Generate Your Own Glitter Graphics @ GlitterYourWay.com - Image hosted by ImageShack.us

 


Capítulo 16

by Mafalda (no login)

 
Capítulo 16

Otra mañana más, el primero en la oficina. Patrick tenía casi todo listo cuando llegó Alejandro. En cuanto vio a su amigo entrar por aquella puerta de ascensor, supo que a Alejandro le había pasado algo.
Quizás cualquier persona no pudiera ver lo que era capaz de ver Patrick en la cara de su amigo. Así que, lo invitó a un café y lo animó a que le contase lo que había acontecido aquel primer fin de semana que pasaban sin verse en mucho tiempo.

- Patrick, la vi.
- ¿A quién viste?
- A Eva…era ella, Patrick, ¿sabes lo que eso significa?
- ¿La madre de Mario?
- Si, alemán, Eva…- le parecía mentira estar hablando allí de ella, estar pronunciando su nombre, después de tanto tiempo…
- ¿Y hablaste con ella?, ¿por qué se fue? – Patrick no podía esperar a que su amigo terminara de responder, quería saber…
- No, Patrick, no hablé con ella. La vi de lejos.
- ¿Y estás seguro de que era ella?- preguntó Patrick desconcertado.
- Era ella, tenía que serlo. Tenía su cara, su cabello…ya no era una niña, ¿sabes? – al volverla a recordar como aquella chica a la que había amado tanto, no pudo contenerse las lágrimas.
- Ale, por favor, no te pongas así, haz como si no la hubieras visto, no te derrumbes amigo. No se lo merece, ya lo hemos hablado muchas veces. Tú no la has necesitado, has podido criar a tu hijo, y te aseguro que es el mejor de los muchachos que he conocido, junto con Eloy, claro. Ale por favor no llores.

Patrick estrechó a su amigo en un fuerte abrazo. Alejandro en ese momento era un ser indefenso, roto de dolor, sin embargo a los cinco minutos reaccionó. Había mucho que hacer y él tenía que ser tan fuerte como la vida le había enseñado que fuera.

Mario llegó temprano aquella mañana con la esperanza de encontrarla allí. Entró en el edificio de la biblioteca buscándola con la mirada y entonces la vio.
Tras la tutoría a la que había tenido que asistir, Noelia estaba ocupada en la biblioteca. Tenía tanta información que preparar, que no le quedaba más remedio que trabajar día tras día, de modo que no se le acumulase demasiado trabajo al final.

- Hola- dijo Mario tímidamente.
- Hola… también tú tienes mucho que hacer, ¿no?
- Claro, ¿y Ainara?
- No sé, ella suele bajar más tarde.
- Entonces, estaba sana y salva…
- ¡Ah!, te referías a eso…sí, lo estaba.
- ¿Puedo sentarme aquí?
- Sí, claro…-dijo Noelia sonriendo.



Eloy no vio a Rocío aquella mañana, estaba demasiado atareado, pues los chicos tenían una competición por la tarde y tenían que entrenar. La semana solidaria recién había comenzado con el baile y eran muchas las actividades extraescolares que se llevarían a cabo durante toda la semana. Lo cual, requería de mucho trabajo por parte de todos.
Normalmente al mediodía todos abandonaban el centro deportivo para ir a almorzar, en cambio, esta semana nadie podría irse a casa. Fue en la cafetería donde se vieron por primera vez después de la fiesta.

A Rocío se le hizo un nudo en la garganta cuando encontró a Eloy. De haber sabido que se encontraba allí a esa hora, hubiera bajado más tarde. Pero, ya estaba allí y no podía esconderse en ningún otro lado, a menos que la tierra la tragase y eso era demasiado improbable. Así que sin más, tuvo que enfrentarse a aquella situación que estaba temiendo desde que se despidieron la noche del sábado.
- ¿Eloy?
- Hola Rocío, ¿qué tal? – contestó sorprendido Eloy…
- Bien, gracias… ¿y tú?
- Bien. ¿quieres sentarte ahí conmigo?
- Vale, voy a pedir.
- Está bien. – Eloy asintió.
En la mesa, hablaron de asuntos triviales, ninguno de los dos pudo disimular su estado de nerviosismo, evidentemente todo había cambiado después de aquel beso. Ambos sabían de la atracción que despertaba el uno en el otro, ¿cómo poder ser simples amigos?
Eloy no sabía casi nada de ella, probablemente tenía novio en Colombia, quizás hasta un marido, ¿qué sabía él?, e incluso no existiendo aquel impedimento para que ocurriese algo entre ellos, hacía poco tiempo que se conocían. Si hasta el momento había estado solo, ¿por qué se le hacía tan insoportable la idea de pensar que no podría volver a besarla?


Ainara no fue a la biblioteca aquel día. Se había levantado con la brillante idea de estudiar en un lugar que la inspirara. Había recogido todo los materiales necesarios, guardado todo en una mochila y con su bici, había abandonado el campus universitario.
No tardó mucho en llegar a aquel parquecito donde la noche anterior había estado sentada junto a Patrick, comiendo una deliciosa quesadilla. ¡Qué romántico había sido todo aquello!...nunca le había pasado algo así.

Ahora que lo recordaba, se reía de sí misma...
- Menudas ocurrencias que tengo…dejar que el destino nos una de nuevo… ¿qué pensará de mí?
Estuvo trabajando con sus libros todo el día bajo aquellos árboles. Sólo cuando el sol dejo paso a la luna, Ainara decidió marcharse.


De camino a casa, tras un día agotador y lleno de revelaciones, Patrick no sabía ni lo que pensar. No podía retirar de su mente la angustia que había visto en la cara de Alejandro aquella mañana, como tampoco podía olvidar la sonrisa de Ainara. Sin saber por qué, aceleró su coche y fue hasta el centro deportivo. Después recorrió una a una las calles por donde habían caminado la madrugada del domingo, para acabar finalmente en el parquecito. No fue hasta la universidad, pues no era eso lo que había acordado con Ainara. Se bajó del coche y se sentó en el mismo banco donde dos noches atrás había estado con ella. Y desde allí, rodeado de árboles y separado así de la contaminación que envolvía aquella enorme ciudad, pudo contemplar las estrellas.






Escrito desde Aug 8, 2007, 4:05 PM
de la dirección IP 85.59.88.216


Respond to this message

Return to Index
Respuestas

  • woooooo me quedé a media miel....jajajaj. SOL* en Aug 8, 2007, 11:19 PM