Durante la comida, el foquebulfe estaba bajo la mesa, al alcance de mis pisotones por si intentaba asomar el morro. Maldición si un cacho plástico nos amargua la comida. Somos viciosos, pero tenemos un límite
Pedro Arenas - CAP
Subsecretaría de Sopletes, Despropósitos y Comentarios Impropios