He leído con regocijo el comentario de Filipo y me ha impresionado por la claridad de sus conceptos. Es cierto lo que dice, pero un gimnasio debe estar dirigido a formar guerreros, aunque teniendo en cuenta los cambios que se producen en la sociedad con el paso del tiempo.Los valhalla de ayer son los "cachas" de hoy; las camisetas, las corazas de antaño. las pesas y mancuernas, las pesadas espadas que se manejaban con destreza en la antigüedad y las máquinas de musculación, los arietes y máquinas de guerra de la época romana. Solo falta la estatua del Cesar, que proporcionaría un motivo para luchar; pero puede ser sustituída por la de un líder político -no te asustes, Felipe, un líder de derechas. por supuesto - o por un motivo más prosaico como el combate por conseguir un crédito o lograr pagar la hipoteca del piso pero que resulta válido.
Lo malo es que, aunque los tiempos se han modernizado y los combates ya no se realizan contra enemigos tangibles cuerpo a cuerpo, sino contra bancos, impuestos o entidades diversas, el ambiente no ha cambiado. La garita de Felipe sigue siendo un recinto fortificado para tomar al asalto, el suelo, las vías romanas llenas de baches y las barras, mancuernas y máquinas, los elementos ideales para que un guerrero vikingo o romano - incluso gladiadores - pueda entrenarse hoy como lo hacía hace mil años. ¿Se podrían adaptar las barras para ser usadas como hachas y lanzas? y, ¿las máquinas para lanzar pesadas piedras y bolas de fuego? Posiblemente y, si el ring estuviese cubierto de arena, una lucha en él protagonizada por gladiadores no llamaría la atención. Sería acojonante; se volvería a escuchar el grito de: Ave, Cesar. Morituri te salutan. Por supuesto, el Cesar sería Felipe.
|