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"LAS DOS CARAS DE LA LUNA" (6).

November 29 2006 at 6:59 PM
LAURA.  (no login)
de la dirección IP 88.1.32.34

 
- A mi tampoco me apetece ir a ese evento, Lety. Pero que inviten a la empresa es una buena noticia, ¿no cree?.

- Eso lo entiendo. Pero, ¿por qué tengo que ir yo?.

- Porque no quiero ir solo, Leticia y además ya habíamos quedado en salir usted y yo. Y no voy a permitir que se nos arruine la noche. Iremos un rato y después desapareceremos juntos, ¿O.K?.

Lo dice con una expresión entre pícara y suplicante a la que sabe que Lety no puede resistirse.

- Un rato y nos vamos. Se lo prometo.

- Está bien pero como siempre, no tengo nada que ponerme.

- Será algo elegante pero informal- Dice Fernando como si con eso aclarara todo.

Llegaron un poco después de la hora a la que comenzaba el evento, pero ya había mucha gente y casi ningún lugar para sentarse. Por fortuna ninguna cara conocida les salió al paso. Fer intercambió un par de palabras y saludos con gente del gremio pero nadie cuestionó la presencia discreta de Lety a su lado.

El restaurante era precioso con vistas a un lago artificial, iluminado de noche por fuentes de colores. Un auténtico paraíso en medio de la ciudad.

¡Qué lugar tan romántico!- Exclamó Lety nada más llegar pero enseguida se arrepintió. Después de todo no estaban ahí por placer sino por negocios.

-¿Se alegra entonces de haberme acompañado?.

Lety asintió con una sonrisa pero enseguida su mirada se nubló.

-¿Y a usted no le da pena estar aquí conmigo, en este lugar tan elegante?.

- Yo también quería conocer este lugar al que nunca he venido. ¡Y con quien mejor que con usted!.

Lety le miró incrédula y Fer sonrió. El evento había comenzado con las habituales presentaciones de los productos y los monólogos interminables de los directivos de la empresa anfitriona. Todo resultaba aburrido y tedioso a pesar de la belleza del escenario.

Por fin terminaron los discursos y empezó el cocktail. Fernando charlaba con algunos posibles clientes seguido de cerca por Lety, pero ambos sólo esperaban que acabara la presentación para irse solos, muy lejos de allí.

En un momento dado, Lety se separó de Fernando y él preocupado la buscó por el salón.

Entonces la vio a lo lejos. Sus hermosos ojos también le buscaban a él, su boca perfecta pronunció su nombre sin el don. Solo le llamó “Fernando”. Nadie más la escuchó, solo él.

Sólo él sabía de la sensualidad que se escondía tras su aparente inocencia. Un instante, una mirada y la presentación dejó de tener importancia y la gente allí congregada desapareció.

Al ir al encuentro uno del otro, terminaron frente a frente, casi chocaron. Una sonrisa genuina brotó instantáneamente en ambos rostros.

-"Hola"- Dijo Fer como si se la acabara de encontrar.
Ella le siguió el juego y responde igual el saludo...

Regresaron juntos al rincón donde la vista al lago es más espectacular.

-"Bonita vista ¿verdad?", dijo Fernando.

-"Sí, es muy bonita y romántica.”- Repitió Lety extasiada.

- Pero no tanto como tú.

- ¡No diga tonterías!.

- No son tonterías. A estas alturas ya deberías saber lo mucho que me gustas- Insistía Fernando tuteándola y abrazándola ahí tan cerca de la gente, donde cualquiera les podría ver.

Pero no le importaba. Se moría por acariciar esa piel blanca y suave, que le había embrujado desde la primera noche que estuvieron juntos. No ha podido olvidar sus caderas amplias, sus senos perfectos, sus piernas rodeando su cuerpo, atrapándolo...

Como si quisieran acompañar al momento de intimidad que estaban viviendo, de repente las luces del salón bajaron y sobrevino un cambio total de música. Sonaba algo suave y romántico.

"Fundidos en un cálido abrazo, mientras todo va llegando lentamente a donde queremos que llegue", decía la canción.

Lety reposaba la cabeza en el hombro de Fernando, como la primera vez que bailaron pero ahora él la llevaba lenta y suavemente al compás de la música. Las luces estaban bajas, el ambiente perfecto, la semioscuridad, excitante y protectora.

Las manos de Fer recorrieron lentamente la espalda de Lety, desde la base de su columna hasta arriba. El vestido, grueso como siempre, no le permitía palpar como quisiera la cálida y suave piel, pero ya habría tiempo para quitárselo, pensaba risueño y en un arranque le susurró al oído sus intenciones.

Ella no solo se sorprendió sino que le correspondió acariciando su cuello y dándole un dulce beso en la mejilla.

Complacido por su respuesta, Fernando murmuró: " Eres tan bella, mi chiquita".

Y llegaron los besos, cálidos y suaves al principio, pero capaces de encender una pasión que amenazaba con consumirlos. Ojos cerrados al contacto de los labios. Sin palabras. Solo hablaba el cuerpo.

En cierto momento el roce frente a frente se hizo más evidente. Aumentó la temperatura. Las otras personas estaban muy lejos o ellos quisieron creer que lo estaban.

La música les envolvió aíslandoles del resto del mundo, permitiéndoles sentirse íntimamente.

La mano de Fer suavemente acariciaba los labios de Lety quien se estremeció sin poderlo evitar. Estaba sintiendo cosas que nunca había sentido, ni siquiera la otra noche, cuando estuvieron juntos por primera vez.

Por eso su respiración se entrecortaba. Antes de que acabara la canción Fernando sugirió: "¿Por qué no salimos al balcón a contemplar la vista?". Ella respondió enseguida que sí y aprovechando la oscuridad se escabulleron tomados de la mano hacia el balcón para contemplar la vista al lago y a las estrellas.

Afuera Lety recuperó otra vez el aliento y la calma aunque por poco tiempo. Fernando la abrazó nuevamente y comenzó a besarla, ahora de manera apasionada. Con su lengua recorrió su boca, con su saliva cual miel, se fundía en ella.

Hasta que una voz estridente resonó a sus espaldas rompiendo todo el encanto:

-¡¡¡Fernando Mendiola!!!.¿¿¿Qué se supone que estás haciendo???.


 
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