Pájaro negro, una obra provocativa
Humberto Zurita y Ana Serradilla viven áspero reencuentro
09/10/2009
El juego de la manipulación se hizo evidente al final de la obra teatral Pájaro negro, en la cual se aborda un tema que hiere sensibilidades y deja al descubierto la forma de actuar de quienes agreden y abusan de la inocencia infantil.
No se equivocaron cuando en la publicidad de esta puesta en escena se le mostraba como una obra provocativa, pues Pájaro negro no sólo provoca, hace también escudriñar la conducta del ser humano y dispara una descarga viceral cuando por un instante el espectador lleva al plano de lo real la historia.
La puesta en escena, que se presentó anoche en el Teatro Mérida, aborda un tema difícil, complicado, duro: el abuso sexual infantil. Planteado de una manera inteligente, se descubre en la escena el trágico suceso que marcó la vida de una niña, quien a pesar de llevar una vida infeliz desde el acontecimiento siente aún un dejo de amor por el hombre que cambió el destino de su existencia.
Humberto Zurita y Ana Serradilla, protagonistas de esta obra teatral, lograron estremecer al público que acudió a verlos a las dos funciones que ofrecieron, así se dejo sentir cuando la cruda verdad fue revelada en escena, y el teatro enmudeció. La mirada fija en el escenario, los oídos atentos al desarrollo de la trama, fueron aspectos que dieron cuenta de cómo los espectadores quedaron capturados por la historia y la interpretación de los actores, quienes demostraron por qué se les reconoce su trabajo histriónico.
Pájaro negro, de la autoría de David Harrower, presenta de una manera inteligente este tema que sacude no sólo a la sociedad mexicana, sino del mundo entero, pues lo hace de una manera sutil, mostrando los hilos que se mueven para dar paso al abuso sexual.
En la puesta en escena Humberto Zurita, en el papel de Peter o Ray, se presenta como el hombre arrepentido del abuso a una niña de 12 años que conoció en una comida familiar.
Quince años más tarde, esa niña, convertida ya en mujer, lo encuentra y llega a reclamarle su abandono, y es entonces cuando los reclamos y las confesiones se hacen presentes. La endeble mujer, que ha venido cargando un doloroso peso desde la infancia, se deja atrapar un instante más en el poder del hombre maduro y seductor, pero frágil, o al menos así lo aparenta.
El público premió con numerosos aplausos a los actores y Zurita se tomó el tiempo para agradecer a los espectadores y señalar que a pesar de haber otras propuestas teatrales decidieron presentar Pájaro negro, que es una obra de denuncia que invita a reflexionar. Iris Ceballos Alvarado
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