Las dos caras de DIANA BRACHO
Después de un descanso de dos años, esta primera actriz mexicana regresa a las telenovelas enfrentando uno de los mayores retos de su carrera en el papel de una villana terrorífica que no podría ser menos parecida a ella » por Carole Joseph fotos exclusivas por Razo-Leija
Existe una regla inquebrantable en la casa de Diana Bracho: sus nietas jamás pueden verla actuar. Sin embargo, en enero la actriz hizo una excepción y vio junto a su familia el primer capitulo de su telenovela Fuego en la sangre (Univisión), donde Bracho. en su papel de Gabriela Acevedo. intentó golpear a su hija, encamada por la actriz Adela Moriega. "En cuanto me vi, apagué el televisor, estaba con la cara retorcida y deformada", recuerda Bracho. "Mi nieta me dijo: 'Abue, abue, ¿por qué estás haciendo eso?'. YO le dije que era sólo un juego".
Un juego que le ha sacado canas verdes a la actriz, que no podía ser más diferente de las villanas desalmadas que ha interpretado magistral mente en telenovelas como
Cadenas de amargura y ahora Fuego. "Soy una persona antiviolencia, soy incapaz de matar una mosca, por eso no me gusta que mi familia me vea", dice Bracho, mientras, sin zapatos y con una simple playera blanca, degusta una tacita de té en la acogedora casa colonial que comparte en Ciudad de México con su Segundo esposo, el pintor Rafael Cortés. "Y pues, convertirme en una mujer que odia a sus hijas no es fácil Sin embargo, el público me quiere", añade.
De eso ha tenido prueba a lo largo de 35 años de carrera. La actriz de 63 años, quien el próximo año publicará su libro de poemas, no sólo ha cautivado en esta sene, sino también en 44 películas. 18 obras de teatro y 21 telenovelas, como Cuna de lobos y Bajo la misma piel "Es un honor trabajar con Diana; todos deseamos trabajar con ella tan sólo una vez", asegura Salvador Mejia, productor de Fuego... "Es una de las mejores actrices de México, es multifacética".
Y vaya que lo es. pues detrás de las abnegadas mujeres y terroríficas villanas a las que ha dado vida. Bracho es una
mujer risueña y sensible. La actriz se convierte en una niña cuando esta junto a su hija. Andrea Bracho, de 31 años, y sus nietas Julia, de 7. y Maria. de 3. "Ella ve a sus nietas y babea", dice el actor Julio Bracho, sobrino de la actriz, que en sus años universitarios estudió Filosofía y Letras en Nueva York y ahora está inculcándoles el gusto por el ballet, la música clásica y la lectura a sus nietas. "Mí tía es una mujer muy sensible, tierna y muy culta"
Amante de la lectura (su casa tiene una biblioteca de más de 2,000 volúmenes), Bracho también cuenta entre sus grandes amores la pintura, el cine, los viajes y sus perras Coco y Blanche. La actriz se crió con su padre, el director Julio Bracho, ya que su madre, la bailarína Diana Bordes, la abandonó en su Infancia (se reencontraron cuando Bracho era ya adulta). Desde pequeña, Bracho se codeó con la crema y nata del cine y las artes mexicanas —las actrices Andrea Palma y Dolores del Rio fueron hermana y prima de su papá respectivamente— algo que hoy en dia €-s evidente en su trato, a la vez refinado, dulce y maternal. "Vivo muy intensamente", apunta la actriz, quien incur-síonó en películas de su padre desde los 5 años y luego se destacó en su primer gran papel en la cinta £í castillo de ¡a pureza a los 29 años. Y agrega de su vida, la villana que es bien mala, pero sólo frente a las cámaras: "No tengo amargura La amargura descompone mucho a la gente".
Joselyn de la Paz en Ciudad de Mexico
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Fotos:
RADIANTE "¿Por qué se va uno a avergonzar de la edad que tiene?", dice Diana Bracho (en México en junio}. "Si son los años y las cotas maravillosas que has vivido".
PROFESIONAL
"Diana es una actriz absoluta", dice el director Francisco Franco. "Ella siempre es la primera en llegar y la última en irse, es la más disciplinada".
IRRECONOCIBLE "Me gusta hacer personajes interesantes dice Bracho (con Adela Noriega y Eduardo Yanez en el set). "No importa si son buenos o malos".
CON LAS MANOS LLENAS "Quiero que cuando me muera o sea viejita mis nietas digan;'Ay.es que mi abuela fúe la que me enseñó a tocar flauta y me metió en clases de ballet'", dice Bracho (arr. ijq., con su hija Andrea, (der) con sus nietas Julia y María). "Quiero lo mejor para ellas y mi hija".
Tras dos años de descanso, Diana Bra-cho regresa a las telenovelas en el papel de otra villana desalmada.
Con afecto,
Ana
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