Hija de un empresario textil y de la única bailarina argentina que ha participado como primera figura en El Ballet de la Opera de París, en La Scala de Milán, Christian Bach pertenece a la tercera generación interesada en la danza, ya que su abuela materna, de origen ruso, formó parte del Ballet Bolshoi.
Actriz de extracción universitaria, Bach cursó la licenciatura en Derecho en su natal Argentina. Desde niña estudió ballet en Buenos Aires y más tarde en Nueva York. Su inquietud por el arte la hizo prepararse al mismo tiempo en el campo de la actuación.
A partir de los 14 años de edad empezó a trabajar en telenovelas, en especiales musicales y en obras de teatro. En 1979 vino a México contratada por Televisa, donde los éxitos como actriz, directora y productora se sucedieron uno tras otro.
La empresa productora que formó con su marido, el también actor Humberto Zurita, le ha dado grandes satisfacciones.
Las novelas en las que la actriz ha participado van desde Los Ricos También Lloran hasta De Pura Sangre (donde trabajó con el desaparecido actor Enrique Alvarez Félix) y Bajo un Mismo Rostro, pasando por Soledad y Bodas de Odio. Actualmente produce el melodrama Cañaveral de Pasiones.
Christian dice haber tenido una infancia maravillosa, ya que como hija le dieron todo, pero también le enseñaron lo que cuesta ganar y la responsabilidad que implica el trabajo. El apoyo que siempre recibió de su familia, fue decisivo en su crecimiento personal y profesional.
"El apoyo moral es básico porque a veces te puede ir mal en la vida, eso es inevitable, pero si llegas a tu casa y te quieren y te apapachan, lo demás se olvida".
Humberto y Christian tienen ya 14 años juntos, en los que han compartido el rol de productores, amigos, marido y mujer y padres.
"El éxito de nosotros ha sido encontrarnos. Humberto es como mi versión masculina y yo su versión femenina. Primero que nada somos amigos, hemos formado un equipo en todos los aspectos.
"Peleamos porque los dos somos muy tercos, tenemos caracteres fuertes. Con el tiempo hemos aprendido a ceder. No somos perfectos pero sí ideales, porque con nuestros defectos y nuestras cualidades hemos logrado construir una relación sólida".
Si miran hacia atrás, cuando se conocieron, Christian dice que los sueños que tenían los han ido realizando poco a poco.
"Los problemas con tu pareja son parte del juego de la vida, pero en las cosas esenciales como la educación de los hijos, o la situación tan dolorosa como fue la muerte de mi padre, siempre hemos estado juntos, apoyándonos mutuamente. Esos son los detalles importantes en una relación.
"Si tienes un compañero que te apoya en lo que haces, creces junto con él. Humberto y yo hemos dirigido, producido y actuado juntos. Cuando armamos los repartos, la gente ha de pensar que estamos locos, porque yo le digo cuál es la chica que me parece más guapa o la que más le conviene y él hace lo mismo conmigo. Estamos más allá de esos prejuicios".
La actriz, quien desde hace 10 años se nacionalizó mexicana, dice que en la vida hay que tener dos cosas: inteligencia y sentido del humor (porque el sentido del humor es parte de la inteligencia).
Como madre se siente completa, con un hijo para cada mano; no desea más por el momento. Consciente de la independencia de los hijos, respeta sus elecciones porque es importante que ellos sean felices a su manera y no a la de ella.
Christian irradia una fuerza espiritual que se fortalece con los años. Domadora de retos, con una sonrisa en los labios, no ignora la importancia de vivir ubicada en la realidad del presente.
"Si te ubicas en la edad que tienes, con las actividades y la etapa que te corresponde, vas viviendo siempre joven y bien. Nuestra profesión actoral es para toda la vida. Como los deportistas, tenemos una etapa de estrellas, pero eso pasa, no dura. Los actores que creyeron en el estrellato, que se la creyeron, son los que resienten el paso del tiempo.
"Si yo pretendiera hacer la vida que hice cuando tenía 20 años sería una vieja para esos 20 años. Para la etapa que vivo en mis treinta y tantos estoy plenamente desarrollada, tengo una familia con dos hijos, tengo una pareja y profesionalmente tengo mucho por hacer todavía. Si uno tiene 20 años, tiene que pensar que llegará a los 40 y no puede uno empezar a prepararse a los 39".
Durante la plática se toca el tema de la psicología y yo me pregunto si siempre habrá sido así de segura, centrada y optimista, o si en algún momento consideró la posibilidad de acudir a un psicoterapeuta.
"Si tuviera problemas con mi pareja o si yo lo necesitara, no dudaría en ir a terapia. Yo creo en el poder de la mente, incluso en cómo podemos llegar a somatizar un problema no resuelto. A veces hace falta que alguien de afuera, no involucrado en nuestros conflictos, nos ayude a darnos cuenta de lo que está pasando en nuestra vida.
"De que si no vemos el Sol a veces, no es porque no exista, sino porque nosotros teníamos cerrada la persiana', asegura.
El tiempo se va volando y llega la despedida.
"Lo único que te quiero decir, para terminar, es que debemos tomar conciencia del compromiso que tenemos en este momento con nuestro País. Tenemos que dar lo mejor porque el juicio final es con uno mismo, haciendo un balance de nuestros actos. Si hemos hecho bien o mal, eso sólo lo sabe uno".
Al terminar, mi marido me estaba esperando y cuando me preguntó cómo me había ido no supe por dónde empezar, si por el apantallante currículum, si por el respeto y el amor que ella y Humberto se tienen, o por sus triunfos como madre que ya son notorios.
¿Cómo le diré? Son de ese tipo de entrevistas en las que una sale motivada a echarle ganas a la vida. Esa actitud positiva profunda y simpática que tiene como parte de su carácter es contagiante.
Quizá una de las imágenes que más brincaban en mi cabeza fue verla prácticamente sin maquillaje, con un pantalón ajustado de lo más casual, y darme cuenta que el tiempo pasa sobre otras personas, pero ciertamente sobre Christian Bach no.
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