.:^:. CAPITULO 59 .:^:.
Gabriela había recibido la llamada de Eva. Y había sonreído para sí. Parecía que las cosas entre Sara y Franco cada día estaban mejor. Algo que la complacía mucho. Un poco de tiempo después, llegaron hasta la hacienda Franco y Sara, acompañados de Paqui.
Se sentaron junto a los niños en la cocina, mientras estos terminaban de desayunar.
- ¿No queréis nada?.- Les preguntó Gabriela a Sara y Franco, mientras le daba a Paqui un café que había aceptado.
- No mamá, de verdad, ya hemos desayunado con Paqui.
- Si, me imagino que madrugaron mucho... los dos.- Dijo haciendo una pausa significativa, mientras miraba a Sara.
- Si, es que Sara me invitó a desayunar anoche.- Añadió Franco, intentando ayudar a Sara en una situación embarazosa- Y así traía a Paqui y a ella hasta aquí esta mañana, para no llevar tantos autos hasta la feria.
- Si, claro.-Le dijo Gabriela a Franco.- Por eso mismo es que seguramente Sara fue a buscarte a tu hacienda esta mañana, ¿no?.
- ¿Qué?- Exclamó Sara sorprendida.
- Es que Eva me dijo que esta mañana fuiste a recoger a Franco a su hacienda.- Le aclaró Gabriela a la sorprendida pareja- Lo extraño es que tu auto se quedó aquí anoche, ¿verdad, Sara?
Y diciendo esto, Gabriela volvió su atención hacia sus nietos. Dejando a Franco y Sara sorprendidos, descubriendo que no solo Paqui sabia que ellos habían pasado juntos la noche, si que también lo sabían Eva y Gabriela.
Cuando los niños acabaron de desayunar, llegaron el resto de la familia, por lo que se pusieron en camino repartidos en algunos de los autos más grandes de cada uno y marcharon rumbo a la feria.
Cuando llegaron hasta el lugar se acomodaron en el hotel. Mientras Sara, Franco, Óscar y Juan se marcharon para terminar algunos de los detalles para el día de la inauguración de la feria, el resto de la familia se dedicó a explorar la ciudad y a entretenerse paseando y visitando un parque en el que los niños jugaron hasta agotarse.
Franco vio a sus sobrinos divertirse y compartir bromas con su hijo y sus hermanas. Era maravilloso ver a los pequeños disfrutar tanto. Pensó en Sara, ¿dónde estaría?. A su mente vinieron nuevamente los hechos que habían ocurrido nada más llegar al hotel. Se habían acomodado en sus habitaciones y cuando estaban en el hall esperando a que todos bajasen, un botones había entregado un mensaje a Sara, en ese momento ella se había disculpado con todos ellos y se había ido alegando que tenia un asunto que atender. Desde ese momento se había ido y no habían sabido nada más de ella en todo el día.
Él se había marchado con sus hermanos a terminar de solucionar los últimos detalles para que su ganadería ecuestre participase en la feria, mientras la familia se entretenía recorriendo la ciudad. Cuando acabaron los hermanos Reyes se habían reunido junto al resto de la familia en un parque cercano al hotel, pero Sara seguía sin aparecer.
Empezaba a caer la tarde y debían volver al hotel para prepararse para la inauguración de la feria y otro evento al que tenían que ir, del cual la mayoría no sabia lo que era, pero al que Juan los había obligado a asistir. Lo difícil fue conseguir que los chicos dejasen sus juegos y terminasen por aceptar que tenían que volver al hotel. Entre protestas y caras largas por parte de lo pequeños, finalmente habían terminado llegando a la entrada del hotel.
Al fin había llegado el viernes. Pronto llegaría Sara y su familia hasta allí y podría acabar los últimos detalles de la exposición. Pensó Arturo. Mientras paseaba por la exposición y veía como la limpiadoras terminaban de pulir el suelo de la sala. Una sombra extendida en el suelo llamó su atención, dirigió su vista hacia donde surgía y vio a Sara.
- ¡Vaya, parece que ya habéis llegado!- exclamó Arturo contento de ver a Sara- Me alegro de verte, Sara- agregó mientras se acercaba a ella y le besaba la mejilla.
- Yo también me alegro, Arturo.- luego dirigiendo una mirada a la sala, añadió- Veo que todo está ya listo, eres fantástico en esto.
- Para eso me pagas, cariño.- Dijo el hombre a modo de broma- Entonces ¿Te gusta como va a quedar todo?
- Sí. Es extraño verlas aquí, parecen distintas... en el estudio parecían como más cercanas, aquí están como mas magnificadas cada una de ella- dijo mientras recorría la enorme sala y veía los que el espacio y una adecuada iluminación podían hacer por sus esculturas- Estoy sorprendida. –dijo finalmente Sara, tras recorrer todas y cada una de las esculturas, mirándolas desde diferentes puntos de vista.
- ¿Qué tu estas sorprendida?. ¡Al que tienes sorprendidísimo a tu cuñado!. Y cada día más.
- ¿Qué?- Sara no sabía a que se estaba refiriendo Arturo.
- Tu cuñado Juan, cada vez que lo he encontrado aquí estaba absorto mirando las esculturas. Seguro que se ha enamorado de todas ellas.
- No sabía que Juan las había visto.
- Si, lo se.-agregó Arturo a modo de disculpas, pues sabía que Sara no quería que su familia se enterase de todo aquello hasta esta misma noche que sería la inauguración.- Entiendo que quisieses que toda tu familia lo viese a la vez, pero a Juan fue un poco difícil negárselo. Cada día me traía aquí y luego venía a recogerme. Al principio aguantó la curiosidad, pero uno de los días llegó antes a recogerme y una de las azafatas le dijo que podía esperar aquí dentro, así que terminó viéndolo todo. Desde entonces todos los días llegaba antes, cuando yo acababa lo encontraba admirando alguna de las obras. Pero ha guardado el secreto y no les ha dicho nada a nadie.
- ¡Y tanto que no le ha dicho nada a nadie!.¡No me lo ha dicho ni a mi!- dijo Sara mientras una sonrisa de satisfacción estaba surgiendo en su rostro.- Bueno, ¿que era lo que querías?. En cuanto llegué me dieron tu recado para que viniese hasta aquí en la recepción del hotel.
- Bueno unos últimos papeles que solo puedes firmar tú, así que vamos al despacho del director de la sala y terminamos con el último papeleo.
- De acuerdo. Vamos.
Se dirigieron hasta dicho despacho y hablaron con el director de la sala, que también estaba maravillado con la obra de Sara. Solucionaron los últimos papeleos en torno a la exposición y se marcharon al hotel juntos.
Franco había terminado de arreglarse y decidió acercarse a la habitación de Sara. Pegó a la puerta en repetidas ocasiones, no sabia si Sara estaba ya allí o no. Se abrió la puerta de la habitación de al lado y salió Paqui.
- No insistas, Franco, Sara aún no ha llegado- le dijo con una media sonrisa en los labios mientras se volvía a meter en la suite que compartía con Gabriela y el abuelo.
- Gracias, Paqui.- No estaba seguro si la mujer había escuchado sus palabras, ya que había cerrado prácticamente la puerta casi al tiempo que terminaba de hablar.
Pese a la advertencia de Paqui decidió intentarlo una vez más, pero ante la falta de respuesta por parte de Sara, finalmente decidió bajar al bar del hotel y esperar a que los demás terminasen de arreglarse y bajasen, ya que allí habían quedado todos. Seguro que todos estaban en sus habitaciones terminándose de arreglar, así que lo más prudente era esperarlos abajo, ya que si se acercaba a alguna de las demás habitaciones lo único que haría sería entretenerlos y lograr que tardasen más en acabar.
Sentado en un taburete en la barra del bar, contemplaba las entradas y salidas de los huéspedes del hotel. De repente una pareja llamó su atención. Se fijó detenidamente y se dio cuenta que eran Sara y Arturo. ¿Qué hacían los dos juntos?. Sabía que Sara habían recibido un mensaje nada más llegar al hotel. Y ahora, al verlos juntos, no le quedaba la menor duda de que el mensaje había sido de Arturo. Sara recibía un mensaje de Arturo e inmediatamente iba junto a él. ¿Por qué?. Se preguntaba una y otra vez. ¿Qué había entre ellos dos?. ¿Seguro que ocultaban algo!. Un aguijonazo de celos cruzó tanto su mente como su corazón.
Durante un breve instante pensó en levantarse, acercarse a ellos y sorprenderlos. Incluso pensó en pedir explicaciones a ambos. Pero se terminó serenando. En el fondo porque vio que cada uno tomaba un ascensor distinto para subir a las habitaciones. Empezaba a no gustarle la idea de llevar en secreto su relación con Sara. No quería sentir lo que acababa de sentir cada vez que viese a Sara en compañía de otro hombre. Tendría que hablar con Sara, él estaba seguro de todo lo que sentía por Sara, también del cariño que ya tenía por los niños, y lo único que deseaba era compartir el resto de su vida con ella.
No tuvo tiempo de pensar mucho más. Ya que empezaron a llegar Juan, Norma y sus hijos. Y comenzaron a hablar de temas intrascendentales. Después llegaron Gabriela, Paqui y el abuelo con los niños de Sara. Y finalmente su hermano Óscar con su familia, entre las disculpas de Jimena, asegurando que, como siempre, la tardanza había sido culpa de su marido.
- ¡Este chico no va a cambiar nunca!- dijo el abuelo- Sigue siendo igual de presumido que siempre.
- Vamos, don Martín, no me sea así, solo por que uno se preocupe por su aspecto no quiere decir que sea un presumido.-añadió Óscar en un intento de defenderse ante el comentario del abuelo.
- ¡Recorcholís!. ¡Yo sigo sin entender como un hombre puede tardar tanto en adecentarse!- agregó Juan.
En ese momento Sara también llegaba al bar del hotel, a apenas a unos pasos atrás de ella, llegaba Arturo. Como había escuchado parte de la conversación y viendo las burlas que los demás hacían a su cuñado Óscar, añadió:
- ¡Veo que aún hay cosas que nunca cambian!
Entre risas y bromas, terminaron por darse cuenta de que ya estaban todos listos para partir, así que se acomodaron en el minibús que para tal ocasión habían alquilado y marcharon rumbo a la inauguración de la feria y de ese otro evento que tenia a todos tan intrigados.
'..·¨¨··· Aun no te Olvido ···¨¨·..' by Coré_azaroa
*-*En Busca de una leyenda *-* by Coré_azaroa