La música dejó de sonar y los aplausos invadieron la sala. Mario Y Noelia se soltaron rápidamente y sonreían sin poder mirarse, mirando instintivamente hacia el suelo, como si eso les ayudase a esconderse. Bajaron del escenario, y ya abajo, Eloy y Rocío se les acercaron.
- Mi Mario se atrevió a bailar, increíble…- bromeó Eloy.
- Bueno, no te rías, lo hizo bastante bien. Por cierto, ¿os conocéis? – Preguntó Rocío.
- Si, soy su primo. Me llamo Mario.
- No, no es mi primo- continuó Eloy- es mi hermano, como si lo fuera.
- Vaya, qué casualidad- Rocío miró a Noelia, quien permanecía cabizbaja y callada.- Noe, ¿qué te pasa?
- Estaba buscando a Ainara, hace rato que no la veo – Contestó Noelia.
- Bueno, debe estar cerca, ya la veremos. No te preocupes.
- Rocío, nos está llamando Fabio, os dejamos por un rato chicos.- dijo Eloy.
- Mario, encantada. Por cierto, no dejes sola a Noelia, por favor. – dijo cuando ya Eloy se la llevaba agarrada de la mano entre la gente- ¡Ahora vengo Noe!
Mientras tanto, Patrick y Ainara seguían disfrutando de aquella apacible brisa en el jardín de la entrada. Patrick no se había divertido tanto en años, y solo estaba hablando. La conversación giraba rápidamente e inexplicablemente Ainara siempre tenía algo sorprenderte que aportar. A Patrick la situación se le hacía cómica, típica de una comedia americana. Sin embargo, él mismo estaba viviendo esa experiencia y le resultaba encantadora.
- ¿No tienes familia?- le preguntó Ainara sin darle tiempo para responder – La mía vive en Salta, estamos tan unidos. La verdad es que no creía que pudiera vivir lejos de ellos, y en cambio aquí estoy, a millones de kilómetros de mis hermanos, de mis padres. ¿no echas de menos a los tuyos? Para mi no pasa un solo día sin que piense en ellos. Hablo mucho, ¿verdad?
- Bueno, no es que sea mucho, pero no puedo contestarte – los dos rieron- En cuanto a mi familia, pues es difícil hablarte de ella, no tuve hermanos por…
- ¿Por qué? ¿tus padres no quisieron tener más hijos? – Interrumpió Ainara, y dándose cuenta de ello…- Disculpa, continúa.
- Mis padres murieron cuando yo era pequeño.
- ¡Ay! Lo siento mucho
- No te preocupes, fui muy querido. Viví con mis abuelos.
- ¿y ellos, ya murieron? – preguntó Ainara
- No, mi abuela aun vive, pero en Dusseldorf. Es fuerte y muy sana.
- Qué bien, me alegro.- se miraron sonriendo- ¿Por qué no hablas alemán? Debe ser tan gracioso.
- Ich glaube, dass du sehr hübsch bist. – Dijo Patrick pícaramente.
- ¿Qué dijiste?- Se reía Ainara
- ¿te lo repito?
- Pero, que yo me entere por favor, qué habrás dicho…- Ainara estaba ansiosa por saber lo que Patrick le decía.
- Sos hermosa, muy hermosa dije. – Patrick miraba a Ainara deseoso por saber su reacción ante aquel atrevimiento.
- ¡Ay! Sos un dulce de leche, qué diferente del hombre que conocí en aquella cafetería.
- Pensé que ya me habías perdonado.- Contestó Patrick.
- Y así es, ya te perdoné.
Mario y Noelia se habían quedado en el mismo lugar donde los habían dejado Rocío y Eloy, justo al pie de la escalera del escenario. Llevaban allí unos minutos sin hablar. A veces cruzaban miradas y se sonreían, pero aunque deseosos de mantener una conversación, no se atrevían a comenzar. Hasta que Mario se lanzó:
- ¿Aun te acuerdas de mi?- preguntó Mario tímidamente.
- Si – dijo Noelia.- Gracias por lo que hiciste por mí.
- No fue nada, me alegré al verte totalmente recuperada.
- Si, luego me puse mejor, no fue nada, el jet lag, el no comer, no sé…pasé mucha vergüenza.
- ¿por qué?- dijo Mario- No tienes nada de lo que avergonzarte, no hiciste nada malo, a mi lo único que me preocupaba era que te hubiera pasado algo, eso si era importante.
- Muchas gracias, Mario eres muy amable. –Noelia no podía dar crédito, estaba hablando con aquel chico de su desafortunado accidente y la timidez estaba desapareciendo mientras la conversación se hacía más amena.
- Siempre te veo con Ainara en la biblioteca.
- Si, Ainara…- Noelia ladeó la cabeza recordando a Ainara- No sé que hubiera sido de mí sin ella, apenas llevamos aquí unos días y no sabes todo lo que me ha ayudado. Incluso, no estaría aquí si no hubiera sido por ella.
- Tiene mucho sentido del humor, se le ve simpatiquísima. La conocí un día en la biblioteca, cuando una pila de libros se le cayeron encima.
- Si, me lo contó, es todo un caso… pero si tiene mucho sentido del humor, mucho más grande tiene su corazón. No había conocido nadie como ella. Siempre tiene una sonrisa para todos, aunque ella esté mal. A mi me ha hecho mucho bien.
- ¿No te gusta México?
- Si, si me gusta tu país, adoro esta ciudad, pero eso no quita que no eche de menos a mi familia, nunca había estado tan lejos de mis padres. Soy española.
- Sí, se nota, por tu acento. ¿de qué parte de España?
- De Huelva, de un rinconcito al suroeste de la península, en Andalucía. Puedo cerrar los ojos y ver la marisma y el cielo azul intenso e incluso su olor a sal. Los echo tanto de menos…a mis padres me refiero.
- Se les echa de menos y eso es muy cierto. Apenas ayer se fue mi padre a Puebla, y aunque solo sea para un fin de semana, siento mucho su ausencia.
- Bueno, pero no estás solo. Tienes a tu mama y tus hermanos, supongo.
- No, no estoy solo, tengo a mi primo Eloy y a Patrick que es parte de la familia también. Mi madre - Hizo una pausa- Ella murió cuando nací.
- Lo siento mucho Mario, no sabía.
- No te preocupes, todo está bien. Es algo con lo que he tenido que aprender a vivir. – y cambiando de tema, añadió- ¿Quieres tomar algo?
- Muchas gracias de verdad, pero debería buscar a Ainara, ya es muy tarde.
- ¿Dónde la habrá llevado Patrick?
- ¿Él es de quien has hablado antes? – preguntó desconcertada Noelia.
- Sí, el mismo. – dijo Mario sonriendo- No puedo creer que Patrick haya escapado de aquí con la chica, con lo cortado y lo formal que es.
- Esperemos que regresen o no sé como iré hasta la residencia, porque Rocío también ha desaparecido.
- No te preocupes, ¿quieres que te lleve?- Se ofreció Mario.
- ¿Pero y si Ainara vuelve y ya no estoy? Mejor espero.
- Espera, ven y buscamos a mi primo y a Roció, a ver qué van a hacer ellos.
Quince minutos después, Mario y Noelia llegaron junto a Rocío y Eloy. Quienes les informaron que no habían visto a Patrick y a Ainara desde que el baile comenzó. Ellos tenían que quedarse hasta que todos se fueran, pues eran órdenes de Fabio. Quizás tuvieran que recoger todo para no tener tanto trabajo al día siguiente.
Como no había ni rastro de Ainara y Patrick, Eloy y Rocío estuvieron de acuerdo con aquella idea de que Mario llevara a Noelia hasta la residencia Universitaria en el coche de Eloy. Finalmente Noelia aceptó.
Escrito desde Apr 16, 2007, 12:36 AM de la dirección IP 85.59.184.208