El domingo estuve viendo otra vez Casablanca. Me encantó y me hizo pensar que el ambiente y el glamur de los años 40 fue molón e irrepetible. Por eso, tal vez si quisieras dar al gimnasio un deliciso tono ´retro¨, podría ayudarte. Tres ideas, Felipe: La primera, colocar en la fachada un letrero luminoso de neón con la silueta de Humphrey Bogard y una letras que en lugar de ¨Rick´s", digan: Casablanca Gym. Por otra parte, podrías estar en la oficina con una gabardina y un sombrero de los años 40 atendiendo a las chicas nuevas que vienen a apunaterse a aerobic o pilates dicie´ndolas: ¿Así que deseas introducirte en los fundamentos del aerobic? ¿Verdad, muñeca?. Y la última y definitiva idea: En lugar de la música que brota de los altavoces, deberías poner en un rincón un piano con un negro al que, de cuando en cuando, podrías pedir con tono melancólico: ¨Tócala de nuevo, Sam¨. ¿Suena bien, verdad? Casablanca Gym. Mejor que el tema de los vikingos. Tendrías un gimnasio con un glamur increible y deliciosamente ¨rëtro¨. Lo malo es que para mantener este ambiente, deberías estar de forma casi permanente con un cigarrillo encendido en la boca. Y si te decides a contratar a alguien y le vistes de policía frances y le paseas por el gimnasio, el efecto sería increible. Piénsalo. Casablanca Gym. |