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CAPÍTULO X "AMOR APACHE"

December 20 2006 at 6:24 PM
Tony  (Acceso ToNy_80s)
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CAPÍTULO X
AMOR APACHE
Habían pasado dos semanas más, se acercaba la fecha de enterarse de los resultados finales, en la escuela no había ocurrido ningún cambio, todavía no se había nombrado a ningún subdirector ahora que Miss. Kitty se encontraba en estado de coma.
En un día como cualquier otro se encontraban los muchachos en el salón tomando su clase de música con el profe Armando. Myrta llevaba rato mirando a Ángela fijamente, se le hacía muy sospechosa la forma en que esta se le quedaba mirando al profe, sabía que esos dos se traían algo entre manos. Cuando terminó la clase todos empezaron a salir, solo quedaban Myrta y Ángela en el salón, pero terminó saliendo Myrta primero, ya que Ángela se tardaba mucho en recoger sus cosas, porque que aunque no dijera nada estaba haciendo tiempo para poder quedarse a solas con su novio; con lo que no contaba Ángela era con que esta vez Myrta sospechaba algo, y se había quedado espiando afuera del salón.
Se acercó Ángela al profe Armando:
-¿Cómo estás?- le preguntó ella a el.
-Bien, bien, pero es que ya no aguanto!!- le dijo Armando.
-¿Pero que es lo que no aguantas?- preguntó Ángela.
-Pues tener que verte aquí en la escuela y tener que tratarnos como extraños, cuando me muero de ganas de besarte, abrazarte, decirte delante de todos que te amo- le dijo Armando desesperado.
-Pues si, ya lo se, no creas que yo no, te amo mucho, pero tenemos que ser pacientes, tenemos que cuidarnos, para que esto no nos vaya a costar nuestra estancia aquí a los dos- le dijo Ángela, al mismo tiempo que se acercaba y le daba un beso- te amo mucho- dijo Ángela, para luego recoger sus cosas para salir del salón.
Myrta antes de que saliera Ángela se apresuró a quitarse de la puerta y caminar lo más rápido posible por el pasillo, para estar lo más alejada posible cuando saliera la otra del salón. Cuando salió Ángela del salón Myrta la miraba desde lejos:
-Maldita zorra, se te acabó el veinte, esto lo tiene que saber Evangelina- dijo entre dientes y se fue camino a la dirección.
Mientras en el patio grande Lulú estaba con Susana y Cristina, cuando se le acerca Poncho y le dice:
-Lulú, ¿podemos hablar?-
-Tu y yo no tenemos nada de que hablar- le dijo Lulú en tono cortante.
-Por favor, necesito hablar contigo- dijo el en tono suplicante.
-Pues lo que tengas que decir, dilo aquí y pronto, que tengo cosas que hacer- dijo ella poniéndose en su papel de digna.
-Es que te quiero pedir disculpas por la forma tan estúpida en la que reaccioné el otro día que me diste la noticia del bebé, estuve pensando mucho. Esto para cualquier muchacho de mi edad es una noticia dura, pero después de mucho pensarlo, me di cuenta de que la forma en la que reaccioné había sido tonta e inmadura, y que si yo causé algo pues tengo que hacerme responsable.- dijo el, que en verdad parecía que había recapacitado.
-Pues si, pero tampoco se trata de hagas las cosas como castigo por nuestro error, no tendría caso estar juntos si lo vas a ver de ese modo, se trata de que haya amor, no estar juntos solo por el bebe- dijo Lulú que ya le había cambiado el tono al darse cuenta del arrepentimiento de Poncho.
-Pero el punto es que si te amo, con todas mis fuerzas, y amo al bebé que estamos esperando, solo que de momento la noticia me cayó como balde de agua helada, y lo primero que me pasó por la cabeza fue huir del problema, pero después me di cuenta que si deseaba formar mi propia familia y que te amo y amo a mi bebé, ¿¿me puedes perdonar??- le dijo el con sincero arrepentimiento.
-Pues mira Poncho el otro día con lo que me dijiste lastimaste mi orgullo, mi dignidad, me sentí sola estuve a punto de tomar decisiones a la ligera, gracias a Dios que no lo hice, pero claro que te tengo que perdonar, porque después de este bebé que llevo en mi panza, tu eres lo que más amo, claro que te perdono.- dijo Lulú al mismo tiempo que ella con lágrimas en los ojos le daba un beso a el, y se abrazaban muy fuerte, se escuchaba por ahí un ruido, como de alguien cuando le sorbe a los mocos, y al voltear se dieron cuenta que Cristina y Susana lloraban de la alegría y por el sentimiento que les embargó al ver esa escena tan linda.
-Pero, ¿y cómo le vamos a hacer?, ¿cómo le vamos a decir a nuestros papás?- preguntó Lulú que por un momento recapacitó y recordó que a vida no es color de rosa.
-Pues mira amor, yo ya hable con mis papás les conté lo que sucedió y les dije que yo estaba dispuesto a hacerme responsable y a trabajar por ti y por nuestro hijo, al principio no lo tomaron muy bien; pero después se sintieron orgullosos de mi por quererme hacer cargo como un hombre de la situación.
-¿Y qué más te dijeron?- preguntó Lulú.
-Pues me dijeron que como yo tengo mi ciudadanía americana, lo primero sería casarnos para que yo pueda iniciar los trámites de tu migración y que el bebé nazca allá- dijo Poncho, que por lo visto tenía todo bajo control.
-¿casarnos?, ¿allá, dónde?- preguntó Lulú.
-Ok, mira mis papás van a hablar con los tuyos para que den el consentimiento para casarnos, después, nos van a prestar una casa que tenemos en Los Ángeles, en California, ahí podemos esperar a que tengas al bebé y mi papá puede ayudarme a conseguir un trabajo, y nos instalamos allá.-
-Pero, ¿nos quedaríamos a vivir allá?- preguntó Lulú.
-Pues esa es la idea amor, que el bebé crezca allá, para darle estudios allá, el gobierno da apoyos a la familias, por tus papás no te preocupes porque mientras no tengas tu migración ellos pueden ir en las vacaciones a vernos, y ya que la tengas podremos venir cuantas veces quieras, te gusta la idea?.- comentó Poncho.
-Claro, claro que me gusta, aunque se me hace un cambio radical de vida, siento que de esa forma vamos a estar mejor, y mejor nos va a ir si contamos con nuestros padres, no metiéndose sino guiándonos. Te amo mucho Poncho- dijo Lulú y se abrazaron.
Por otro lado Ángela iba en camino a la oficina de la directora Evangelina, ya que la mandó llamar por el altavoz, al entrar a la oficina miró a la directora sentada en su escritorio, al profe Armando de pie frente a ella y se sorprendió mucho, ya que inmediatamente supo para que se encontraba allí:
-¿Me mandó llamar Sra. Evangelina?- preguntó Ángela con voz nerviosa.
-Claro señorita, porque me imagino que todavía es señorita ¿verdad?- le preguntó Evangelina en un tono que incomodó aún más a Ángela pero que hizo que Armando se encendiera de coraje.
-¡¡¿A que viene esa interrogación señora Evangelina?!!- preguntó Armando con coraje de que la reputación de su novia se pusiera en tela de juicio.
-Una de las reglas de oro de esta institución es que no puede haber ningún tipo de relación sentimental, amorosa o pasional entre los maestros y los alumnos. Pero alguien aquí se pasó esa regla por el arco del triunfo y pues pagarán. ¿Pensaba usted profesor Armando que me iban a ver la cara de idiota por mucho tiempo?, pues fíjese que no, lo bueno que me di cuenta a tiempo de que usted y la muchachita ésta andan de romance.- dijo Evangelina en tono muy molesto señalando a Ángela como si fuera un mueble o algo así.
-Ella no tiene la culpa de nada, la culpa la tengo yo- dijo Armando tratando de defender a Ángela.
-Pues lo siento profesor, considero que ya es muy tarde para tratar de dar explicaciones, usted por obvias razones ya no puede seguir dando clases en este colegio, y esta niña menos puede seguir aquí, no quiero que me vaya a echar a perder a las demás alumnas, ¡¡así que en este mismo momento, los dos van y recogen sus cosas y los quiero inmediatamente fuera de mi escuela!!, no voy a permitir esta clase de actor inmorales y menos ante mis ojos- dijo Evangelina muy enojada, al mismo tiempo que Ángela arrancaba en llanto.
-Ella no tuvo la culpa, fui yo el que la sedujo, solo me burlé de ella, yo le pedí que no dijera nada, por favor déjela quedarse, no la corra señora, es buena alumna, yo la convencí con engaños, pero si quiere en este mismo momento yo me voy y no me vuelven a ver por aquí pero por favor no la corran a ella- dijo Armando haciéndole una seña a Ángela para que no se le fuera a ocurrir decir más nada.
-Mmm, pues me parece bien, pero es la primera y última oportunidad que le daré a esta señorita, porque no aceptaré una queja más de ella nunca, se quedará pero bajo prueba, y a la primera que le vuelva a saber la echo a la calle, no voy a permitir niñas cualquieras en mi escuela, ¿está claro?.-
-Si señora, muchísimas gracias- dijo Ángela.
-A mi no me agradezca, déle las gracias a este corruptor de menores, ahora usted señorita lárguese a su cuarto, y usted profesor lárguese de mi escuela, agarre sus cosas y no quiero volverlo a ver nunca más!!.- dijo Evangelina.
Al salir de la oficina, Ángela traía los ojos llenos de llanto, y volteó con Armando y le preguntó:
-¿Por qué dijiste todo eso?, si no es cierto, tu no me sedujiste, ni me convenciste a la fuerza de nada.- preguntó Ángela.
-Porque era la única manera de impedir que te corrieran de la escuela, te amo, nos vemos, te voy a mandar mails, y me voy a conectar en las tardes en el msn para platicar contigo, ok?- dijo Armando.
-Ok, nos vemos, te amo- dijo Ángela y cada quién tomó para un lado distinto del pasillo sin siquiera darse un beso de despedida o algo así, ya que no querían llamar la atención de nadie y no querían provocar que ahora si los corrieran a los dos.
Ese día en la noche Bertha se encontraba en su casa lista para dormir, cuando en eso tocaron el timbre y al abrir, cuál fue su sorpresa al ver a su hermana Virginia parada en la puerta con todo y maletas:
-¿Qué demonios estás haciendo tú aquí?- le preguntó molestísima Bertha.
-Vendí la casa de Sonora y me vine a vivir con ustedes- decía Virginia al mismo tiempo que iba metiendo sus maletas a la sala.
-Pero ¡¿eres idiota o que?!, no escuchaste todo lo que te dije la última vez que nos vimos en Sonora?- decía Bertha con cara de sorpresa y de incredulidad por lo que le parecía una desfachatez por parte de su hermana.
-Si escuché, y me acuerdo muy bien de todo lo que me dijiste ese día, pero pues ni modo, vendí la casa y decidí venirme a vivir con mis hermanas.- decía Virginia muy tranquila como si no escuchara los gritos y reclamos de Bertha.
-Pero que descarada eres, encima que te digo que estás muerta para mi te atreves a venir a mi casa, meterte como Pancho por su casa, y a parte tan tranquilita, no puedo creerlo- decía Bertha manoteando, levantando la voz, y dando vueltas por toda la sala.
-Tu lo haz dicho, tal vez tu dijiste que para ti yo estaba muerta, pero para Paulina no, y tengo tanto derecho como tu de estar cerca de mi hermana ¿o no?- dijo Virginia desafiante.
-En este mismo momento agarras tus mugres maletas, y te largas de mi casa no quiero verte aquí, no quiero que estés cerca de Paulina, lárgate!!!!.- decía Bertha que ya estaba como loca.
-Ya te dije que me voy a quedar a vivir aquí. Y no te atrevas a volverme a decir que me valla porque lo voy a hacer, pero no sin antes ir al Colegio de Paulina y decirle la verdad que hemos guardado durante casi 18 años, así que no le busques Bertha.- dijo Virginia, muy retadora, al mismo tiempo que la cara de enojo se le cambió por completo a Bertha por un gesto de frustración, Virginia la había dejado completamente callada y la tenía en sus manos.
-Oye Bertha, me puedes decir donde voy a dormir?- preguntó Virginia, en el mismo tono gentil que tenía cuando llegó, hasta parecía que no hubieran discutido.
-Hay una habitación desocupada, déjame hacerte la cama- dijo Bertha que para ese momento ya era otra, había cambiado completamente, hacía cinco minutos estaba corriendo a su hermana, y ahora hasta le estaba haciendo la cama.
-Aquí puedes dormir, buenas noches Virginia, si se te ofrece algo estoy en mi cuarto- dijo Bertha al mismo tiempo que salía de la habitación.
-Buenas noches hermana, y gracias una vez más por ofrecerme tu casa para quedarme, ya verás que nos la vamos a pasar muy bien las tres juntas- dijo Virginia, que cerró la puerta y se acostó sobre la cama.
A la mañana siguiente en el colegio, el grupo de cuarto estaba decidiendo si hacer la tradicional fiesta para despedir el semestre o no, ya que no les parecía bien que Miss.Kitty estuviera en coma mientras ellos festejaban en grande, por lo que finalmente decidieron hacer solo una cena formal, en el salón de actos de la escuela.
En esa misma junta, mientras todos se ponían de acuerdo, Poncho decidió hablar con Alberto y Alexis, y decide contarles lo que ocurrió entre el y Lulú, les platicó también de las consecuencias que había tenido esto, y de lo que iba a pasar ahora en sus vidas con la llegada del bebé.
-Pues está grueso, si de por si ya teniendo una vida hecha debe ser difícil ser padre, me imagino que lo es mucho más cuando eres joven, y te falta tanto camino por delante, espero que cuentes con todo el apoyo de tu familia para esto, porque el tener un hijo no son enchiladas, y debes convertirte en una persona responsable, porque de ahora en adelante ya no eres tu solo, sino que Lulú y tu hijo van a depender de ti, de lo que tu hagas, y no solo eso, de ahora en adelante habrá una personita para la cual tu vas a ser el ejemplo.- le dijo Alberto a Poncho, el siempre tenía los mejores consejos para todos.
-La verdad no me siento mal, ni triste ni nada, sino todo lo contrario, estoy feliz, por muchos años me sentí solo, quise una familia, y ahora la tengo, y es más ahora que ha pasado esto, mis papás también están más cerca de mi que nunca- les decía Poncho a sus compañeros.
-¿Y por qué decidiste contarnos esto a nosotros?
-Pues porque ustedes me inspiran mucha confianza, y porque se que Alberto siempre tiene buenos consejos, a parte porque mi intención al contarles esto, era pedirte disculpas a ti Alexis- dijo Poncho bajando la mirada.
-¿A mi, y por qué?- preguntó Alexis.
-Pues porque Lulú era tu novia, y lo nuestro inició cuando todavía las cosas contigo no habían terminado muy bien, y pues lo nuestro sucedió por que estuve en el lugar equivocado, en el momento equivocado, y pues desde que ella y yo empezamos a salir, pues, he sentido como pena contigo, me siento mal, me siento como un traidor.- le explicó Poncho a Alexis, teniendo a Alberto como testigo.
-No te preocupes Poncho, no me tienes que pedir disculpas por eso, lo de Lulú y yo, se podría decir que nunca empezó, la quise mucho, le tuve mucho cariño, pero lo que había entre ella y yo no era amor, no nos mirábamos como ustedes se ven, ni nos hablábamos como se hablan ustedes, ni compartíamos lo que ustedes comparten, Lulú es una persona más joven que nosotros, pero con una madurez impresionante, y ella estaba lista para dar un paso que yo todavía no estaba listo para tomar, de hecho aún no lo estoy, y por algo pasan las cosas, ella no era para mi, más bien no estábamos hechos le uno para el otro, y me da gusto que se haya encontrado con una persona que estuvo dispuesta a caminar a su lado, y a dar con ella ese paso que tanto quería dar- dijo Alexis muy tranquilo.
-Entonces ¿no hay rencores entre nosotros?- preguntó Poncho.
-Creo que está más que claro, que no los hubo, ni los hay, ni los habrá, les deseo lo mejor, por el bien de los dos, y pues nomás pídanle a Dios que yo encuentre alguien pronto y no me vaya a morir virgen j aja jaja- dijo Alexis provocando las risas de Poncho y Alberto, rompiendo el momento tan sentimental y volviendo el ambiente más ligero para Poncho.
Más tarde en la cocina, estaban platicando Karina con Montserrat sobre lo que había pasado con Kitty, en eso entra Salvador a la cocina.
-¿Qué hora es?- preguntó Karina.
-Ya son las 11:00- le contestó Salvador viendo su reloj.
-¡Caray! Si no me apuro voy a llegar tarde a la clase, bueno muchachos los dejo, nos vemos al rato- dijo Karina saliendo a toda prisa de la cocina para ir a dar su clase.
-Mira nomás esta se fue como loca, ja jaa- dijo Montse, provocando también que Salvador se riera.
-Oye, de casualidad, ¿han sabido algo de Kitty?- le preguntó Salvador a Montserrat.
-Pues Karina y Mauricio hablaron hace rato al hospital y les dijeron lo mismo, que sigue igual, sin reaccionar, todo parece indicar que la cosa podría ser permanente- le dijo Montse tomando una actitud un poco seria.
-No, manchesss, pobrecita- dijo Salvador, que como que no esperaba que las cosas se complicaran tanto.
-¿pero por qué pobrecita ella?- preguntó Montse con cara de extrañada.
-Pues por como está, es para compadecer a cualquiera- dijo Salvador que no sabía que quería Montse que le contestara.
-Pobrecita nada, si ni cuenta se da la mujer de lo que pasa a su alrededor, ni sabe todo el sufrimiento que está causando en Mauricio, ¡¡ese sí, POBRECITO!!, porque el cabrón este es capaz que si dicen que la Kitty se va a quedar así para siempre, el güey se queda con ella cuidándola hasta la muerte, y pobrecita Karina, porque mientras aquel güey chilla y chilla por la tiesa, Karina chilla y chilla por este güey.- dijo Montserrat, que por primera vez se había dejado ver por alguien de la escuela hablando con tanta naturalidad, y expresándose sobre asuntos que tuvieran que ver con sus compañeros de trabajo.
-Oye tu no eres tan calladita ni tan sangroncita como pareces- le dijo Salvador sonriéndole.
-No, tienes razón, soy una cabrona- dijo Montserrat provocando las carcajadas de ambos, se quedaron un rato más platicando en el comedor, todo parecía indicar que empezaban a caerse bien.
En la tarde Elías iba para la sala de tele (que era donde los alumnos de todos los grados podían ir por las tardes para convivir, ver la tele, jugar cartas o cosas así) y miró que Alejandra venía también para la sala, pero cuál es su sorpresa cuando le ve la muñeca y se da cuenta que ella trae puesta la pulsera que el rescató de la alberca, y que después a el se le volvió a perder. Entonces antes de que ella llegara a la sala, él le habló y le preguntó:
-Oye, ¿te puedo preguntar algo?- le dijo el a ella.
-Mmm, pero que sea pronto por favor, porque tengo cosas que hacer- le contestó Alejandra, cortante como de costumbre.
-¿Cómo recuperaste tu pulsera?, ¿no es la que habías perdido en la alberca techada?- le preguntó Elías.
-Eso a ti no te importa, la hubiera recuperado antes si tu no me hubieras impedido sacarla!!!- contestó ella, al mismo tiempo que intentaba sacarle la vuelta pata entrar a la sala.
-¡¡No, espera!!, no te vayas, de verdad me interesa saber cómo la recuperaste- le dijo Elías.
-Pues alguien la recuperó antes de que la vaciaran y me la regresó, ¿ya?, ¿contento?, ahora déjame entrar porque ser me va a pasar mi programa- dijo ella intentando zafarse otra vez.
-Pero, ¿quién?, ¿quién recuperó tu pulsera?- insistió Elías.
-Ay, ya burro, eso a ti no te importa ¿ok?, así o más claro.- le dice Alejandra a Elías.
-Pues no te voy a dejar entrar a ver tu programa, hasta que me digas- le dijo Elías en un tono muy serio.
-Ashh, ok, mira Ricardo rescató mi pulsera, ok?, porque se preocupa por mi, y cuando supo lo de mi pulsera pues decidió tomar cartas en el asunto, siempre me saca de apuros, listo, ya te dije lo que tenía que decir, ahora ya déjame entrar- dijo Alejandra.
-Ese cabrón me las va a pagar- dijo Elías, que había pensado en voz alta, dejando escapar las palabras entre dientes.
-¿Qué dijiste?- le preguntó Alejandra, regresando los dos pasos que ya había dado.
-Nada, no dije nada- le contestó Elías.
-Ay como carajo que no dijiste nada, escuché lo que dijiste, que te las va a pagar, pero de una vez te advierto, pobre de ti que le hagas algo a mi amigo, porque te vas a arrepentir- le dijo Alejandra defendiendo a Ricky.
-Pues nomás te aviso que si me lo voy a chingar, hagas lo que hagas, esa pulsera la rescaté yo, aquella noche cuando te fuiste empapada a tu cuarto me regresé a la alberca, y la saqué, la tenía en mi cuarto y desapareció, pero no sabía que tu amigo era tan pinche rata.- le dijo Elías muy enojado.
-¡¡Cómo te atreves a calumniar así a Ricky!!, no lo puedo creer, eres un imbécil, por qué haces todo esto?, ¿Qué ganas?. Ya quisieras tu ser como Ricardo, el me ha ayudado mucho y sería incapaz de engañarme o echarme mentiras. Él cuando quemaron toda mi publicidad me prestó $12,000 pesos para reponerla,. ¿por qué habría de robarse una pulserucha de tu cuarto, cuando con ese dinero el podría haberme comprado como mil?- decía Alejandra que por lo visto tenía una impresión muy diferente del Ricardo que en realidad era.
-Porque ese dinero también se lo robó de mi cuarto!!, yo te iba a entregar la pulsera con el dinero que te iba a prestar para que repusieras tu publicidad. Voy a matar a ese cabrón lo juro!!.-
-Ja j aja, y por qué querrías tu hacer eso por mi?, no te creo nada, y no quiero saber nada de ti, no puede ser que estés hablando así de mi mejor amigo, el no es ningún ladrón, lo único que haz hecho desde que te conozco es darme problemas, no te soporto!!!- dijo Alejandra que se regresaba a su habitación llorando, dejando a Elías ahí parado que también se regresó a su cuarto super deprimido por no haber conseguido que Alejandra le creyera.
Mientras en la sala de tele, estaba Arianna sentada en el sofá, cuando entra Jerry y al verla sola le pregunta:
-Hola, oye, ¿me puedo sentar aquí?-
-Claro siéntate, ¿Qué haces aquí?- le dijo Arianna.
-Pues nada bajé a perder tiempo un ratillo, en lo que se llega la hora de dormir, ¿y tu, que andas haciendo por aquí?- le preguntó Jerry .
-Pues nada, es que había quedado de verme aquí con Alejandra porque íbamos a ver un programa que queríamos ver, pero pues el programa ya terminó y nunca apareció- le dice Arianna, un poco extrañada.
-Pues, que te iba a decir?, Ah sí, que si no quieres ir a la cafetería a tomar una soda o algo?- le pregunta Jerry muy tímido.
-¿Contigo?- le pregunta Arianna.
-Pues si, no?- le contesta Jerry.
-Claro vamos- contestó Arianna, y la cara de Jerry se le iluminó como niño con juguete nuevo. Y se fueron caminando juntos hacia la cafetería.
Entró Elías muy enojado ala habitación azotando la puerta y Marco que estaba tirado en la cama le dijo:
-¿Qué pasa amigo?, calmado!!, ¿por qué estás tan enojado?- le pregunta Marco.
-Primero que nada te tengo que decir algo, nunca le di a Alejandra el dinero que juntamos entre Jerry, tu y yo- le dijo Elías.
-Pero, entonces? Que le hiciste al dinero?- le pregunta Marco.
-Pues el día que se lo iba a dar, alguien me lo robó junto con una pulsera que le iba a dar!!- dice Elías que estaba a punto de explotar.
-¿y por qué no nos dijiste nada?- le dijo Marco.
-Pues no se, el caso es que hoy le vi puesta la pulsera, y cuando le pregunté resulta que se la regaló el cabrón de Ricardo y el le prestó $12,000 pesos para reponer su publicidad aquella vez!!.- le dijo Elías.
-O sea, que ese cabrón te robó el dinero y la pulsera?, no puedo creerlo, tan decente que se ve ese ladrón- dijo Marco.
-Ahorita vengo, tengo que ponerle una chinga!!- dijo Elías al mismo tiempo que se ya iba para afuera de la habitación.
-Espérate, espérate, piensa amigo, no seas tonto, piensa, trata de hablar mejor con el, no te metas en broncas, si quieres te acompaño, pero no te vayas a buscar un lío porque ahora si te corren- le dijo Marco a Elías mientras trataba de calmarlo deteniéndolo por los hombros contra la pared.
Fueron los dos lo más tranquilos que pudieron a la habitación de Ricardo, Elías iba empuñando las manos, mientras Marco iba con la intención de hablar las cosas, pero no alcanzaron a entrar a pesar de que la puerta estaba entreabierta, porque adentro de la habitación se escuchaba la voz de Alejandra, que por lo visto ya había ido a hablar con Ricardo.
-Entonces, me lo juras que tu no hiciste nada de eso?- se escuchaba hasta afuera que le preguntaba Alejandra a Ricky.
-Te lo juro, como crees que yo me expondría a hacer algo así, bien sabes que no tengo necesidad de hacerlo, te quiero mucho, ese güey desde que llegó nomás ha causado problemas entre nosotros Ale ¿verdad que me crees?.- le dijo Ricky a Alejandra, al mismo tiempo que afuera de la habitación Elías ya estaba punto de entrar y ponerle la madriza de su vida.
-Como no te voy a creer Ricky, si nos conocemos desde niñitos, y siempre me haz demostrado que me quieres mucho, y me proteges, te quiero mucho Ricky, y sería incapaz de desconfiar de ti- le dijo Alejandra al mismo tiempo que le daba un abrazo.
En ese mismo momento Elías aflojó el puño y empezó a dar grandes pisadas por el pasillo para regresar a su habitación:
-Pero, ¿Qué pasa amigo?, no le íbamos a partir su madre a ese cínico, sinvergüenza?- le pregunta Marco a Elías, que también ya estaba dispuesto a ponerle en su madre, después de haber escuchado con que cinismo mentía.
-Si pero de nada sirve, ella le cree, y le va a creer a ese cabrón todo lo que el le diga, ya me cansé de hacer todo por que volteé a verme y no conseguirlo, de mi parte que se quede con su pulsera, y con su pinche dinero, ya no quiero saber más nada de ella, ni de su pinche amiguito, cabrón ratero.- le dijo Elías a Marco, mientras entraban a la habitación para ir a donde estaban los roperos.
-Se me hace una forma muy fácil de darte por vencido, no se, tal vez que dejes pasar lo del amigo ratero pues lo entiendo, pero ¿Qué dejes de luchar por ella si la amas?, eso no lo entiendo.- le dijo Marco a Elías mientras se sacaba la camiseta y se quitaba los calcetines.
-Pues mientras yo lo entienda es más que suficiente, ya me harté de luchar por ella, de andar como pendejo, ¡¡llevo meses así y no obtengo ni un solo resultado positivo!!, ya estoy hasta la madre!!, buenas noches.- dijo Elías que ya estaba solo en boxer, mientras se metía en la cama, tapándose hasta la cabeza.
-Buenas noches amigo, nomás te digo que no dejes de luchar si la quieres, piensa que cuando salgas de la prepa, tal vez te arrepientas de no haber arriesgado, pero eso nunca lo sabrás mientras no lo hagas- dijo Marco, que ya se había puesto su pijama y se acomodaba en la cama para dormir.
-Oye a todo esto no sabes donde está Jerry?- le preguntó Marco a Elías.
-No tengo ni idea, por ahí ha de andar, ya duérmete!- le contestó Elías.
Mientras en la cafetería ya solo quedaban Arianna y Jerry ya hasta habían apagado las luces:
-Ja j aja, como me haces reír, me divierto mucho contigo.- le dijo Arianna a Jerry.
-Pues eso es lo importante no?, que los dos nos la pasemos bien cuando estamos juntos, bueno, eso creo no?.- dice Jerry.
-Si, oye ¿Qué hora es?.- le preguntó Arianna a Jerry.
-Ya son.. las 10:00 de la noche, es super tarde, se me fue el tiempo de volada, ni cuenta me di.- dijo Jerry.
-Ni yo tampoco, se me fue como agua el tiempo, pero es que la verdad contigo el tiempo se pasa super rápido, es que eres muy chistoso, pero lo más importante es que me haz demostrado que puedo contar contigo para todo.- le dijo Arianna a Jerry, mientras los dos estaban ya levantando sus charolas para irse a sus habitaciones.
-Es más, sabes, te quiero dar las gracias por haber estado en aquel momento en el que e sentía tan mal, tan triste, por haber estado ahí conmigo, muchas gracias- le dijo Arianna a Jerry al mismo tiempo que le daba un abrazo.
-Ya sabes que aquí siempre voy a estar yo para todo lo que se te ofrezca, y siempre que lo necesites aquí voy a estar yo para ti ok?.- le dijo Jerry a Arianna, mientras la tenía abrazada tiernamente, no quería soltarla nunca.
-Eres mi mejor amigo, nunca pensé que yo tendría uno, pero eres mi mejor amigo, te quiero mucho Jerry- le dijo Arianna a Jerry sin percatarse de que eso no era precisamente lo que el quería escuchar.
-Te quiero mucho ya es hora de que nos vayamos a dormir- dijo Jerry y los dos subieron por unas escaleras que estaban a la vuelta del pasillo. Mientras por la entrada principal de la cafetería entró Germán con su lamparita que andaba por ahí haciendo su última ronda:
-Mmm, quien sabe, pensé que había escuchado voces- dijo rascándose la cabeza con la lámpara y con cara de extrañado, ya que pensó que habían sido figuraciones suyas.
Cuando llegó Arianna a la habitación, Alejandra estaba hecha un mar de llanto contándole a Tania, Ángela y Vanessa lo que había pasado.
-Entonces Ricky me aclaró todo y resulta que ese estúpido es un mentiroso que lo único que quería era que yo me enojara con Ricky.
-Pero ¿cómo pudo haber inventado algo así, con que razón?- le preguntó Tania.
-Pues no se, pero no es la primera cosa que me hace, es un tonto, siempre me está haciendo enojar, hace cosas que me afectan, que me hacen daño, y ahora anda inventado cosas en contra de mis amigos, que quiere? Que me quede sola?, es un tonto, estúpido, idiota, bueno para nada, llevado, no me importa ya lo que pase con el, no voy a derramar ni una lágrima más por su culpa, no lo volverá a conseguir!!- decía Alejandra con lágrimas en los ojos, diciendo su monólogo, mientras sus amigas la miraban con la boca abierta. Y mientras Arianna se ponía su pijama.
-Pero Alejandra, si es un idiota y todo eso, y no te importa para nada lo que pase con el, y lo único que ha traído a tu vida son desgracias, ¿por qué estás tan afectada por todo lo que pasó?- le preguntó Arianna en base a lo poco que le había tocado escuchar.
-Pues no se, porque tuve la necesidad de creer que el no fuera malo, de que lo que me había dicho era verdad, y por un momento esperé que Ricardo me dijera que lo que Elías decía era verdad y se disculpara por haber tomado el dinero y la pulsera, pero cuando me dijo que el no lo había hecho y que Elías había inventado todo ya no quedó ninguna esperanza….- dijo Alejandra al mismo tiempo que la voz se le quebraba y los ojos se le volvían a llenar de lágrimas.
-La esperanza de qué Alejandra?- le preguntó Arianna.
-La esperanza de que Elías esté tan enamorado de mi como yo estoy de el, no se porque si es tan idiota, y me ha hecho tantas cosas, no me lo puedo arrancar del corazón, siento que no puedo ni respirar, lo quiero tanto que hasta se me amarga la boca.- dijo Alejandra dejando a sus amigas aún más boquiabiertas de lo que ya estaban.
-¿Quieres decir que…- dijo Vanessa que no lo podía creer.
-Si, si Vane, LO AMO, con todas mis fuerzas- dijo Alejandra sollozando, al mismo tiempo que sus amigas, Arianna, Vanessa, Tania y Ángela corrieron a abrazarla y consolarla.

-¿Alejandra y Elías se confesarán su amor?.
-¿Jerry se animará de pedirle a Arianna que sea su novia?
-¿Se descubrirá lo que hizo realmente Ricky con el dinero y la pulsera?
-¿Saldrá a la luz el crimen que cometieron Evangelina y Germán?

NO TE PUEDES PERDER PROXIMAMENTE EL CAPÍTULO CULMINANTE DE LA PRIMERA TEMPORADA DE LA MEJOR SERIE-WEB JUVENIL “HISTORIAS DE JUVENTUD”
Y EN EL 2007 NO PUEDES DEJAR DE LEER LA SEGUNDA TEMPORADA DE “HISTORIAS DE JUVENTUD”, CON NUEVOS PERSONAJES.

 
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