| "LAS DOS CARAS DE LA LUNA" (4).November 28 2006 at 1:15 PM | LAURA. (no login) de la dirección IP 88.5.122.14 | |
| Fer miró a Lety y un pensamiento le vino sorpresivamente a la cabeza. A pesar de todas las cosas que le habían salido mal durante aquella semana, se sentía en paz y eso era porque ella estaba a su lado.
Las constantes peleas con Marcia, las llamadas de su padre recordándole en todo momento lo cerca que estaba la Junta y hasta el dinero que debían a los bancos, todo se le olvidaba si la tenía cerca.
Desde la última noche que salieron juntos y que fue tan difícil para los dos, apenas si habían tenido contacto físico. Ella le rehuía tal vez pensando que era lo que él quería pero se equivocaba. Desde que la sentía esquiva y lejana, no deseaba más que acariciarla, tocarla, sentirla cerca y descubrir todos sus secretos.
La miraba allí sentada en su sofá, sumida en la lectura de unos informes y cada vez se arrepentía menos de haberla casi “arrastrado” hasta su casa con la excusa de que allí tendrían más tranquilidad para trabajar y para hablar del balance maquillado.
Como si sintiera su mirada sobre ella, Lety alzó levemente la vista de sus hojas, pero enseguida la bajó y siguió con su trabajo.
Fernando se acercó a la ventana y por primera vez en mucho tiempo se fijó en las luces de la ciudad tintineando a lo lejos. La vista desde la casa era privilegiada pero él pocas veces le prestaba atención. Siempre andaba atareado, enojado o con prisa.
Pero esa tarde era diferente y no sabía porqué. Una mezcla de nostalgia y paz difícilmente explicable le invadían. No sabía porqué se sentía así pero al mirar de nuevo al interior de su salón, supo quien tenía la culpa de su estado.
La luz de la habitación iluminaba su negra cabellera. Fernando nunca se había percatado del brillo de su pelo. Las gafas le daban un aire intelectual, al menos él quería verlo así y hasta le gustaba más que de costumbre el suéter de lana marrón que se había puesto junto con una falda de punto.
“¿Qué debe haber debajo de esa ropa?”; se preguntó de pronto Fer, sintiéndose a la vez un idiota y un depravado. Pero su imaginación, empeñada en llevarle la contraria dibujaba mientras tanto unas curvas más que sugerentes, por lo que siguió con el recorrido visual hasta que se dio cuenta de que para estar más cómoda, Leticia se había descalzado.
Los zapatos estaban en el suelo, cerca de ella, pero sus pies estaban desnudos, moviéndose inconscientes al ritmo de la suave música que Fernando había puesto en el equipo.
Volvió a observar su rostro. Ella seguía totalmente entregada a su lectura, ajena al efecto que provocaba en él. ¿Y como no iba a estar ajena , si hace solo unos días él la había rechazado y se negado a hacer el amor con ella?.
Cuando unas hojas sueltas cayeron al suelo y Fer se apresuró a recogerlas, chocaron sin querer y esa fue la primera vez en toda la noche que se tocaron.
Una especie de conexión, de chispa saltó entre ellos al mínimo roce pero Lety ya estaba acostumbrada. Siempre que estaba con él se olvidaba hasta del lugar donde se encontraba y esa vez no fue diferente.
Le pidió perdón por el choque y él asintió en silencio, porque estaba ocupado siguiendo el movimiento hipnótico de sus labios. En ellos tenia puesta todo su atención.
Su mirada confundió a Lety y la puso nerviosa hasta el punto de que se levantó y de pronto, habló de volver a su casa porque se había hecho tarde.
Había sido una tarde muy rara para los dos, pero sobre todo para Fer. Cuando la llevó a su casa, fue él quien le pidió un beso de despedida que se alargó un poco más de lo habitual.
“Todo esto comienza a desbordarme”, se dijo Fer al verse solo otra vez. Deseaba con ansia volver a tener a Lety allí en su casa y a su merced y aunque no se lo reconoció ni así mismo deseaba como un loco hacerle el amor.
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