor que bueno verte te eche tanto de menos durante este tiempo.
Mario la aparto, pero que haces
Pues besar a mi novio, le contesto ella
Mario: yo no soy tu novio y ahora quita tus manos de mi cuello María tu y yo no somos nada.
Maria: pero tu no tenías memoria, o la habías perdido
Mario: sí pero ya la recuperé y sabes lo que te digo que gracias a tu beso, ya la acabo de recuperar por completo, ahora vete que tengo que ordenar mis ideas. Vete de aquí y dejame tranquilo
María se fue y Mario se sentó en el sofá, gracias a ese beso que ella le había dado, recordó otros besos, otros besos de una mujer que llevaba dentro de su corazón, de su alma. Una mujer que ahora ya recordaba perfectamente, una mujer a la que amaba, a la que quería, a la que deseaba, a la que ahora recordaba, la que recordaba con una mirada triste la ultima vez que la vio, cuando ella le beso al despertarse y el le dijo que no sabía quien era.
Mario: Danna perdóname, por dio perdóname, te juro que te amo más que a mi vida.
Juan bajaba por las escaleras: veo que ya has recordado todo y que sabes quien es Danna, pues brother solo me queda decirte una cosa. Ve a Miami y búscala, dile que la amas, que la quieres, que ella es lo más importante para ti.
Mario: así lo haré
Juan le acompañó al aeropuerto, cogió el primer vuelo, cuando llegó a Miami, se dirigió a casa de Danna, picó pero nadie le contestó. Que habría podido pasar no entendía lo que ocurría, ella no estaba allí. Cuando estaba a punto de salir se encontró con el portero del edificio.
Hola muchacho, que bueno verle por aquí, has ido a ver a Danna ya
Mario: sí pero ella no esta en su casa.
Portero: muchacho normal ella, anda en el hospital, la llevaron hacia allá hace unos días y no sabemos nada de ella.
Mario: en el hospital, no se nada, usted me podría dar la dirección.
Mario salio en dirección del hospital, no podía creer que ella estuviera mal. Llegó al hospital y allí preguntó por Danna.
Le dijeron en que habitación se encontraba y allí fue al entrar lo primero que vio fue a Danna dormida en la cama y a Pablo sentada, con los brazos sobre las rodillas y las manos ocultando su cara de preocupación.
Hola Pablo!!!!

CANCION: DAVID BISBAL: Apiádate de mí
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Escrito desde Feb 13, 2006, 4:03 PM

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