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CAPÍTULO XIII "¿POR QUÉ SE COMPLICA EL AMOR?"

February 17 2007 at 1:44 PM
Tony  (Acceso ToNy_80s)
Forum Owner

 
CAPÍTULO XIII
¿POR QUÉ SE COMPLICA EL AMOR?
A la mañana siguiente, durante el receso, Fernando iba caminando por la cafetería cuando vio a lo lejos a Paulina sentada en una mesa.
-Hola niña, ¿qué estás haciendo?.- le preguntó Fernando a Paulina, muy atento, admirándola, y esperando por supuesto que ella lo invitara a sentar en su mesa.
-Nada, estoy esperando a Myrta.- contestó algo cortante Paulina, esquivando la mirada de Fernando.
-Ohh, y qué ¿lista para el Sábado?.- le preguntó Fernando tratando de seguir conversando. Para esto, el ya había volteado una silla y se había sentado con el respaldo hacia enfrente.
-Ah, que bueno que tocas ese tema, te quería decir que no voy a poder ir.- le contestó Paulina muy cortante, aunque dentro de ella se moría de ganas de salir con el, era el primer chico de la escuela que se fijaba en ella, y lo más importante era que a ella también le gustaba el.
-Bueno, si teneís que hacer algo, podemos quedar más tarde, ¿cuál es el problema?.- decía Fernando que parecía que había resuelto el problema, no importaba ni la hora ni el lugar, el estaba dispuesto a ir a donde fuera con Paulina, a la hora que ella quisiera.
-Que no quiero ir, ese es el problema!!!.- le dijo Paulina muy cortante y levantando la voz.
-Pero, ayer dijiste otra cosa.- dijo Fernando, al cual parecía que no le salían más palabras de la boca, estaba impactado, en shock, por el cambio tan repentino de actitud de Paulina.
-Ayer fue ayer, hoy, es hoy, y hoy no quiero salir contigo, ni el Sábado, ni nunca.- le dio Paulina, bajando la mirada para ver su reloj impaciente por la tardanza de Myrta.
-Ahora entiendo, pero no me apuro tía, ya me habían hablado de ti, no me asombra nadita, tal vez por eso todo el mundo te tiene tanto cariño acá, por tu lindo carácter, porque no eres nada voluble, y no sabes lastimar a las personas, ha de ser por eso, ahora entiendo porqué siempre andas sola.- le dijo Fernando alejándose de ahí para irse a las canchas. Paulina solo se quedó ahí, como si nada hubiera pasado, tratando de tener la cara lo más fría posible, sin embargo, en sus ojos bailaban dos lágrimas que se resistían a salir.
Durante ese mismo receso, estaban jugando básquetbol los chicos de quinto, casi todos estaban jugando, en eso Miguel ve pasar a Alejandra caminando al lado de Arianna, y se quedó embobado mirando, parecía como si el tiempo se hubiera detenido por un instante, no podía dejar de mirar a Alejandra.
-Miguel, pon atención en el juego!!.- le gritó Elías que estaba por hacerle un pase.
-Pero que chica más linda, es majísima!!.- dijo Miguel arrojándole la pelota a otro de los jugadores, y corriendo a un lado de Elías.
-La de a un lado es mi novia, de hecho son mejores amigas.- le dijo Elías pensando que Miguel se refería a Arianna.
-Pero mira nomás, que linda carita, que ojos más azules, que maja es.- dijo Miguel en voz alta, a punto de ir y echarle alguna flor a la chica, pero para esto Elías ya se había dado cuenta del error, y se dirigía a Miguel a toda prisa.
-Esa maja de los ojos azules. Es mi novia.- le dijo Elías un poco molesto e incómodo.
-Ohh disculpa, lo siento, no sabía que era ella, yo pensé....- dijo Miguel, un poco apenado, pero ya había recibido el balón de parte de Elías.
-No pienses, solo juega!!!.- le dijo Elías, ya un poco más calmado, y siguieron jugando, tratando de hacer que ese momento no había sucedido, pero Elías no podía evitar cierta molestia con Miguel por eso, sentía que ahora tenía que cuidar un poco más a su novia, pues otro chico y del mismo salón se había interesado en ella.
Fernando va a la cancha y Alexis estaba jugando básquetbol con los demás chicos, entonces Fernando le echó un silbido Alexis que se acercó rápidamente a la orilla de la cancha.
-¡Qué pasó?!!.- le preguntó Alexis, un poco agitado de andar corriendo.
-Que, tenías razón!.- le dijo Fernando levantando la voz, porque había mucho ruido en el patio y la cancha.
-¿Razón?, ¿de qué?.- le preguntó Alexis.
-Pues de Paulina, que me ha tratado como un idiota, me ha cancelado la cita del Sábado, y se ha portado de lo peor, mira que es una mujer bárbara, loca de atar.- le dijo Fernando a Alexis.
-Pues siento decírtelo, pero pues yo te lo advertí, no te agüites, en esta escuela hay mejores que esa.- le dijo Alexis, tratando de darle consuelo a su nuevo amigo.
-Pues lo se, pero da la casualidad que a mi la que me ha gustado es precisamente esa.- dijo Fernando, al mismo tiempo que Alexis se encogió de hombros, y se fue corriendo a seguir jugando, Fernando, arrojó al suelo una monedita de diez centavos mexicanos que traía jugando en la mano, y se fue de la cancha caminando lento, mientras la gritera y el juego de básquetbol seguía a todo lo que daba.
En el comedor de los maestros entró Karina y miró a Daniel que estaba sentado tomando un café y leyendo el periódico, que el por cortesía dejó de hacerlo para ponerse de pie cuando la vio entrar.
-Hola mucho gusto mi nombre es Karina, soy orientadora del Colegio, tu debes ser Daniel ¿no?.- le preguntó Karina, muy atenta, y con esa sonrisa característica de ella, tan linda.
-Así es, el nuevo profesor de Derecho, a tus órdenes.- le dijo Daniel.
-Oye es verdad que eres hermano de los alumnos de esta escuela que se apellidan Santana?.- le preguntó Karina, refiriéndose a Mickey y Tanya.
-Pues no se si de todos los alumnos que se apellidan Santana, de lo que si se, es que soy hermano de Tania y Miguel Santana.
-Ja ja ja, que tonta pregunta hice, pero si, a ellos me refería. Son los únicos alumnos de apellido Santana que hay en este Colegio.-Mauricio nos contó lo de su madre, quiero decirte que lo lamento mucho, debe ser difícil.- le dijo Karina.
-Pues un poco, pero debemos ser fuertes para consolarnos entre nosotros tres, pues no tenemos más familia. ¿Y hace mucho que trabajas en este Colegio?.- le preguntó Daniel a Karina, cambiando drásticamente de tema.
-Pues ya llevo como 8 meses aquí, de hecho era la más nueva adquisición de este Colegio hasta que llegaste tu, j aja ja.- le dijo Karina a Daniel, rompiendo los dos en risas, parecía que simpatizaban y que de ahora en adelante, ambos podían contar con una nueva amistad.
En la escuela las cosas seguían igual, hacía ya unas semanas que iniciaron las clases, se acercaban los primeros exámenes parciales, parecía que fue apenas ayer que Paulina rechazó la invitación que le había hecho Fernando, Elías y Alejandra seguían tan enamorados, aunque ahora que se acercan los exámenes no estaban tan juntos, porque cada uno estudiaba por su lado.
Uno de esos días en los que todo el mundo andaba medio apurado, Juan entró al baño de las canchas y dentro de uno de los cubículos escuchó lo que le parecía el llanto silencioso de alguien, se lavó las manos, y se quedó un momento afuera, tenía curiosidad por saber quien estaba llorando, cual va siendo su sorpresa al ver unos minutos después a Willy saliendo del baño.
-Estás bien?.- le preguntó Juan a Guillermo un poco preocupado.
-Si, por qué habría de estar mal?.- le contestó Willy, con cara de extrañado, parecía o tener nada, ni siquiera tenía los ojos hinchados.
-No, disculpa, es que me pareció escuchar que alguien lloraba en el baño, y como la única persona que estaba ahí eras tu, pues yo pensé.- le dijo Juan, como si ya no importara, porque todo parecía indicar que el se lo había imaginado.
-Mira, ya deja de espiarme, deja de molestarme, no estaba llorando, está claro?.- le dijo Willy muy enojado agarrándolo con fuerza por las solapas del saco del uniforme.
-Si está bien, me puedes soltar?.- le dijo un poco asustado Juan, que por un momento pensó que Willy le podría soltar un golpe.
-Discúlpame, no se que me pasa.- le dijo Willy, soltándolo, mientras Juan se acomodaba el saco, y apretaba el paso para alejarse de ahí.
-Juan!!!!.- le gritó Guillermo desde donde se había quedado parado, Juan voletó, y le hizo una señal con la cabeza, preguntándole: ¿qué?.
-Por favor, no le digas nada de esto a nadie.- le dijo Willy. Juan solo bajó la cabeza y se fue caminando.
Karina se encontraba en su oficina platicando con Motse, cuando de repente le timbró el teléfono de su oficina:
-Bueno.- dijo Karina, mientras se acomodaba el cabello.
-Karina, buenos días.- le dijo Mauricio que se encontraba del otro lado de la línea, seguramente se encontraba en el hospital.
-Buenos días, ¿se te ofrece algo Mauricio?.- le dijo Karina, no cortante, pero si en un tono más serio de lo habitual, pues ya había decidido sacarse a Mauricio de la cabeza.
-Es que mira, necesito un favor, dejé ayer en mi oficina los exámenes de los alumnos de primer semestre, y te quería pedir que si me los puedes traer al hospital más tarde, porque no voy a tener tiempo de ir al Colegio.- le dijo Mauricio, un poco apurado porque le estaba llamando de un teléfono público del hospital.
-Pues te los llevaría Mauricio, pero es que yo no tenía planes de ir hoy al hospital.- le contestó Karina.
-Pues si, por eso te lo estoy pidiendo como un favor.- le dijo Mauricio, que todavía no percibía el tono serio que tenía Karina en la voz.
-Mira Mauricio, mi trabajo está aquí en el Colegio no en el hospital, y hasta donde se, tu trabajo también está aquí, así que si tienes algún asunto que arreglar del colegio ocúpate tu de el, porque yo también tengo cosas que hacer.- le dijo Karina, ya en un tono un poco resentido.
-Están bien ¿qué te pasa?¿por qué estás enojada conmigo?.- le dijo Mauricio extrañado por la actitud de Karina.
-No estoy enojada contigo, lo que pasa es que tengo muchas cosas que hacer, y no puedo hacer las tuyas también. Estar cuidando a Kitty es una responsabilidad que tu mismo te echaste, y si no ibas a poder cumplir con tu trabajo y con eso al mismo tiempo no se para que cargas paquetes con los que no vas a poder solo.- le dijo Karina a Mauricio.
-Pero Karina, tu sabes lo que siento por Kitty.- le dijo Mauricio tratando de excusarse.
-Pues entonces renuncia al Colegio, porque yo ya no puedo ayudarte más, por mí te puedes quedar a un lado de esa cama hasta que te salgan raíces.- fue todo lo que dijo Karina porque le colgó el teléfono, Montse solo se le quedó viendo asombrada del carácter que su amiga había sacado después de tanto tiempo, Karina solo se secó las lágrimas:
-Ahora si, en qué estábamos?.- le dijo Karina a Montserrat y siguieron platicando.
Más tarde ese mismo día, en los diez minutos libres que tenían entre clase y clase, al terminar la clase de Motserrat Elías fue a su locker a sacar unos libros que iba a necesitar para la clase de Derecho, y estaba ahí cuando despacito llegó Fabiola sin que el se diera cuenta y le tapó los ojos por la espalda, sin que el se diera cuenta.
-Adivina ¿quién soy?.- le preguntó con una voz dulce, tratando de fingirla para no ser descubierta.
-Mmm, no sé, déjame ver.- dijo Elías siguiendo el juego mientras le tocaba las manos, para según identificarlas.
-No, la verdad no se.- dijo Elías.
-Soy yo.- dijo Fabiola destapándole los ojos, y los dos empezaron a reírse.
-¿Qué andas haciendo?.- le preguntó Elías a Fabiola.
-Nada, te vi aquí sacando tus cosas del locker, y decidí venir a saludarte.- le dijo Fabiola.
-Ja ja ja, te esperaste hasta ahorita para venir a saludarme?.- le dijo Elías sacado de onda, de que Fabiola no lo hubiera saludado más temprano.
-Pues es que no quería hacer enojar a tu novia, como te cuida tanto, no se que ha de creer, yo quiero que ha de pensar que quiero algo contigo, o que se yo.- le dijo Fabiola con un tono de tristeza a Elías.
-Ja ja ja, estás loca, como crees, que Alejandra me cuida tanto, ja ja ja, y mucho menos como va a andar creyendo que tu quieres algo conmigo, si somos amigos.- le dijo Elías tratando de evadir esa situación, ya que aunque el sabía que Alejandra se ponía celosa de Fabiola, a el no le parecía alguien de quien tuviera que cuidarse, le parecía inofensiva.
-Pues lo mismo digo yo, pero ya he visto como me mira tu novia, se me queda viendo feo, y cuando paso me he dado cuenta que le dice cosas a sus amigas, estoy segura que de mi, y luego se sueltan a reír.- le dijo Fabiola haciéndose la víctima.
-No, no creo, tal vez te equivocas, tal vez se ríen de otra cosa, y tu piensas que es de ti, a la mejor y es contigo.- le dijo Elías tratando de disculpar a su novia, aunque lo que el no sabía es que esos eran inventos de Fabiola para provocar su lástima.
-Pues yo no se si sea porque piensen que yo te quiero alejar de ella, o por como me visto, es que como yo no tengo ropa cara como ellas, ni me arreglo como ellas, y no soy tan bonita como ellas, tal vez por eso se burlen, que se yo.- dijo Fabiola poniéndose todavía más por los suelos para provocar más lástima de Elías.
-No digas que no eres bonita, claro que lo eres, todas las mujeres lo son y tu no eres la excepción, cando se rían de ti como dices, no les hagas caso, tu ándate como si nada, que no te importe, ¿está bien?.- dijo Elías molesto por las cosas que se estaba enterando de Alejandra, que el no sabía, y sin darse cuenta ya estaba tomando partido del lado de Fabiola, que era lo que esta quería.
-Gracias Elías, que lindo, nunca nadie me había dicho algo así.- le dijo Fabiola dándole un gran abrazo, Elías le correspondió, ya que sentía pena por ella, sentía ganas de ser su protector, la sentía indefensa. Con lo que no contaba ninguno de los dos es que Alejandra se acercaba, y acababa de ver la escena del abrazo.
-¡¡No me digas que es tu cumpleaños Elías!!!.- dijo Alejandra que se acercaba caminando despacio, pero con una cara de leona a punto de atacar.
-Bueno Elías, gracias por el consejo.- dijo Fabiola, alejándose rápidamente, se escabulló entre la gente, y pronto se perdió de vista.
-¿Me quieres decir que significa esto?.- le dijo Alejandra, molesta, era obvio que hervía de celos.
-Nada, no es nada, Fabiola es mi amiga y nada más.- dijo Elías tratando de dar fin al problema, pero también tenía cierta molestia por lo que se había enterado.
-¿Amiga y nada más?, mira nomás, yo desde que tengo novio no ando abrazándome con mis amigos por toda la escuela.- le dijo Alejandra que a pesar de estar enojada, fingía una sonrisa, para que ninguno de los estudiantes que caminaban por los pasillos se diera cuenta de la discusión.
-Ya Alejandra por favor, esa muchacha es inofensiva, tu no sabes sus problemas, ni lo que la hace sufrir, ni lo que la pone triste.- le dijo Elías a Alejandra, lo que la encendió de coraje, al darse cuenta de que el la compadecía.
-Ayyyy mira, pobrecita, hay que ponerle un manto, y hacerle un altarcito, a la reencarnación de la virgencita María, no vengas con tonterías, ¡¡mucho haz de saber de la vida de esa!!.- dijo Alejandra que parecía que estaba punto de estallarle la cabeza.
-Pues si no se todos sus problemas, por lo menos hago el intento por escucharla, por entenderla, y no me la paso criticándola, ni riéndome de ella, ni burlándome de su ropa, trato de brindarle la amistad que todos le han negado desde que entró.- le dijo Elías levantando la voz, muy enojado, provocando que más de uno de los alumnos que caminaban por ahí voltearan a ver a la pareja.
-Y a mi que me importa que la critiquen, o que se burlen de ella mientras no se meta conmigo, lo que si te pido por favor Elías, es que no seas ingenuo, esa tonta es una mosca muerta anda detrás de ti, y si, me dan celos, pero porque huelo el peligro, esa mujer huele a mala.- dijo Alejandra con esa gracia que resultaba de ella durante las discusiones, haciendo una cara de cuando alguien sospecha de otra persona.
-Ya Alejandra por favor, no hay que discutir por eso, yo solo te quiero a ti bebé.- le dijo Elías abrazándola, mientras ella hacía un gesto como haciéndose de rogar.
-.Yo se que me quieres, el problema no es contigo, es con esa vieja, yo también te amo bebe, pero es que no aguanto a las gaviotonas como esa, pero está bien, se me quita el coraje, pero de una vez te lo digo ¡¡¡te prohíbo rotundamente que le hables a la tal Fabiola!!.- le dijo Alejandra, que estaba tratando de hacer su voluntad, e inmediatamente Elías la soltó de entre sus brazos.
-Mira Alejandra Villanueva Cantú, tu no eres nadie para prohibirme nada, soy tu novio, pero no soy de tu propiedad, hazte a la idea de eso!!.- le dijo Elías, levantando una vez más la voz, alejándose rápidamente al igual que hacía unos minutos lo había hecho Fabiola, pero con la diferencia que el se alejó furioso, dejando a su novia, muy sacada de onda, ahí parada mientras todo el mundo le pasaba por un lado.
Cuando se llegó la hora del receso largo, Alejandra salió de clase muy triste, porque desde que habían discutido Elías no le había dirigido la palabra, sus amigas la invitaron a desayunar con ellas, pero ella no estaba de humor para eso, decidió no salir ni siquiera al patio, se dirigió a las escaleras que llevaban a las habitaciones, y Miguel la vio cuando subía, así que decidió seguirla, Alejandra se sentó en las escaleras un piso más arriba, antes que se dividieran en otras dos, una que llevaba a las habitaciones de los hombres, y otra que llevaba a la de las mujeres, de sentó ahí en las escaleras a pensar, no entendía que estaba saliendo mal en su relación, si hacía apenas unas semanas todo estaba tan bien, si habían sufrido tanto el semestre anterior el uno por el amor del otro. En eso Miguel llegó y sin decir nada se sentó a un lado de ella, después de estar un rato callados ella le preguntó:
-¿Qué haces aquí Miguel?.- preguntó un poco enfadada, porque lo que ella quería en ese momento era estar sola.
-Pues que te he visto triste, y decidí venir a hacerte compañía.- le dijo Miguel, desinteresadamente, como el generalmente hablaba, parecía que en su mundo todo estaba bien.
-Pero no tengo ganas de hablar con nadie, gracias.- le dijo Alejandra, que no intentaba ser grosera, pero simplemente no deseaba hablar.
-No he dicho que hablemos, dije que estaba aquí para hacerte compañía.- dijo Miguel, explicándole lo que había dicho.
-Gracias.- dijo ella mientras se le llenaban los ojos de lágrimas.
-De nada, aunque no nos conozcamos mucho, quiero decirte que podeís contar conmigo para lo que necesites.- le dijo Miguel, que no se cansaba de mirarla con singular ternura, como si quisiera abrazarla y hacerla sentir que todo estaría bien.
-Es que ya no se que hacer, no se en que momento empezó a fallar mi noviazgo con Elías, se que me he portado mal, he sido muy celosa, pero es que no puedo evitarlo, el es bueno, y yo se que el sería incapaz de ponerme el cuerno, pero siento mucho coraje cuando veo que alguna mosca muerta anda de resbalosa, siento que sufrimos mucho para conseguir lo que tenemos, como para que cualquiera quiera llegar tan fácil y deshacerlo.- dijo Alejandra abriéndose con Miguel.
-Pues mira te diré algo, si de verdad es así como piensas, anda, ve y reconcíliate con el, dile que lo sientes, que tratarás de moderar tus celos, no le des órdenes solo pídele que también haga un esfuerzo por no mezclarse mucho con la persona que no te gusta, y verás que todo se arreglará.
-¿Y si ya no me quiere perdonar?.- le dijo Alejandra a Miguel.
-Niña, claro que querrá perdonarte, quien no querría tener una novia tan linda, maja y carita de muñequita como tu.- dijo Miguel, como un buen amigo, a pesar que Alejandra le gustaba, no le iba a dar un consejo que la afectara sino todo lo contrario.
-Ja ja ja, muy muñequita, si como no, me caes bien Miguel, gracias por el consejo, voy a esperar la tarde para hablar con el.- dijo Alejandra, dándole un beso en la mejilla a Miguel, se paró rápidamente y bajó los escalones a toda prisa, Miguel se quedó ahí sentado en los escalones solamente tocándose la mejilla.
Más tarde Elías estaba en su habitación y Alejandra toca la puerta, y Jerry que estaba más cerca fue el que abrió:
-Hola Ale, que haces por acá?.- le preguntó Jerry.
-Estoy buscando a Elías, anda por aquí?.- le preguntó Alejandra.
-Si aquí anda, pásale.- le dijo Jerry muy amable.
-No, no puedo pasar porque si Germán se llega a dar una vuelta por acá y me ve adentro de la habitación nos corre a todos, je je.- le dijo Alejandra a Jerry, en eso, Elías se acercó a la puerta.
-Gracias Jerry.- le dijo Elías, y este se metió a la habitación y cerró la puerta dejando en el pasillo a Elías y Alejandra para que hablaran.
-¿Me perdonas por lo de la mañana?.- le preguntó Alejandra haciendo voz mimosa.
-Bebé, no estoy enojado contigo para nada, me da agüite que desconfíes de mi.- le dijo Elías.
-No es que desconfíe de ti bebé, yo se lo que tengo, y se que sería incapaz de hacer una gachada, pero es que esa mocosa, yo se que te quiere para ella.- le dijo Alejandra.
-Yo ya lo platiqué con ella, y nada que ver ale, Fabiola es solo una amiga, tal vez esa sea la impresión que da con su comportamiento, pero así es ella con todos, no quiere decir que tenga algo en especial conmigo, ella misma me lo dijo.- le dijo Elías a su novia tratando de dejarla conforme con la respuesta.
-De veritas?.- le preguntó Alejandra.
-De veritas flaca, tu eres lo que más quiero, y no me gusta que estés enojada conmigo, ¿me perdonas como te hablé yo, y por haberte dejado solita todo el día?.- le preguntó Elías que también se sentía mal en parte por la forma en la que le había hablado temprano.
-Claro que si amor, nada más que te quiero pedir una cosita.- le dijo por último Alejandra a Elías.
-lo que sea.- le contestó el.
-No hay problema si le sigues hablando a esa, pero podría ser menos?, no quisiera que haya muestras de afecto tan físicas, ni nada de eso, ¿te parece?.- le dijo Alejandra, tratando de hablar de la mejor manera para no causar que su novio se encendiera de nuevo.
-Te lo prometo, voy a tratar de guardar distancia con Fabiola, te quiero mucho bebita.- le dijo Elías al mismo tiempo que la abrazaba y le daba un besito tierno en los labios.
Se llegó el fin de semana, y como siempre algunos se fueron a sus casas, otros se quedaron en el colegio, en esta ocasión Paulina se fue a su casa. Desde que su hermana Virginia había llegado, le gustaba pasar mucho los fines de semana en su casa. Era Sábado, Virginia y Paulina habían salido en la mañana al cine, después en su casa habían estado viendo tele, Virginia hizo de comer, y estaban en la mesa de la cocina platicando. Con la única persona que Paulina se podía abrir abiertamente era con su hermana Virginia, era la persona en la que más confiaba y que siempre tenía los mejores consejos, le gustaran o no le gustaran, siempre eran los mejores.
-Y dime, ¿tienes novio?.- le preguntó Virginia.
-No, creo que soy un poco difícil.- le dijo Paulina.
-Pero ¿no te gusta alguno?.- le preguntó Virginia
-Pues mira hay un muchacho nuevo, de los que entraron con el intercambio, viene de España, se llama Fernando, es muy guapo, medio galancillo, simpático, pero no creo que me haga caso.- le dijo Paulina a Virginia.
-¿Y eso por qué?.- le preguntó Virginia, extrañada de que su hermana no tuviera novio, o de perdida algún pretendiente.
-Pues porque yo tengo muy mala fama en la escuela, de que causo problemas, de que soy de muy difícil carácter, y a parte porque me había invitado a salir ahora, pero pues lo bateé.- dijo Paulina soltando un suspiro profundo, porque en realidad le dolía haber mandado a volar a Fernando.
-Y por qué hiciste eso Paulina, si el muchacho te gustan tanto.- le preguntó todavía más extrañada Virginia.
-Pues porque no quiero ser como las demás, critico tanto a las que andan de noviecitas, y enamoraditas, haciendo papelitos en la escuela, como para que yo caiga en lo mismo que todas esas idiotas.- dijo Paulina.
-Pero es que eso es normal, y más a tu edad, estar enamorado no es una cosa mala, ni fea, ni vergonzosa, sino todo lo contrario, a tu edad es la ilusión de todas las chicas a parte de estar estudiando, tener un novio, alguien que las apoye cuando están tristes, que festejen con ellas cuando están contentas, que las comprenda, no le veo lo tonto por ningún lado Paulina.- le dijo Virginia a Paulina.
-De veras estás de acuerdo con eso?.- le preguntó Paulina.
-Si, claro que estoy de acuerdo, con lo que si no lo estoy es con que las parejitas se anden besuqueando en la escuela, o en los salones, o sea que anden apañando en todos lados, para que e entiendas. Hay lugar para todo, pero no le veo lo malo tener novio a tu edad. Es más deberías invitar al chico este un día a cenar a la casa, con nosotras.- le aconsejó Virginia a su hermana menor.
-Pues a ver si me animo, porque la verdad a mi si me da pena.- dijo Paulina, y se le quedó viendo a Virginia, por un segundo, trataron de aguantar, pero a las dos les ganó una risa muy fuerte, de esas que decimos que ya nos cayó el tonto, que no puede uno dejar de reír, por nada. En eso, venía entrando Bertha al departamento, y al escucharlas risa y risa, comentó:
-Vaya, pero mira cómo se divierten aquí, sobre todo tu Paulina, conmigo no te la pasabas tan bien.- dijo Bertha que sabía que esa clase de comentarios hacían sentir mal a Virginia, y que la diversión terminaría de inmediato.
-Pues como quieres que me divierta así contigo, si tu nunca estás, tal vez si desde que nos vinimos a vivir acá te pasaras un rato conmigo, y te tomaras el tiempo de conocerme, de saber lo que hago y lo que no, lo que me gusta y lo que no me gusta, tal vez si te tomaras esa molestia otro gallo cantaría.- dijo Paulina en forma de reclamo para su hermana Bertha con quien a pesar de vivir desde muy chiquita, nunca se había podido llevar bien con ella ya que a parte de la distancia de edades y de comunicación, chocaban mucho en su forma de ser, se debía a que eran muy parecidas.
-Pues si Paulina, pero si pasara todo el tiempo contigo divirtiéndome, ¿a qué hora trabajo?, Acaso piensas que el dinero va a crecer de las macetas o qué?. Si no fuera por que me la paso trabajando todo el día, no te darías la gran vida que te das de niña rica, no tendrías toda la ropa que tienes, no estarías en el mejor colegio del país, serías una “X” mayúscula, una más del montón, gracias a que toda la vida me la he pasado trabajando tienes todo lo que tienes.- dijo Bertha que se había encelado al ver lo bien que se llevaba Paulina con Virginia.
-Pues si, pero no es lo material lo que te estoy reclamando, es tu tiempo, nunca hubo ni siquiera una hora al día para mi, no hay siquiera una conversación contigo que haya durado más de diez minutos y que no haya terminado en discusión.- dijo Paulina enojada también.
-Y tu Virginia, por lo visto tienes mucho tiempo para pasártela feliz, de vacaciones la nena, muy divertidita, y todo porque llevas como un mes en mi casa y no te cuesta nada, todo lo tengo que pagar yo, pues con razón tienes tiempo de pasártela muy feliz con Paulina.- le reclamó Bertha muy enojada a Virginia.
-Si he estado buscando trabajo Bertha, solo que no he hallado, pero en eso estoy, no creas que estoy aquí todo el día rascándome la panza, además no se que tiene que ver eso con que Paulina y yo nos estemos divirtiendo, es tan tu hermana como mía.- le dijo Virginia tratando de justificarse por no haber encontrado trabajo.
-Pues yo nomás te advierto una cosa, no pienso mantenerte más, así que o te buscas un empleo pronto, o mejor ve buscando otro lugar para vivir..- dijo Bertha que iba caminando por el pasillo dando sus gritos, para finalmente encerrarse en su habitación.
-¿Por qué le molesta tanto que nos llevemos bien?¿por qué?.- decía Paulina preocupada, y con cara de duda, porque no entendía esos arranques que tenía Bertha tan de repente, cuando en vez de pelear podían llevarse tan bien las tres.
-Yo tampoco entiendo Pau.- dijo Virginia, que se acercó a abrazarla, con un abrazo fraternal, de apoyo, dándole a entender que no sería el fin del mundo.
-Bueno pues, sígueme contando del muchacho este, ¿lo vas a invitar a cenar?.- le preguntó Virginia a Paulina, tratando de hacer que se olvidara del mal rato que Bertha les había hecho pasar.
-Pues primero tendría que pedirle disculpas, pero no se, creo que no soy muy buena para eso, tengo que pensarlo mucho.- le dijo Paulina, que a pesar de estar ya en otro tema, seguía un poco abrumada por la actitud de Bertha, no entendía por qué le molestaba tanto que se llevara bien con otras personas, no entendía por qué su hermana era así.
-Pues no lo pienses mucho, porque por orgullosa podrías estar dejando ir un gran amor.- le dijo Virginia, que estaba de pie sacando un gran bote de nieve, tomó dos cucharas y las dos se sentaron en la mesa de la cocina a comer nieve y seguir platicando, se quedaron ahí hablando de distintas cosas más, se durmieron pasada la media noche.

-¿Le confesará Karina su amor a Mauricio en algún momento de desesperación?
-¿Conseguirá Fabiola causar otro problema entre Alejandra y Elías?.
-¿Dejará de lado su orgullo Paulina, para pedirle una disculpa a Fernando?.
-¿Dejará de ser solo atracción lo que Miguel siente por Alejandra?
-¿Habrá reconciliación entre Tania y su hermano Daniel?.
-¿La actitud de Bertha tendrá algo que ver con el secreto que Virginia y ella ocultan?.

ESO Y MÁS DESCÚBRELO EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO DE LA SERIE-WEB JUVENIL DEL MOMENTO: “HISTORIAS DE JUVENTUD”.


    
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