Sirviendo a Dios

by Victor Castro Chinchilla (no login)

 
Sirviendo a Dios

Deuteronomio 10:12 “Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma;”

Este mensaje fue dado a Israel, el pueblo de Dios, a los descendientes de Abraham, pero quiero que sepan distinguir quienes son los descendientes de Abraham, Hechos 13:23 “De la descendencia de éste, y conforme a la promesa, Dios levantó a Jesús por Salvador a Israel.” Romanos 4:13 “Porque no por la ley fue dada a Abraham o a su descendencia la promesa de que sería heredero del mundo, sino por la justicia de la fe.” Romanos 4:16 “Por tanto, es por fe, para que sea por gracia, a fin de que la promesa sea firme para toda su descendencia; no solamente para la que es de la ley, sino también para la que es de la fe de Abraham, el cual es padre de todos nosotros.” Mateo 1:1 “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.” Gálatas 3:7 “Sabed, por tanto, que los que son de fe, éstos son hijos de Abraham.” Gálatas 3:29 “Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa.” Por lo tanto nosotros los de Cristo somos los descendientes de Abraham, Pablo nos relata esto en la siguiente manera: Gálatas 4:21-31 “Decidme, los que queréis estar bajo la ley: ¿no habéis oído la ley? Porque está escrito que Abraham tuvo dos hijos; uno de la esclava, el otro de la libre. Pero el de la esclava nació según la carne; mas el de la libre, por la promesa. Lo cual es una alegoría, pues estas mujeres son los dos pactos; el uno proviene del monte Sinaí, el cual da hijos para esclavitud; éste es Agar. Porque Agar es el monte Sinaí en Arabia, y corresponde a la Jerusalén actual, pues ésta, junto con sus hijos, está en esclavitud. Mas la Jerusalén de arriba, la cual es madre de todos nosotros, es libre. Porque está escrito:
Regocíjate, oh estéril, tú que no das a luz; Prorrumpe en júbilo y clama, tú que no tienes dolores de parto; Porque más son los hijos de la desolada, que de la que tiene marido.
Así que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa. Pero como entonces el que había nacido según la carne perseguía al que había nacido según el Espíritu, así también ahora. Mas ¿qué dice la Escritura? Echa fuera a la esclava y a su hijo, porque no heredará el hijo de la esclava con el hijo de la libre. De manera, hermanos, que no somos hijos de la esclava, sino de la libre. “
Habiendo comprobado que el mensaje de Dios fue dado a Israel que es el pueblo de Dios, el cual somos nosotros por la fe en Jesucristo, a nosotros nos llega este mensaje: “Ahora, pues, Israel, ¿qué pide Jehová tu Dios de ti, sino que temas a Jehová tu Dios, que andes en todos sus caminos, y que lo ames, y sirvas a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma;”
Estamos recibiendo el mandamiento de Dios que dice: Deuteronomio 6:5 “Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.”
Deuteronomio 11:1 “Amarás, pues, a Jehová tu Dios, y guardarás sus ordenanzas, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos, todos los días.” Mismo mandamiento que Jesús confirma en Mateo 22:37 “Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.”
He consultado con muchos cristianos acerca del cumplimiento de este mandamiento y a la verdad las respuestas dan la idea que el pueblo cristiano no sabe como amar a Dios. Y es que el problema actual de no poder amar a Dios es el mismo que Jesús dijo en 1 Juan 4:20 “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?”
Nuestro mensaje de hoy es “Sirviendo a Dios” sin embargo hemos estado hablando de amar a Dios. ¿Por qué lo hacemos? Creo que hay un problema en la definición que tenemos del verbo amar ya que lo hemos estado tomando del lenguaje terrenal y no del celestial, amar según los términos humanos es “Conjunto de sentimientos que ligan una persona a otra, o bien a las cosas, ideas, etc.” sin embargo esa definición no es aplicable en esa forma en términos celestiales. Veamos estos dos casos para poner en claro lo que es el amor: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” Las palabras que vamos a analizar son “Dios amó al mundo” sabiendo que mundo es una condenación como lo dice en Juan 8:23 “Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.” Juan 12:31 “Ahora es el juicio de este mundo; ahora el príncipe de este mundo será echado fuera.” Santiago 4:4 “!!Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.” Si nuestro entender es que el amor es un sentimiento que liga a una persona con otra, no podríamos conciliar estos últimos versos como ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Por lo tanto amar no es lo mismo que humanamente entendemos y más bien significa “dar”, “darse” o “dar su vida”, ahora si podemos entender a Juan 3:16 que dice: De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito para que todo el que en él crea no se pierda más tenga vida eterna. Si Dios amara al mundo en los términos terrenales, estaríamos en un problema con Santiago 4:4 “!!Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.” Pero si le damos al amor la consignación de dar o darse o dar su vida entonces si obtendremos una comprensión de que Dios amó al mundo “dando” a su Hijo unigénito. También si le damos esa connotación de dar podemos entender este otro vero: Marcos 10:21 “Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.” ¿Cómo podríamos entender este verso si nuestra concepción de amar fuera una liga de un sentimiento especial a otra persona? Pero si entendemos si pensamos que Jesús le dio un secreto, una opción, una llave o un misterio que es “Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.”

Luego la manera de amar a Dios no es sentir una emoción hacia Dios, sino servir a Dios. Deuteronomio 6:13 “A Jehová tu Dios temerás, y a él solo servirás, y por su nombre jurarás.” Jesús lo confirma diciendo en Mateo 4:10 “Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás.” Porque servir a Dios es amar a Dios. Por favor no usemos los términos terrenales sino los celestiales para entender como es que debemos amar a Dios y como es que Dios nos ama. Jesús confirma esta definición cuando dice: Mateo 25:34-36 “Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a mí.” (v 40) “Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis.” La manera de amar a Dios es servir al prójimo, mismo tema que vemos en otro pasaje en Lucas 10:25-37” Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna? Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Y le dijo: Bien has respondido; haz esto, y vivirás. Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ¿Y quién es mi prójimo? Respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, pasó de largo. Asimismo un levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, pasó de largo. Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole, fue movido a misericordia; y acercándose, vendó sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevó al mesón, y cuidó de él. Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese. ¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones? Él dijo: El que usó de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.”
Como ven, la pregunta es ¿Qué hago para tener vida eterna? La respuesta fue: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.” ¿Y que es amar al prójimo? Es servir como aquel samaritano que no solo lo cuidó sino que pago a otro para que siguiera cuidándolo. Debemos quitar de nuestra mente esa definición de que el amor es un sentimiento que liga a dos personas y cambiarlo por servir, y solo así podemos entender aquel mandamiento que dice: Mateo 22:39 “Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.” y Mateo 5:42-44 “Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses. Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; “
Sirviendo a Dios estamos amando a Dios y sirviendo a nuestro prójimo estamos amando a Dios.
Dos cosas nos demanda el Señor Jesucristo que hagamos: 1.) Marcos 16:15 “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” Y 2.) Mateo 28:19 “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;”
Por Víctor Manuel Castro Chinchilla Marzo 2008.










Escrito desde Mar 28, 2008, 6:11 AM
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