| CAPÍTULO XIV "DIME CON QUIÉN ANDAS..."May 14 2007 at 6:32 PM | Tony (Acceso ToNy_80s) Forum Owner | |
| CAPÍTULO XIV
DIME CON QUIÉN ANDAS...
Pasaron varios días, de repente una mañana se encontraron en la cocina de los profesores Daniel y Karina:
-Hola, ¿cómo estás?.- le preguntó Daniel a Karina.
-Bien, muy bien y tu?.- le contestó Karina.
-Pues aquí nomás viniendo a saludarte.- le dijo Daniel con una sonrisa un tanto pícara.
-Ahh! ¿nomás a eso te acercaste?.- le preguntó Karina sorprendida.
-Si nomás a eso, y a hacerte una invitación.- le contestó Daniel, ante la cara de sorpresa que tenía Karina.
-Una invitación?, ¿y a dónde?.- le contestó Karina, haciéndolo con otra pregunta.
-Pues a algún lugar a tomar un café, a bailar, o al cine, es más, tu escoges, a donde tu quieras.- le dijo Daniel. Que por cierto había puesto el ojo en Karina desde el día en que la había conocido, le había gustado y no un poquito, sino bastante.
-O sea, tu no quieres solo una invitación, lo que quieres es una cita??.- le dijo Karina, tratando de confirmar sus sospechas, mientras le ponía un poco de crema en polvo al café que se acababa de servir.
-¡¡Órale!!!¡¡Adivinaste!!!.- dijo Daniel, tratando de hacerse el gracioso, ya que invitar a una chica a salir pues siempre causa un poco de pena.
-Ja ja ja ja, simple. Oye y cuando sería esta cita?.- le preguntó Karina, que al ver a Daniel, se dio cuenta de que se había estado perdiendo de muchas cosas por estar esperando a Mauricio, y que ella estaba joven y aún podía hacer cosas de jóvenes.
-Que te parece el viernes.- le dijo Daniel.
-Muy bien, entonces el Viernes, ¿pasas por mí a la puerta del Colegio, como a las ocho?.- le dijo Karina, que a pesar de hacerse la muy lanzada, muy en el fondo de sentía pena, pues ella no era realmente así, se estaba arriesgando para tratar de dar un cambio.
-Muy bien, entonces el Viernes nos vemos.- dijo Daniel, que antes de salir se acercó a Karina y le dio un beso de “piquito” en los labios. Al salir Daniel de la cocina, Karina se llevó la mano a los labios, y se sonrió, se le hacía muy tierna la forma en la que Daniel estaba haciendo las cosas, le recordaba un poco su época de la secundaria.
A la semana siguiente ya corrían rumores por toda la escuela de un nuevo romance entre los profes Daniel y Karina. Un día en la mañana Tania se encontró con Daniel en uno de los pasillos, y le habló:
-Disculpa Daniel, ¿puedo hablar contigo?.- le preguntó Tania.
-Si, dime, ¿pasa algo?.- le preguntó Daniel, pensando que había sucedido algo, pues desde que falleció su madre, Tania no le dirigía la palabra. Mientras se metían a uno de los salones Tania le dijo:
-No, no pasa nada, solo que quiero platicar contigo en buen plan.
-¿Y eso?.- le dijo Daniel.
-No, pues es que estuve platicando con Mickey, y pues me hizo ver que no debo estar sentida ni peleada contigo, tu hiciste todo lo posible por que el y yo no sufriéramos, y pues aunque al final tal vez no salió como tu esperabas, pues siempre lo hiciste por nosotros.- le dijo Tania, mientras daba fuertes sorbidos con su nariz, pues desde que había comenzado a hablar las lagrimas no paraban de salir de sus ojos.
-Pues que inteligente es Mickey, es más maduro de lo que yo pensaba, y que bueno que su madurez te halla ayudado para darte cuenta de mis verdaderas intenciones al haberles ocultado la enfermedad de mi mamá.- dijo Daniel, que a pesar de estar afligido por ver llorar a su hermana, sentía gusto de que se hubiera dado cuenta al fin.
-Pues ya lo se, tal vez tardé un rato en que me cayera el veinte, pero pues ya sucedió, y te quiero pedir perdón, ¿me perdonas?.- le preguntó Tania con mucho sentimiento en los ojos, tratando de sonreír con arrepentimiento, lo que provocó que los ojos de Daniel también se llenaran de lágrimas.
-Claro que si tonta, como no te voy a perdonar, si eres mi hermanita, y lo que más quería mi mamá era que estuviéramos juntos.- le dijo Daniel dándole un fuerte abrazo y quedándose varios minutos así, abrazados en silencio. Después de eso, ella se incorporó, se secó las lágrimas y sin decir nada, solo le sonrió a su hermano y le hizo una seña con el dedo indicándole que tenía que regresar a su clase, Daniel también sin decir nada le hizo una seña de afirmación con el pulgar de su mano derecha apuntando hacia arriba. Después de que Tania salió del salón, el también se secó una lágrima que se le escapaba del ojo izquierdo y salió del salón para ir al que tenía que estar en ese momento.
Elías se encontraba solo en su habitación haciendo una tarea recostado en su cama bocabajo, en eso entró Fabiola, cerró la puerta y se fue a acostar a su lado.
-¿Qué haces?.- le preguntó Fabiola, con su vocecita dulce que usualmente hacía.
-Pues aquí nomás haciendo una terea atrasada que Daniel me dio chance de entregarle hoy más tarde.- le dijo Elías sin despegar los ojos de su libreta.
-Oye Elías, ¿ya no te caigo bien o que?.- le preguntó Fabiola.
-Claro, me caes muy bien, ¿por qué me preguntas eso?.- le contestó Elías, esta vez dirigiendo la mirada hacia ella.
-Pues porque llevas ya varios días evadiéndome, me acerco a sacarte plática y solo me das la vuelta, y pues entonces pienso que o ya no te interesa mi amistad o alguien te está controlando para que ya no seas mi amigo.- le dijo Fabiola soltando la pedrada.
-Mira Fabi, si lo dices por Alejandra, ella no me dice con quien me junto y con quien no, pero yo amo a mi novia y lo menos que quiero es tener problemas con ella. Esto no quiere decir que tenemos que dejar de ser amigos, podemos seguirlo siendo, pero pues no está bien que si yo tengo novia, me ande dando muestras de cariño tan efusivas con amigas y menos si se que esto a ella le molesta.- le dijo Elías, que en realidad lo que había dicho es lo que sentía y lo que a el se le hacía correcto.
-Pues se me hace muy egoísta por parte de tu novia prohibirte tener amistades así, cuando inicias un noviazgo no lo haces con la intención de cambiar a la otra parte, sino para complementarse, y ella nomás piensa en ella, solo quiere que estés ahí para ella, cuando no tiene nada de malo tener una amiga, o abrazar a una amiga.- le dijo Fabiola haciéndose la amiga comprensiva.
-Pues a veces yo también he pensado eso, pero la amo, y no quisiera perderla por una pequeñez, ¿me entiendes?.- le dijo Elías a Fabiola dejándole bien claro cual era su posición.
-Si claro, lo entiendo es normal que quieras estar bien con ella pues es tu novia y lo entiendo, ¿te puedo decir algo y no te espantas?.- le preguntó Fabiola a Elías.
-Dime.- le contestó el, un poco sacado de onda, porque no sabía realmente que es lo que le iba a decir Fabiola.
-Cuando llegué a esta escuela me gustaste desde el primer momento en que te vi, después conforme te fui tratando más y más, me di cuenta que se que sentía algo más, y ahora me doy cuenta de que estoy muy enamorada de ti.- le dijo Fabiola a Elías, y este tenía la bocota abierta, no podía creer la confesión que su amiga le acababa de hacer.
-Fabiola, yo no se que decir.....mmm...me siento muy, no se, no me lo esperaba.- era lo único que podía decir Elías, o más bien no sabía que decir.
-No, no me digas nada, si tu no quieres saber nada de mi después de hoy lo voy a entender.- dijo Fabiola haciendo como que intentaba levantarse de la cama.
-No tienen por qué cambiar, Fabiola, podemos seguir siendo amigos, como ya te lo dije.- dijo Elías, tratando de comprender un poco a Fabiola y de ponerse un poco en su lugar, y pensando en como se sentiría el si estuviera en su posición.
-Muchas gracias Elías, de verdad muchas gracias.- dijo Fabiola acercándose para darle a Elías lo que el creía que era un abrazo, pero al estar tan cerca abrazándolo Fabiola lo besó, y el gran error que cometió Elías fue no quitarse, sino todo lo contrario, cayó en el juego de Fabiola, y cayeron los dos en la cama, uno arriba del otro, besándose apasionadamente. Pero en eso escucharon un ruido, rápidamente se separaron y miraron a Miguel parado en la puerta, que había entrado a la habitación por una libreta y los había sorprendido. Elías y Fabiola se separaron rápidamente, ella se levantó y salió a toda prisa de la habitación, Miguel sin decir nada, fue a hacer lo que tenía que hacer, abrió su cajón sacó la libreta, y antes de salir Elías le dijo:
-Miguel, espera!!.- le dijo.
-¿Qué chingados quieres?!!.- le dijo Miguel, que estaba rojo del coraje, sentía que le hervía la sangre.
-Por favor no le vayas a decir nada a Alejandra de lo que acabas de ver, no pasó nada, de veras, no es lo que parece.- le dijo suplicante Elías a Miguel.
-No te preocupes, no le voy a decir nada.- dijo Miguel bajando la cara.
-Muchas gracias, hermano.- le dijo Elías, que al fin había podido soltar el aire.
-Pero si no le voy a decir nada, no es por ti, es por ella, porque no se merece sufrir, ella confía en ti, eres un cabrón y un pendejo.- le dijo Miguel saliendo de la habitación y cerrando la puerta de golpe.
Más tarde, Paulina estaba en su habitación poniéndose una blusa que le había comprado Virginia el fin de semana, Vanessa que estaba ahí mismo sentada en su cama, la miraba fijamente, a lo que Paulina reaccionó como siempre:
-¿Qué me ves?.- le preguntó Paulina a Vanessa en un tono agresivo.
-Está muy bonita tu blusa.- le dijo Vanessa con un gesto que parecía un sonrisa, no sabía que gesto hacerle a Paulina, porque no sabía como reaccionaría.
-Gracias.- le dijo Paulina, y volteó a seguirse viendo en el espejo, a ver como le quedaba y Vanessa siguió admirando la blusa, que en verdad era muy bonita.
Por la tarde, Elías y Fabiola se encontraron en la cafetería cuando iban a ordenar su cena.
-Elías, necesito hablar contigo.- le dijo Fabiola fingiendo preocupación.
-Dime que se te ofrece.- le dijo Elías en un tono normal, como si no recordara lo que había pasado.
-Pues te quiero pedir disculpas por lo de hacer rato, es que me siento muy avergonzada.- le dio Fabiola, que se estaba esforzando por que le saliera una lágrima por lo menos.
-No te preocupes Fabiola, aquí no ha pasado nada, ¿está bien?.- le dijo Elías comprensivo.
-¿Vamos a seguir siendo amigos?.- le preguntó Fabiola.
-Por supuesto que si, como te digo, lo que pasó en la mañana ya está olvidado, o ha pasado nada, ¿ok?.- le contestó Elías, pero Fabiola seguía fingiendo su cara de preocupación en eso se acercó Alejandra y Fabiola rápidamente se alejó de ahí, no sin antes regalarle a Alejandra una sonrisa burlona burlesca sin que Elías se diera cuenta.
-Vieja estúpida!!.- dio Alejandra, acercándose a su novio.
-Oye!! Contrólate por favor, por qué le dices así?!!.- le dijo Elías muy molesto por lo que dijo Alejandra.
-Ayyy, es que no viste como me miró, me miró como...ay no la soporto, ¿qué quería?.- le preguntó Alejandra a Elías.
-Preguntarme acerca de unos apuntes, no te tienes que poner así por eso Alejandra, solo es mi amiga.- le dijo Elías.
-Pues no me gusta tu amiguita!!.- le dijo Alejandra.
-Pues no te tiene que gustar, es mi amiga, y si no te gusta pues lo siento mucho, ya estuvo bien que me limites.- le dijo Elías, que pensaba que su “amiga” era una blanca palomita confundida. Alejandra ya no dijo más nada, se quedó con la boca bien cerrada, pues esta vez había visto a Elías muy decidido.
Mientras tanto, Montserrat y Karina platicaban en el comedor de maestros.
-Amiga, te tengo que contar algo:- le dijo Montse a Karina, mientras acomodaba su silla para sentarse a desayunar.
-¿Qué pasó amiga?.- le preguntó Karina.
-Voy a tener que renunciar.- le dijo Montse, ante la cara de incredulidad de Karina.
-Renunciar??, pero ¿por qué?.- le preguntó Karina.
-Es que Salvador y yo estamos esperando un bebé.- le dijo Montse a Karina, e inmediatamente Karina, se levantó y la abrazó.
-¡¡Que bueno amiga!! ¡¡Felicidades!!.- le dijo Karina.
-Y eso no es todo, pues ahora que estoy embarazada, Salvador y yo nos vamos a casar, y pues mi empleo va a quedar vacante.- dijo Montse.
-Pero amiga, no sientes feo tener que dejar tu empleo?.- le preguntó Karina.
-Claro que no, mi sueño en la vida siempre fue tener una familia, y pues ahora la vida me da la oportunidad de hacer mi sueño realidad y no lo voy a desaprovechar, esperemos a ver que tal ama de casa soy.- dijo Montse riéndose.
-Vas a ver que vas a ser la mejor, uyyy!!, todavía no me lo creo.- dijo Karina, que no dejaba de sonreír del gusto que le daba la noticia.
-Pues créelo amiga.- dijo Montse, y las dos siguieron con su plática de la mañana y desayunando las dos su avena con pan tostado.
Juan estaba en su habitación sentado en su escritorio, se encontraba estudiando para un examen de Álgebra que tenían dentro de pocos días. En eso entró Esteban muy enojado, haciendo berrinche y diciendo groserías, traía un papel en la mano muy arrugado, lo rompió y lo tiró al bote de la basura, por lo que Juan supuso que ya le habrían entregado a Esteban el resultado de su examen de Español, el cual por cierto, había reprobado.
-¿Qué me ves?.- le dijo Esteban muy molesto a Juan, pues se percató de que este lo miraba fijamente.
-Mm, nada, perdón, ¿reprobaste tu examen, verdad?.- le dijo Juan un poco nervioso, pues era muy tímido y no era nada violento. Lo que Juan no sabía es que eso era una debilidad, pues cualquier abusivo al darse cuenta de esto podría tomar ventaja.
-¡¡No te metas conmigo, pendejo!!.- le dijo Esteban soltándole un fuerte golpe con la palma de la mano abierta, sobre la cabeza, a lo que Juan no reaccionó de la misma forma violenta sino que se encogió en su asiento.
-Párate pinche maricón!!!.- le dijo Esteban levantándolo del sweater listo para darle un puñetazo, en eso entró Willy, e hizo que Esteban soltara a Juan dándole un fuerte golpe en las costillas.
-Déjalo!!, ¡¡pendejo y marica eres tu!!!.- le dijo Willy a Esteban que se encontraba tirado en el piso ya muy calmado, con las manos sobándose la costilla.
-Vente Juan vamos para afuera.- le dijo Willy y los dos se fueron de la habitación.
-¡¡¡Me las van a pagar pinches peruanitos!!.- les gritó Esteban desde el cuarto, y a pesar de que ellos escucharon lo que Esteban les había dicho, no les importó, tomaban las cosas de quien vinieran.
-¿Por qué me defendiste?.- le preguntó Juan a Willy, mientras iban caminando por el pasillo.
-Mira Juan, al principio no lo entendía muy bien cuando llegamos aquí, pero tu y yo estamos solos en este Colegio, así que nos tenemos que cuidar el uno al otro, para que ningún idiota se quiera pasar de listo.- le dijo Willy a Juan que se encontraba frente a el, poniéndole la mano en el hombro en forma condescendiente.
Paulina se encontraba en la sala de maestros, ya que estaba esperando a que Salvador le hiciera revisión de examen, pues ella estaba segura de que tenía más aciertos de los que le habían marcado, no había reprobado pero estaba segura de tener mejor calificación. Salvador no estaba, pero en eso entra acompañado de Mauricio y no se percataron de que Paulina estaba sentada en el sillón, y siguieron con su conversación:
-Entonces ya le dijiste a Evangelina??.- le preguntó Mauricio a Salvador.
-Si ya le dije, y me dijo que estaba bien, que mañana mismo pondría un anuncio para buscar quien sustituya a Montse.- dijo Salvador
-¿Pero Montse va a volver después de que tenga el bebé?.- preguntó Mauricio.
-Pues hemos estado platicando y llegamos al acuerdo de que de ahora en adelante solo voy a trabajar yo, ya que ella quiere hacerse cargo de la familia.- dijo Salvador, pero de repente volteó al sillón y vio Paulina sentada y le dijo:
-Paulinaa!! No me había dado cuenta de que estabas aquí!!, ¿ya estás lista para revisar tu examen??.- preguntó Salvador.
-Mmm, sabe qué?, estoy segura de que calificó bien, me tengo que ir profe, gracias!!.- le dijo Paulina saliendo de la oficina a toda prisa, dejando ahí a Salvador con cara de extrañado, pero pues si ella ya no deseaba revisar el examen pues el no iba a insistir.
En cuanto salió de la sala de maestros Paulina sacó su celular y marcó a su casa, donde le contestó su hermana Virginia.
-Virginia, oye tráete tu currículum en friega!!, porque hay una vacante en la escuela!!.
A la mañana siguiente durante la primera clase, entró Mauricio a interrumpir la clase:
-Jovenes, buenos días.- dijo Mauricio, y los alumnos le respondieron con un “buenos días” grupal.
-El motivo por el cual me encuentro hoy aquí es para informarles que hay nueva maestra titular de la clase de Historia en el Colegio.- dijo Mauricio.
-Pero por qué se fue la profe Montse?!!.- dijo Vanesa.
-Pues se supone que no deba ventilar la vida privada de la maestra Montserrat, pero ella me dio permiso de hacerlo: La maestra Montserrat decidió irse por su propia voluntad porque va a ser madre, y quiere formar su familia, y siento que es muy válido.- dijo Mauricio, que no podía evitar una sonrisa de gusto por sus amigos.
-¿Y quién nos va a dar clase ahora?.- preguntó Arianna.
-Ok, jóvenes, les quiero presentar a la nueva titular de la clase de Historia, denle un aplauso de bienvenida a la maestra Virginia Liñán.- dijo Mauricio a lo que todos respondieron con un aplauso, para dar bienvenida a la guapísima hermana de Paulina, claro que todos en la clase lo ignoraban. Finalmente Mauricio salió de la clase acompañado de Virginia para pasar por todos los salones a hacer la presentación.
Rato después, durante uno de los recesos estaban sentados Alejandra y Miguel platicando en una de las bancas de la cancha.
-Oye Miguel, ¿te puedo hacer una pregunta?.- le dijo Alejandra a Miguel.
-Si, la que quieras.- le contestó Miguel con su acento español, muy amable.
-¿Qué fue lo que te hizo venir a México, y dejar España?, ¿qué te hizo pedir el intercambio?.- le preguntó Alejandra a Miguel, que a pesar de tener tiempo llevándose bien con el, pues nunca había sabido eso.
-Pues te voy a platicar niña, pero no quiero que te me espantes!!.- le dijo Miguel.
-Ahh, me asustas!! ¿mataste a alguien o que?.- le preguntó Alejandra entre risas.
-Mmm, no, pero es algo así, je je.- dijo Miguel provocando que Alejandra tomara un tono serio.
-¿Qué pasó?.- le preguntó Alejandra que ya había calmado su risa y ahora se notaba interesada en lo que su amigo tenía que decir.
-Pues es que anduve en malos pasos, en mi familia tuve muchos problemas cuando estaba más chaval, yo era un niño gordito y pues empecé a juntarme con malas amistades y empecé a fumar marihuana, mis papás me descubrieron y me prohibieron hacerlo, pero lo seguí haciendo, porque yo me daba cuenta que eso me mantenía delgado, además que no comía como debía, y cuando comía pues volvía el estomago, hasta que llegó el punto en que ya mi cuerpo no soportó y estuve en el hospital, al salir, decidí dejar la marihuana, y estuve en terapia con una psicóloga muy buena, que me ayudó a dejar mi repulsión por la comida, ya que hasta después de salir del hospital supe por los médicos que tenía un problema que se llamaba “bulimia”, a parte de mi adicción.- le dijo Miguel a Alejandra, que se encontraba con la boca abierta.
-Pero y ¿en qué momento decides venirte a estudiar a México?.- le preguntó Alejandra.
-Pues después de dos años de estar limpio y de alimentarme bien, mis padres tuvieron un accidente de carro en el que murieron, entonces la tristeza estuvo a punto de hacerme perder la cabeza, estuve a punto de buscar a aquellas amistades con las que alguna vez conseguí la marihuana, pero recordé lo que mis padres querían para mi y eso no era. Así que decidí venirme a estudiar a México, ya que estar allá en España, en mi antigua casa, todo me recordaría a mis padres, y pues corría más riesgo de recaer. Fue por eso que decidí que antes de volver a caer en todo aquello prefería venirme a México, que además es un país al que tenía muchas ganas de venir y no me arrepiento.- dijo Miguel, que para cuando terminó de decir esto ya Alejandra se encontraba recargada en su hombro.
-¿Y de dónde sacas el dinero para pagarte la escuela?.- le preguntó Alejandra, que ahora que sabía la triste historia de supervivencia de su amigo Miguel, tenía esa duda.
-Pues al morir mis padres, resultó que mi padre tenía una cuenta de ahorros para el retiro y ese dinero pasó a mis manos por medio de mi tía Natalia, la hermana mayor de mi padre, que me ha servido como albacea.
-¿Pero no tienes tu la edad ya para disponer de ese dinero?.- le preguntó Alejandra.
-Ja ja, no es una cuenta millonaria, es lo que mi padre ahorró en su cuenta por veinte años que trabajó como obrero para una compañía, así que prefiero que mi tía siga disponiendo de ese dinero y me mande solo para mis estudios, ya que es muy mayor y de ese dinero también se ayuda ella, que a fin de cuentas en cuanto termine el bachillerato pienso quedarme en México para trabajar y pagarme una carrera acá.- dijo Miguel, que a pesar de no haber pensado eso antes, después de haber platicado aquello se había dado cuenta en ese rato que lo que en verdad quería para su futuro era quedarse en México.
-Uyy que bien, yo pensé que te ibas a regresar, y que bueno que no porque si te quedas aquí nuestra amistad durará mucho tiempo.- dijo Alejandra que ahora sentía no solo cariño, sino gran admiración por su amigo, lo abrazaba y le besaba el hombro muy cariñosamente.
-Tenlo por seguro que si, solo tendría que regresar al terminar el intercambio, arreglar lo de mi pasaporte y venir a México a arreglar mi situación legal para poder entrar a la universidad.- dijo Miguel viendo a Alejandra con mucho cariño.
-Vas a ver Miguel, que todo te va a salir bien, a gente así de buena como tu siempre les salen bien las cosas.- le dijo Alejandra.
Ese mismo día durante el receso largo Willy desayunaba su sándwich sentado en una de las bancas largas de la cancha, mientras su nuevo amigo, Juan intentaba hacer dominadas con el balón de fútbol. Desde lejos Ángela no podía evitar mirar a Willy, hacía apenas unos días que se había percatado de que su compañero de intercambio era atractivo, y olvidándose de la niña tímida que alguna vez fue, decidió tomar la iniciativa y se dirigió hacia donde estaba sentado Willy.
-Hola, ¿me puedo sentar?.- preguntó Ángela.
-¡¡Claro!! Siéntate.- le contestó Willy muy amable.
-Y que onda, ¿qué hacen?.- preguntó Ángela interesada especialmente Willy.
-Pues nada, acá estamos nomás desayunando, bueno, yo desayunando, mientras le estoy explicando a Juan como se hacen las dominadas.- le contestó Willy.
-je je je.- se rió Ángela, pero no escandalosamente..
-¿De qué te ríes?.- le preguntó Willy sonriendo también.
-Ja ja ja, de como hablas, me gusta tu acento je je.- dijo Ángela.
-Ahh ¿te estás burlando?.- le dijo Willy, riéndose asombrado, siguiendo la corriente a la guasa de Ángela.
-No, de verdad me gusta como hablas, oye ¿y son hermanos?.- le preguntó Ángela.
-¿Nosotros?, no, somos amigos!!.- le dijo Juan a Ángela.
-Oye, ¿te llamas Willy verdad?.- le preguntó Ángela a Willy.
-Si, así me llamo, ¿por qué?.- le dijo Willy.
-Ohh es que pues no se, te quería preguntar si vas a hacer algo el fin de semana?.- le preguntó Ángela.
-No, ¿por qué?.- le dijo Willy.
-No, pues me preguntaba si querías ir a tomarte un café conmigo el fin de semana?.- dijo Ángela, provocando que a Juan se le cayera el balón de la impresión.
-¡¡Claro!!, el Domingo está bien???.- dijo Willy.
-Ahh ok, está bien, entonces hasta el Domingo.- dijo Ángela y se fue caminando ante el rostro de impresión de Willy y Juan.
-Oye, que lanzada esta chica ¿no?.- dijo Juan, que todavía tenía la boca abierta.
-Pues algo hay de eso hermano, pero que linda es no?.- dijo Willy que algo emocionado se levantó y le robó el balón de los pies a Juan y se puso a correr con el entre los pies.
Elías y Jerry estaban sacando sus libretas de sus lockers entre una clase y otra, cuando de repente se acercó Fabiola.
-Hola Elías, ¿qué haces?.- le preguntó Fabiola.
-Nada aquí alistándome para la clase de la nueva maestra.- le contestó Elías sin siquiera voltear a verla.
-Te invito a una fiesta este Sábado!!.- le dijo Fabiola, lo que provocó que Elías volteara a verla con cara de asombro.
-Mmm, Fabiola, ya te dije que no quiero broncas con Alejandra.- le dijo Elías que lo que menos quería era problemas con su novia.
-Pues invita a Jerry, puede venir si quieres, para que no tengas problemas!!.- le dijo Fabiola, haciéndose la desinteresada, pero en realidad ella no quería que Jerry fuera, quería ir sola con Elías, pero pues tuvo que ceder para que Elías creyera en sus buenas intenciones.
-Heyy Jerry!! Quieres ir a un party el Sábado??.- le preguntó Elías a Jerry.
-Si, está bien, vamos!!.- dijo Jerry que terminó de cerrar su locker y se acercó a donde estaban Elías y Fabiola.
-Entonces el Sábado como a las ocho nos vemos a fuera de mi habitación para irnos juntos sale?.- les dijo Fabiola, que se fue y los dejó a los dos ahí parados.
-¿Oye y como le vas a hacer con Alejandra?.- le preguntó Jerry, ya que sabía lo que Alejandra pensaba a cerca de Fabiola.
-Ahí si, pido tu ayuda, no le vamos a decir que vamos con Fabiola, si me pregunta le voy a decir que voy a un party contigo ¿ok?.- le dijo Elías a Jerry.
-Y ¿para que haces eso?, te puedes meter en un problema peor, ¿tienes algo con la Fabiola o qué?.- le preguntó Jerry.
-Para nada!!!, Fabiola es mi amiga, no quiero dejar de convivir con ella por los celos de Alejandra, pero no quiero tener problemas tampoco con Alejandra por convivir con Fabiola.- dijo Elías.
-¡Está cabrón Elías! Te estás metiendo en camisa de once varas.- le dijo Jerry.
-¿Entonces qué?, ¿podrás hacerme el paro con eso?.- le preguntó Elías.
-Sale compadre!!, pero no te vayas a meter en una bronca!!.- le dijo Jerry a Elías. Finalmente los dos entraron al salón a la primera clase que les daría Virginia Liñán.
-¿Ocurrirá algo en esa fiesta de lo que Elías pueda arrepentirse?
-¿Qué pasará entre Ángela y Willy, el Domingo durante el café?
-¿Se buscará algún enemigo Virginia en su nuevo empleo?
-¿Qué hará Esteban para vengarse de Juan y Willy?
-¿Miguel recaerá en sus problemas de adicciones y desórdenes alimenticios?
ESO Y MUCHO MÁS DESCÚBRELO EN EL PRÓXIMO CAPÍTULO DE LA SERIE-WEB JUVENIL DEL MOMENTO: “HISTORIAS DE JUVENTUD”
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