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E1: Don Ramón reconoce que la Bruja lo ama de verdad

April 13 2006 at 10:20 AM
 
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Episodio # 1: Don Ramón reconoce que la Bruja lo ama de verdad
Año Imaginario: 1977
Autores: Linnette Resto/ Lymaris Cardona
Fecha de Publicación: 13 de abril de 2006

Era una mañana del 13 de marzo del 1977. En la vecindad Don Ramón bajaba las escaleras del apartamento # 23, donde reside su amada Gloria. En esos instantes salía Doña Cleotilde de su casa con su canasta para hacer unas compras. De momento ella se percata de la alegría que demostraba Don Ramón mientras conversaba con Gloria. La bruja que miraba con decepción. Ella sin decir nada, decide salir de la vecindad sin ni siquiera saludar.

La bruja escucha una terrible verdad

Doña Florinda está tendiendo su delantal acabado de lavar en el cordel, cuando de momento llega Don Ramón muy preocupado y le pregunta:

Don Ramón: Oiga, Doña Florinda, usted sabe que le pasa a Doña Cleotilde
Doña Florinda: Yo!! (con asombro), y yo que voy a saber, es más no la he visto hoy, ¿porqué?
Don Ramón: Es que hoy la vi, y créame la vi muy rara
Doña Florinda: ¿Y hoy se da cuenta?
Don Ramón: Me refiero a que no estaba como siempre, es más salió con una canasta y ni siquiera me preguntó si necesitaba algo, como siempre hace
Doña Florinda: ¿Y eso es lo que le interesa? ¡Ja, pero que se puede esperar de un vulgar corriente como usted!
Don Ramón: Oiga espere, no tiene que ofenderme tampoco
Doña Florinda: ¡Pero que se cree usted! ¿Con qué pantalones me pide usted que no lo ofenda si usted ofende a diario a Doña Cleotilde?
Don Ramón: ¡Yooooooo!
Doña Florinda: ¡Sí, usted!

En esos momentos llega el Chavo del Ocho con balanceando la escoba con su pie y Doña Florinda lo ve y dice:

Doña Florinda: Es más, el Chavo del 8 es testigo de lo que digo
Don Ramón: ¡Chavo! Dime en que momento he ofendido a la Srta. Cleotilde, ¡no me contestes!
Chavo: ¡Pos, siempre!
Don Ramón: ¡Que pasó ahora!, como te atreves a decir que siempre, escuincle del demonio!
Chavo: Pues usted siempre la ha llamado bruja
Doña Florinda: ¡No que no!

En esos momentos llega Doña Cleotilde con su canasta, pero al ver a lo lejos que el Chavo, Doña Florinda y Don Ramón hablaban, decide quedarse atrás y no dar un paso adelante, para escuchar todo.

Don Ramón: ¡Que mentiroso eres Chavo, parece mentira, caramba! Es más siempre le he dicho tanto a ti, como a la chilindrina y a Quico que no le llamen Cleotilde a la Doña Bruja!, digo, digo… Que no le llamen bruja a Doña Cleotilde
Chavo: Pero cómo usted nos dice eso, si usted es el primero que la llame bruja, es más no se acuerda cuando ella me dijo que le dijera usted que ella iba a ir a su casa, pero usted no la quería en su casa, que le dijera yo a ella que usted no iba a estar en la casa.
Don Ramón: Ese día tenía que llevar a la Chilindrina al médico.
Chavo: No es cierto, la Chilindrina estaba “juegando” conmigo y Quico en el otro patio.
Doña Florinda: Ve, lo que le digo, y eso no se llama desprecio.
Don Ramón: Señora mía
Doña Florinda: ¡Suya, cuernos!
Don Ramón: Mire señora, en primer lugar eso no es desprecio, eso es tener los pantalones en su sitio…
Chavo: ¿Usted nunca los tiene en su sitio?
Don Ramón: ¡Mira Chavito, porque no te vas con tu escobita a otra parte!
Chavo: Mejor me quedo aquí
Doña Florinda: Pantalones en su sitio, y ¿que quiere decir con eso?
Don Ramón: Que siempre le he demostrado a esa solterona, que de mi maíz ni un grano
Doña Florinda: Pero usted, que es tan cínico y tan patán, le ha demostrado otra cosa
Don Ramón: ¡Jamás!, jamás le he demostrado a esa mujer otra cosa, ella sabe que lo que siento por ella es una amistad
Doña Florinda: Ella no lo ve de esa manera,
Don Ramón: ¡Chavo! Tú que eres hombre, contéstame esta pregunta
Chavo: Yo no soy hombre…
Don Ramón: ¿Cómo? (abre sus ojos de asombro)
Chavo: Soy niño
Don Ramón: Si serás, si serás, no me cambies el tema mocoso, me refiero a que si a ti no te gusta una mujer, ¿tu le demostrarías amor?
Chavo: ¡Sí!
Don Ramón: ¡Que dices!, ¿como que sí?
Chavo: le diría que sí a la comida que me trajera, de la misma manera que hace usted con la Bruja del 71.
Doña Florinda: Nada más con el testigo, acuérdese que los niños no mienten. Y es más si usted no quiere nada con ella, como es eso que le acepta todos sus regalos .
Don Ramón: Oiga, ella lo trae sin yo exigirle.
Doña Florinda: Si, pero usted se está aprovechando.
Don Ramón: ¡Miren, miren, ya basta! En primer lugar, si Doña Cleotilde me trae mandados es porque ella lo quiere hacer y conste, que no la estoy obligando, en segundo lugar ella sabe que nunca le he pedido nada a cambio, y en tercer lugar, yo no me fijaría jamás en esa mujer!. Y tu Chavo (se acerca y le da un coscorrón) TOMA! ¡Para que no te sigas metiendo en lo que no te importa!
Chavo: (llora) pipipipipipi pipipipipipipipi (y se esconde en el barril)
Don Ramón: ¡No te doy otra no más….. (y se da cuenta que Doña Cleotilde esta parada en la entrada de la vecindad) (Doña Florinda también se da cuenta, y nota que está llorando) (Don Ramón traga con su tradicional GULP) (Doña Cleotilde sigue su paso sin mirar a nadie hacia su casa)

Doña Cleotilde: ¡Permiso!
Don Ramón: (nervioso) ¡Que tal Doña Cleotilde! Como se siente, mire que la vi esta mañana y ni siquiera me saludó. (Doña Cleotilde se voltea y le da una cachetada).
Doña Cleotilde: (lo mira llorando) Usted se burla de mi, usted se ríe de mi, con los vecinos y con los niños
Don Ramón: Doña Cleotilde, déjeme explicarle algo
Doña Cleotilde: Usted nunca me quiso, ni me quiere, ni me querrá… Entonces Doña Florinda tiene razón en decir que usted es un oportunista. Ve que soy una pobre mujer sola que da hasta la vida por usted, y como usted lo agradece…, hablando a mis espaldas!
Don Ramón: Doña Cleotilde, las cosas no son como usted dice, mire, yo le agradezco con el alma las cosas que ha hecho por mí, pero usted debe entender que yo no la amo.
Doña Cleotilde: Eso lo puedo aceptar, yo no puedo ponerle un puñal en el pecho para que me ame, pero al menos debió tener la valentía de decírmelo a mí y no que se enteraran todos de la manera mas vil e injusta.
Don Ramón: (muy triste) las cosas no son así.
Doña Florinda: ¿Como que no? Si usted mismo lo dijo
Don Ramón: Usted cállese y no se meta en esto, por favor (y llora de vergüenza)
Doña Cleotilde: Don Ramón yo siempre supe que usted se avergonzaba de mí, por eso nunca le gustó estar de mi lado. Pero yo soy una mujer anticuada, lo reconozco y eso era parte del trato. Pero nunca pensé que iba a llegar el día que iba a sentir vergüenza por usted. Que Dios lo perdone.

Doña Cleotilde muy dolida se retira del patio y entra a su apartamento # 71. Doña Florinda que también está triste decide entrar a su casa. Don Ramón que también decide retirarse, se detiene:

Don Ramón: Doña Florinda
Doña Florinda: Digame
Don Ramón: Usted me ha dado miles de cachetadas, hasta usted misma me ha mandado al hospital, me ha roto todos mis huesos y aquí estoy…. Lo he soportado todo. Pero esta cachetada que me acabó de dar Doña Cleotilde, me ha dolido más que todas la que usted me ha dado. Por que la de usted son de coraje para defender al cachetes de marrana flaca de su hijo.
Doña Florinda- ¡Queeeeeeeee!, ¿cómo dijo? (cachetada)
Don Ramón: ¡Me lleve el chanfleee!!
Doña Florinda Es lo malo de vivir con la chusma!!
Quico: ¡Si mami... ¡Chusma, chusma, prufff!
Don Ramón: ¡ Ya se le termino de pegarme!!!!
Doña Florinda: Siiiii, sii, quiere más!
Don Ramón: No no, nono.. Espéreme, déjeme terminarle como iba diciéndole…. Las cachetadas de Doña Cleotilde son de dolor por haberle destrozado el alma. (Don Ramon se va llorando con su típico “iiiiiiiiiiiiiiiii”)

Dos horas después

(Don Ramón sale a la calle) (En el patio de la vecindad los niños juegan a los encantados) (El Chavo está en su barril, Quico y la Chilindrina lo llaman)

Quico: Chavoooooooo, Chavitoooooooooooo, ese Chavoooooooooooooo!!!
Chavo: Quieeeeeeeeeeeeen
Quico: Yoooo, Quico!
Chavo: Pásale
Quico: No seas payaso, (y lo hala por la camisa)
Chavo: ¡Qué traes!
Quico: Vamos a juegar Chavito, que te cuesta, no seas cobarde, anda dos que tres jueguitos, anda siiiiiiiiii!
Chavo: Zas, zas, zas, que juegabamos, zas, zas, zas……. Pero, a que juegábamos?
Chilindrina: (grita) ¡A los encantados!
Quico: (RISA) AHHH AHHAHAHAJAJA.. AHHH AHHAHHH
Chavo: ¿De qué te ries?
Quico: Es que la Chilindrina quier jugar a las escondidas, pero me acuerdo que una vez Don Ramón quizo jugar con ella a las escondidas y era tan fea que Don Ramón prefirió dejarla escondida…
Chilindrina: (le da una patada que le quita la risa a Quico)
Quico: ¡No me simpatizas! (En eso escuchan los gritos del Profesor Jirafales y del Sr. Barriga piendo ayuda.)

Don Ramón llega golpeado a la vecindad casi cargado por el Sr. Barriga y el Profesor Jirafales; claro lo tenían cargando casi porque a penas pesaba como pluma de gallina que casi no podía sostenerse en pie. Doña Cleotilde al verlo, se conmueve tanto que sale afuera para ver lo que pasó. Al ver a Don Ramón tan golpeado grita.. “ahhhyyyyyyyyy” que le paso a Monchito!…digo a Don Ramón. Al verlo así, decide llevárselo a su casa para curarle sus heridas.

En la casa de la bruja

Doña Cleotilde con su calma y mucho amor, comienza curarle las heridas de la cara a Don Ramón preguntándole que la había pasado. Don Ramón se queja.. Hay ay ay!!!
Doña Cleotilde: Pero mire como lo dejaron, ¡quien hizo esa bestialidad!
Don Ramón: Ay, ay ay ay, con cuidado… Me han dado una golpiza unos rateros que casi me matan
Doña Cleotilde: Acuéstese Don Ramón le voy a preparar un té
Don Ramón: (acostado en la cama de Doña Cleotilde) Doña Cleotilde, ¿porqué usted hace esto, después de cómo me he comportado con usted?
Doña Cleotilde: Cuando uno ama de verdad y quiere a alguien, por más coraje que uno tenga, siempre hay algo dentro del corazón que me dice “ayúdalo” mejor olvidemos eso, descanse.

Don Ramón mira alrededor de la habitación de Doña Cleotilde, y ve una puerta cerrada, él creyendo que era un baño decide entrar, casi sin poder levantarse, toma fuerza y llega hasta la puerta que al fin logra abrir. Tan pronto abre la puerta, ve un espejo frente de él. Es un pequeño cuarto, que solo tiene una mesa, una silla, como si fuera especie de mini-biblioteca. En el espejo Don Ramón mira su rostro todo golpeado, y ha notado que muchas de esas heridas ya habían secado gracias a la paciencia y dedicación de Doña Cleotilde cuando le curó sus heridas. Cuando Don Ramón decide mirar para la mesa, ve una libreta cerrada. Se decide ir hasta la mesa y comienza a ver algunas páginas, muchas de ellas tenían mensajes de amor anónimas, pero luego mientras sigue hojeando ve unas fotografías y todas eran de él. Lo cual él entendió que todos esos poemas eran dedicados a él. Eso le dio mucha tristeza a Don Ramón que no pudo contener el llanto y se echa a llorar. (iiii ii iii i ii ) (Doña Cleotilde entra y ve a Don Ramón en ese cuarto secreto y llorando. De repente se le cae la taza de té a Doña Cleotilde

Doña Cleotilde: ¿Don Ramón que le pasa?
Don Ramón: Usted no es una mujer,
Doña Cleotilde- ¿Cómo diceeeeeeeeeeeee?
Don Ramon- Usted es una santa
Doña Cleotilde: Porqué me dice eso, no debe estar acá le dije que se acostara
Don Ramón: No sé como usted puede amarme tanto si yo lo que hecho ha sido humillarla, tratarla mal
Doña Cleotilde: Olvídese de eso,
Don Ramón: Ni siquiera, Gloria, con todas las atenciones inmerecidas que le daba se ha preocupado por mi como lo ha hecho usted. Usted se merece a alguien que la ame y la quiera.
Doña Cleotilde: Usted está muy débil, venga conmigo vamos a la cama, descanse

Doña Cleotilde con su calma lo lleva hasta la cama y lo ayuda a costarse, ella se acuesta junto a él y lo abraza para poder calmarlo y comienza a cantarle.
Que alegre va Mariaaa caminando por la ciudad.. ahyy no es esa.. no; tiene que ser una romántica… “El amor me llegará, algún día y en cualquier lugar, se que entonces el encenderá el amor que tu mirar me da. El amor me llegará, y en sus brazos me hará vibrar. Mis caricias me sofocarán, en sus noches de gran tempestad, quizás….. En huerto hay una flor que he guardado para ti, dulce amor… a tu barca subiré y en tu mar navegaré, dulce amor. El amor me llegará descubriendo toda mi ansiedad, ya su brisa puedo respirar, se que pronto a mi puerta él, vendrá….. Quizás, ….. En huerto hay una flor que he guardado para ti, dulce amor… a tu barca subiré y en tu mar navegaré, dulce amor.”

Don Ramón quien se siente tan apenado por todo lo que ha sucedido durante todos esos años de desprecio hacia la pobre Doña Cleotilde. Trata de levantarse y se sienta en la cama.

Doña Cleotilde: ¿Le pasa algo Don Ramón?
Don Ramón: Se acuerda cuando le decía que no tenía nada con qué pagarle todos sus favores y atenciones que me daba.
Doña Cleotilde: Si recuerdo, pero no piense en eso
Don Ramón: Yo si sé cómo pagarle!
Doña Cleotilde: Le dije que se olvidara de eso, recuéstese.

En esos momentos Don Ramón no se puede aguantar y besa a la Bruja del 71 apasionadamente, un sueño que ella por años deseaba….tanto fue el deseo de ese eterno y profundo amor que hasta decidieron entregarse en cuerpo y alma, ambos

Pasaron varias horas…

Don Ramón: (Se despierta varias horas después y se encuentra abrazado de Doña Cleotilde) ¡Milagro, viva, vivaaaa, ya no me duelen los huesos!
Doña Cleotilde: Hay Monchito.. eso es parte del secreto del amor; la cura perfecta del alma. ¡Hay Monchito, usted es fuego!
Don Ramón: uyyy, ni que fuera vela

(A lo lejos Don Ramón escucha que la Chilindrina lo llama)
Chilindrina: Papá, papito
Don Ramón: ¡Es la Chilindrina!, pronto, pronto, “ausorro, soquilio” ¿A dónde calleron mis pantalones? (Don Ramón busca corriendo debajo de la cama todas las piezas de su ropa y grita) ¡Voy mi hijita, vooooooy!!!
Doña Cleotilde: (se levanta de la cama) Don Ramón esto que sucedió hoy, quedará entre nosotros dos
Don Ramón: (la mira fijamente a los ojos), Si, Doña Cleotilde, solo entre tu y yo

A fuera de la casa de Doña Cleotilde

(Todos los vecinos esperan a Don Ramón, quien sale de la casa de Doña Cleotilde, y se da cuenta que todos los están mirando)

Don Ramón: que se traen, que me ven?
Chilindrina: ¿Papá, porque te tardastes tanto en casa de la bruja del 71?
Don Ramón: Yo bueno, este, yo… ejem.. you, si siiii si, es que la señorita Cleotilde me estaba bendando las heridas
Chavo: Uuuuy, ni que fuera la momia azteca para tardarse dos horas.
Don Ramón: ¡Mira Chavito, cállate la bocota!
Chavo: Ni modo que me calle las narices
Don Ramón: Bueno, yaaaaaaaa!
Doña Florinda: Esta seguro, Don Ramón? (Y lo mira a los ojos..)
Don Ramon: (Gulp!!, trago de Don Ramon..) Yo.. bueno.. este.. ahyy creo que deje la leche en la lumbre “Compermisito dijo Monchito y se fue a tomar un cafecito”!!!
(se va ligeramente y entra a su casa, mientras los vecinos se miran unos a los otros sin entender nada)



 

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