CAPÍTULO III
SECRETOS
Pasó toda la tarde entre risas y pláticas, las canchas estaban vacías salvo unos diez estudiantes que no tenían con quién platicar o que se yo, pero el hecho es que ese día todos tenían algo mejor que hacer en la cafetería o en sus habitaciones.
En la habitación que compartían Ángela, Myrta y Paulina todo estaba tranquilo, Myrta dormida en su cama, Paulina pues en Sonora, a esa hora lo más seguro es que estuvieran ya velando a su mamá, y Ángela practicando su pasatiempo favorito, estar en la computadora.
En cambio en la habitación de Ricky, Alberto y Alexis, parecía una fiesta, tenían la música a un todo volumen, los tres se llevaban muy bien desde que entraron a la prepa, en la zona de la habitación donde podían colocar un silloncito o algún mueble, ellos habían colocado desde hacía dos semestres una mesa de cuatro sillas donde jugaban baraja por las tardes, Alexis siempre terminaba ganándoles el dinero a los otros dos.
En cambio en la habitación de Elías, Marco, Poncho y Jerry era muy diferente, pues Marco acababa de llegar y se estaba instalando deshaciendo maletas, Poncho se había ido a la cancha o a la cafetería, porque no se llevaba bien con ninguno de los muchachos con los que compartía el cuarto. Jerry estaba planchando su uniforme para mañana, y Elías recostado en su cama con los audífonos puestos oyendo música en su ipod.
En el cuarto que compartían Alejandra, Arianna, Tania y ahora Vanessa también, las cosas estaban tranquilas cada una en su cama, platicando y haciéndole preguntas a la chica nueva, le preguntaba de todo
-¿Cómo es Argentina?- preguntaba Tania.
-Pues es linda, a mi me gusta tiene cosas muy lindas, otras que tal vez no tanto, es un país que tiene muchas cosas en común con México, en cuanto a tipos de personas y sitios se refiere, hay contrastes muy marcados.
-¿Cómo es la zona donde tu vivías?- preguntó interesada Arianna
-Pues era una zona bonita, yo vivía en Buenos Aires, de hecho de ahí soy, y pues es una de las ciudades más lindas que tiene Argentina, me encanta, para mi es la mejor ciudad del mundo.
-¿Y no extrañas algo?- preguntó Alejandra
-Pues todo, pero en especial, extraño a mi mamá, mucho- contestó ella, como recordando algo muy feliz.
-Y a tu papá no?- preguntó Alejandra
- No, la verdad no lo conocí, falleció en un accidente antes de que yo naciera, y pues mi mamá se hizo cargo de la fábrica de zapatos que era de mi papá.-contestó Vanessa
-Mi papá también murió cuando yo tenía como 11 años- dijo triste Tania –mi mamá se tuvo que hacer cargo de nosotros sola, ella hace diferentes cosas, tiene un negocio de comida, con eso se pagan nuestros gustos, y lujitos que de repente nos damos , porque mi papá dejó bien asegurado nuestro futuro, y nuestra casa, el era abogado de empresarios muy importantes de aquí de México y Estados Unidos, pues al morir resultó que había dejado dos cuentas llenitas, para los estudios de mi hermanito Miguel, de mi hermano mayor, y mío, y pues para los gastos de la casa, de hecho mi mamá de ahí agarra para los recibos y esas cosas, y de la cenaduría que tiene sale pues para las idas al cine, los zapatos para las fiestas y esas cosas.
-Yo también extraño a mis papás- dijo todavía más triste Alejandra
-¡¡Pero si tus papás, todavía están vivos!!- dijo Arianna, medio sacada de onda.
-Pues ya se, pero pues nunca estoy con ellos, mi papá trabaja todo el día, y los fines de semana que es cuando puedo verlo resulta que también tiene que estar en la empresa o si no de viaje, pero casi no lo veo, y mi mamá pues igual la veo solo cuando tiene que venir a la escuela a algo, o los domingos si me levanto muy temprano, porque si me levanto después de las 10 ya no la veo, porque se va al club desde esa hora.- decía Alejandra muy sentida, que hasta una lagrima corrió por su mejilla.
-Ay amiga, pero es que así es la vida de las famosas- dijo Tania tratando de hacer más ligero el momento.
-Pero mi mamá tiene de retirada de los medios lo que mi hermano Reynaldo tiene de vida, se supone que se retiró de eso para dedicarse completamente a su familia y pues nada, ya no hace novelas, ni graba discos, pero de todos modos se la pasa saliendo en la tele a cada rato, pero ahora en eventos sociales- decía Alejandra más molesta y llorando –En ese caso no se que es mejor, si tenerlos o que estuvieran muertos!!- decía entre sollozos.
-Ay amiga no digas eso, nos tienes a nosotras- decía Arianna abrazándola.
-Ahorita vengo, voy para afuera para que me de el aire- dijo Alejandra tratando de ponerse bien.
Y se salió y cerró la puerta detrás de ella, Vanessa y las demás solo se voltearon a ver.
En su habitación, Elías con sus audífonos puestos no puede dejar de pensar en Alejandra, y se da vueltas y vueltas en la cama como tratando de sacarla de su cabeza, en eso, acaba de recordar algo, lo que dijo Ricky en la mañana, de que esa noche se verían en la alberca techada, se pone de pie y dice:
-Ahorita vengo, voy por agua.
Y se salió tomando camino hacía la alberca techada.
Cuando llegó ahí, estaba oscuro, lo único que se miraba era lo azul de la alberca, que tenía las luces del fondo encendidas, y se dio cuenta que en el extremo donde la alberca está más honda estaba sentada Alejandra con los pies en el agua, estaba llorando, se escondió atrás de unas gradas desarmadas que estaban ahí y se quedó viendo esperando a que llegara el novio, quería ver lo que sucedía.
Mientras en el comedor de los maestros estaban cenando y platicando los profesores Mauricio y Salvador.
-Ya no soporto más, he hecho de todo para llamar su atención, le he dicho hasta el cansancio que la amo, pero Kitty nunca me va a querer y yo voy a seguir aquí esperándola, estaré mal?- decía Salvador cansado ya de dar todo lo que el podía sin obtener resultados.
-Yo te recomiendo que ya dejes eso por la paz, son muchos años que tienes ahí insistiendo, si a Kitty tu le interesaras aunque fuera de una manera muy lejana, en el tiempo que tienes insistiendo, ya hubieras obtenido algo- le dijo Salvador.
-Entonces ¿Qué hago para sacármela de aquí adentro?- Decía Mauricio al mismo tiempo que se golpeaba con la mano derecha el corazón.
-Pues no se, trata de ver para otro lado, trata de fijarte en otra muchacha, en otra mujer, recuerda que un clavo saca a otro clavo, por tanto tiempo que tienes tu mente fijada en Kitty, no te haz dado cuenta que quizá hay alguien a quien le interesas- le dijo Salvador a Mauricio.
-Pues no se hermano, quizá deba intentarlo, ya estoy en edad de hacer mi vida y por estar esperando a Kitty se me está yendo el tren- dijo ya como tratando de poner fin a la plática- gracias por tus consejos- finalizó.
En eso entró Efrén, el profesor de Educación Física, a servirse de la comida que había en la cocina para que cenaran los maestros.
-¿Qué onda, que hacen?- les preguntó a los otros dos.
-Aquí nomás cenando, y tu que haciendo? – le preguntó Salvador (le hablaban bien a Efrén, pero solo como compañeros, no tenían ninguna amistad con el, porque no les gusta mucho su forma de ser).
-Pues igual, vine por cenita, no se una manzana o algo, oigan, ¿no se han fijado en la nueva maestra, la orientadora?
-No la verdad no, bueno al menos yo no- dijo Mauricio como evitando platicar mucho con Efrén, pues conocían como se las daba de muy conquistador.
-Pues es buena onda, hoy nos encontramos en un pasillo y se portó amable, no como Montserrat, que ya ves que ella ni siquiera duerme en el Colegio, ella solo da su clase y se va- dijo Salvador.
-Está como quiere, a esa pollota va a ser para mi, aunque sea por una noche, tiene que ser para mi- les dijo Efrén en tono de conquistador y hasta cierto tono fanfarrón.
En ese momento, Karina, la orientadora entró les dio las buenas noches a los tres que se encontraban sentados en el comedor, y fue a la máquina de café a servirse uno, Efrén se le acercó y le sacó plática y salieron los dos platicando del comedor.
-Sabes que Mauricio ya me voy a ir a mi cuarto, tengo mucho sueño y mañana me toca clase con los de tercer semestre a las 7 de la mañana- dijo Salvador al mismo tiempo que bostezaba.
Y Mauricio se quedó ahí solo en el comedor terminando su plato y pensando en las cosas que su amigo le había aconsejado. En eso entró Germán y le preguntó:
-Oye!! De casualidad no dejé aquí mi lámpara?, es que me toca dar mi última ronda por la escuela para ya irme a acostar- dijo apurado.
-¿no es esa que está allá?- dijo Salvador señalando hacia la máquina de café, donde efectivamente estaba la lámpara.
-A sí, esa es, gracias, bueno pues voy a hacer mi última ronda por el Colegio, nos vemos- y se salió del comedor dejando a Salvador de nuevo solo, quién ya estaba recogiendo la charola donde tenía su plato vacío.
En la alberca techada Alejandra estuvo llorando un rato más y Elías solo la miraba y tenía ganas de ir y abrazarla, de consolarla, y de repente ella se tiró al agua y se hundió hasta el fondo, y no salía, y pasaron unos segundos más y no salía, y lo primero que se le vino a el a la mente fue: -se quiere suicidar- y se aventó al agua y la sacó la levantó por la cintura y la arrastró hacia la parte más baja de la alberca, donde el agua le llegaba a la cintura, ella daba de patadas desesperada, y el le decía:
.-¡¡No te preocupes ya estamos llegando a lo bajito!!!
La levantó y quedó frente a ella, y la abrazó y le dijo -¡¡que bueno que estas bien!!,¡¡no se que hubiera hecho si te hubieras ahogado!!- le decía abrazándola mientras tenía la cabeza de ella recargada en su pecho.
En ese momento, al separarla de su pecho, fue como si algo mágico hubiera pasado, sus miradas se cruzaron se quedaron viendo fijo, y los dos sintieron una atracción, como si sus labios tuvieran un imán, ella tenía su cara de asustada, mezclada con la de inocencia, y el tenía una cara de amor, cada vez estaban más cerca, ella no sabía por qué estaba pasando eso, pero no lo podía evitar estaban como a un centímetro de besarse, cuando como por obra de magia de deshizo el encantamiento en el momento que una luz les alumbró desde lejos y se escuchó una voz fuerte que decía:
-¡¡¡quién anda ahí, quién anda ahí!!!- era Germán desde lejos, que en su ultima ronda, pudo ver desde lejos que estaba alguien en la alberca y había echado la luz de su lámpara.
Pero al acercarse el corriendo a la alberca, ya no había nadie en la alberca, y se talló la cabeza con la lámpara y dijo para si mismo en voz alta: -esto lo va a saber mañana Evangelina, por dos la vana pagar todos, ya verán!!!.- Y se fue caminando, al alejarse, de atrás de las gradas que estaban desarmadas salieron Alejandra y Elías empapados. El volteó a verla con cara de ternura, como tratando de darle continuidad al momento romántico, y ella volteó y se sonrió con el y de repente recordó lo mal que se supone que se caían:
-¡¡Quién te crees idiota!!, por qué demonios, o que te da derecho para sacarme de la alberca?!!- le decía ella en tono enojado
-Es, que yo, pensé, que…- titubeaba el.
-Es que nada, eres un tonto, que demonios, no se te ocurra contar esto, que bueno que Germán no nos descubrió, que vergüenza si nos hubieran encontrado en esa situación y juntos.
-Pensé que te querías suicidar!!, por eso lo hice, pero pues de haber sabido lo agradecida que eras, te hubiera dejado que te ahogaras!!!
-Suicidarme yo???, ja ja ja, no me hagas reír apestoso, estaba rejuntado una pulsera que me hizo Arianna, el día, que.. ¡¡ayy por qué fregados te voy a dar explicaciones a ti inútil!!!, que solo me quieres molestar.
-Si hubiera querido hacerte daño o algo, le hubiera dicho a Germán desde antes de venir para acá, que te quedaste de ver aquí con tu novio!!
-¡¡Yo no tengo ningún novio!!
-Entonces por eso estabas llorando!! Porque te cortó!!
-¡¡Que yo no tengo ningún novio!!
-Claro que si, andas con Ricardo!!
-Bueno, y a ti que te importa!!, ¡¡¡¡un momento un momento!!¡¡viste cuando estaba llorando!!??, o sea, que me estabas espiando??!!!
-Claro que no, pasaba por aquí, y…
-Seguramente, como no!!!, ay quítate de aquí no quiero volver a verte, ni me hables, y pobre de ti que comentes algo de lo que pasó hoy aquí, hasta nunca!!!
-Hasta nunca!!! – dijo por último el
Y cada quién se fue por un lado distinto.
Al llegar a su habitación, empapado, Elías se quitó la camiseta, y se empezó a secar con la toalla, y Jerry se despertó.
-¿Por qué estás empapado?- preguntó como impresionado Jerry
-Porque ayudé a una idiota que se cayó en la alberca!!.- contestó enojado Elías.
- eso que traes en la muñeca ¡¡¿es una pulsera de mujer?!!- preguntó aun más sorprendido y sacado de onda Jerry.
-Si, me la dio en agradecimiento. ¿por qué no te duermes? – dijo Elías, como ya cansado por el ajetreo que había tenido toda la noche.
Y guardó la pulsera en un bote donde guardaba monedas. Se terminó de secar y se puso solo los boxer para irse a acostar porque hacía calor, y en la cama se daba mil vueltas en la cama pensando en Alejandra, y a la vez estaba enojado con él mismo por no podérsela sacar de la cabeza.
Por otro lado cuando Alejandra llegó empapada a su habitación sus amigas todavía no se dormían esperando a que su amiga volviera, porque ya se había tardado mucho.
-Amiga!! Que se pasó?, por qué estás así?- le preguntó Arianna, con la boca abierta.
-Es que me metí a la alberca techada a sacar la pulsera que me hiciste, porque se me cayó, pero Germán casi me descubre y me tuve que salir.
-¿sin pulsera?- preguntó Tania
-Pues si, no me quedaba de otra, porque por más que tocaba el fondo, no la puse hallar, tendría que haberlo hecho con más calma, pero mañana nos toca Educación Física, voy a meterme a la alberca, para sacarla.- dijo ella confiada en que sacaría su pulsera, sin saber que Elías se había regresado para sacarla.
Se secó, y se cambió, se puso su pijama de shorts rosa, y una blusita blanca, y se acostó en su cama, y dentro de ella pensaba:
-¿Por qué tenía que llegar Germán?, ¿Por qué lo iba a besar?, ¿yo quería que pasara? ¿Por qué me sentí atraida, si no lo soporto?
Y se hacía mil preguntas, pero lo principal, es que no se podía sacar ese momento tan maravilloso de la cabeza, y a su vez se sentía arrepentida de que eso hubiera ocurrido, porque ella sabía que si no hubiera llegado Germán, lo hubiera besado, y para esa hora estaría más arrepentida todavía.
A la mañana siguiente lo primero que se escuchó en el altavoz del Colegio durante la primera clase fue la voz de Evangelina diciendo:
-¡¡¡”A partir de hoy en la Clase Educación Física, nadie, de ningún grupo, pero absolutamente nadie podrá usar la Alberca techada hasta nuevo aviso, esto debido a que anoche el profesor Germán sorprendió a un alumno nadando en ella, a sabiendas que la alberca no se puede usar después de las 6 de la tarde, este alumno ha sido ya castigado, así que queda prohibido acercarse a la alberca, que ya está siendo vaciada”!!!- finalizó su mensaje ya casi gritando.
Pero Elías y Alejandra solo se voltearon a ver porque sabían que era falso, no se había castigado a nadie, lo había dicho solo para asustar a los compañeros, y sabían muy bien también que ellos eran los únicos que sabían lo de la alberca.
Al terminar la clase ella se le acercó a el y le dijo:
-Ahora por tu culpa no podré recuperar mi pulsera
-Pues que tristeza no?, y no es mi culpa, no tenías nada que hacer anoche ahí, si querías llorar te hubieras quedado en tu cuarto cabeza hueca- le dijo el con coraje.
Y se salió enojada de ahí.
Ya eran como las 10 de la mañana y en la casa de los Villanueva Cantú va llegando Irma de hacerse las uñas y se sorprende al ver a Alejandro sentado en la sala.
-Hola amor, que haces aquí tan temprano?- le preguntó Irma, igual que siempre como si anduviera en la luna.
-Vine a hablar contigo, porque me habló a la oficina tu hermana Lupita para decirme que habían llamado del Colegio de los muchachos, para decir que uno de nosotros tenía que ir a reunión con la directora, porque Reynaldo se agarró a golpe con otro chico de la escuela- decía el con tono serio y molesto.
-¿De veras?, ay no, este muchachito se está poniendo muy rebelde, y ¿Cuándo piensas ir a la junta amor?- pregunta ella todavía sin entender la situación.
-Es que de eso se trata Irma, yo no puedo ir, porque como siempre, estoy trabajando todo el día para darles a ti, a los niños a tu hermana y a su hija todo lo que necesitan, lo que quieren y se les ofrece, ¿y tu no puedes estar al tanto de tus hijos?!!!, ¡¡no es posible Irma!!, dejaste la carrera para eso supuestamente y desde que eso sucedió no haz hecho más que pasártela prácticamente de vacaciones- decía el levantando la voz. Y desde el barandal de las escaleras Lupita los veía sonriendo, por la felicidad que le daba ver a su hermana discutiendo con su marido.
-Eso es mentira, yo no quería tener familia, estaba en la cúspide de mi carrera cuando a ti se te ocurrió la genial idea de tener familia!!!
-¡¡¡No te atrevas a decir que nuestros hijos no fueron deseados!!- decía el aún más sorprendido de las declaraciones de su esposa.
-No digo eso Alejandro, es solo que yo tengo derecho a vivir mi vida también, yo necesito mi espacio, ocupo ir al gimnasio, a la uñas, al salón, al pedicure, al club, no puedo andar fea por la vida, si la gente aún me reconoce en la calle.
-Como es posible Irma, que te parezca más importante eso que tus propios hijos, yo no se como le vas a hacer pero vas a ir a la junta con la directora, no me importa si por eso dejas de ir al club o al salón, ser madre es lo que deberías hacer, en vez de seguir con tus sueños de diva, ya pasó tu época!!!!- fue lo último que se dijo y el salió estrellando fuertemente la puerta de la sala, para inmediatamente escuchar arrancar el auto. Irma arrancó a llorar tirada en al sillón.
-No llores hermana no le des el gusto- le dijo Lupita al mismo tiempo que bajaba las escaleras para finalmente sentarse a su lado y abrazarla.
-¿Qué he hecho mal hermana, qué?- decía Irma llorando, como si no comprendiera la molestia de su marido.
-Nada hermana, tu no haz hecho nada mal, tu tienes derecho a verte bien, ese hombre te destruyó la vida, desde que se casó contigo no quiso que destacaras en el ambiente, y cuando estabas en tu mejor momento llegaron tus hijos a poner las cosas peor.- decía ella sabiendo que eso no era verdad, pero le daba esos consejos a su hermana, ella sabía muy bien como controlarla.
-Entonces, ¿tu crees que no he cometido ningún error?- preguntó Alejandra secándose las lágrimas al ver que alguien la apoyaba.
-Claro que no hermana, nada de lo que ha pasado aquí ha sido tu culpa. Es más mira, te voy a decir que hagas, vas a ir a esa junta, y les vas a poner un castigo ejemplar a tus hijos- decía Lupita aún con más ganas de que ese problema cayera sobre los muchachos.
-También a Alejandra?.
-Claro también a ella, o acaso de quién crees que es la culpa de que tengas un hijo violento, sino mas que de ella, tu no estás con el todos los días, ¿o se?, es ella la que está en el Colegio con el, y si no lo cuida, lo que haga tu hijo es culpa también de ella, si te sigo hermana, nada de esto es tu culpa.- finalizó con una maldad en su voz que casi se confundía con miedo.
-Tienes razón, si yo sabía que nada de esto podía ser mi culpa, gracias hermana iré a esa junta y eso haré.
Por otro lado en Sonora llegan a su casa Virginia, Bertha y Paulina de sepultar a su mamá.
-Voy a poner café, y a sacar una caja de galletas de la alacena.- dijo Bertha on cara de cansancio, pero sin perder el estilo, porque andaba maquillada como cualquier día de trabajo.
-Yo Bertha, por favor- contestó Virginia, que traía todavía los ojos hinchados de tanto llorar.
Cuando Bertha se fue a la cocina, Virginia jaló a Paulina para la recámara de su madre y le dijo:
-¡¡Ay que te pasa!!- dijo Paulina que se había sentido hasta agredida con el jalón que le dio su hermana hacia el cuarto.
-Paulina, tienes que saber algo, mi mamá me pidió que te lo dijera pero no había encontrado el momento oportuno.- decía Virginia en voz baja.
-El momento oportuno para decirle que Virginia?- se escuchó la voz de Bertha que había escuchado toda conversación, que había entrado a la recámara por la puerta que estaba comunicada con la cocina.
-No, nada, nada- dijo Virginia con un temor hacia su hermana que se le notaba hasta en el cabello.
-¡¡Ahh no ahora ustedes dos me dicen lo que me tienen que decir!!- decía paulina muy confundida e intrigada.
-No hay nada que decir Paulina, en este momento agarra tus cosas y nos regresamos para México hermanita, haz perdido ya muchas clases- dijo Bertha como si no estuviera pasando nada.
-Pero y Virginia no se va a ir con nosotras?- preguntó Paulina, que había pensado que venderían la casa de Sonora y se irían las tres ahora si a vivir juntas a México.
-Claro que no Paulina, Virginia tiene su vida acá y pues no vamos a venir nosotras de la noche a la mañana a cambiarle su estilo de vida, además la ciudad de México es muy activa para ella, y no creo que haya un ascilo de ancianos donde le quieran dar trabajo- decía en tono irónico y de burla.
-Pero yo soy maestra podría trabajar…-dijo Virginia que también había pensado desde antes igual que Paulina, cuando fue interrumpida por Bertha.
-No, no creo hermanita, la Ciudad de México está muy saturada de maestros, no hay campo de trabajo, y no queremos reestabilizar tu vida, hermana nos vemos- terminando de recoger sus maletas y Paulina ya estaba toda sacada de onda, con las maletas también en la puerta.
-Paulina ve subiendo tus maletas en la cajuela- dijo Bertha.
Y Paulina salió y mientras metía sus maletas en la cajuela Bertha se acercó a Virginia y le dijo en voz baja:
-Adiós hermana, y ahora si espero que no nos volvamos a ver en mucho tiempo, estuviste cerca esta vez de hacer de las tuyas, te prohibo rotundamente que vuelvas a intentar decirle cualquier cosa.
-Pero mi mamá me pidió que se lo dijera- dijo Virginia con las lagrimas a punto de escapársele de los ojos
-Mi mamá está muerta, y a partir de este momento haz de cuenta que nosotras también estamos muertas para ti..h e r m a n i t a- le dijo en voz todavía más bajita mientras fingía que le daba un beso.
¿Qué sucederá el Viernes que Arianna y sus amigas vayan al cine con Poncho?
¿Sucederá algo entre Alexis y Lulú?
¿Qué ocurrirá al regreso de Paulina a la escuela?
¿Cuál será el secreto que ha provocado el alejamiento de Virginia de sus hermanas?
¿Qué ocurrirá en la junta de Gloria e Irma con la directora?
¿Cuál será el castigo ejemplar que le pondrá Irma a sus hijos?
MUY PRONTO EL CUARTO CAPÍTULO ¡¡ESPÉRALO!!
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