Intentar encasillar la realidad en conceptos prefijados, a martillazos, solo consigue romper las cosas.
Pretender analizar la realidad política del siglo XIII con las estructuras postrevolucionarias del siglo XIX-XXI para intentar extraer un programa de acción política para el presente no puede funcionar. Es mejor estudiar el pasado para entenderlo y sobre una base de entendimiento firme proponer hacia el futuro. Del pasado se puede extraer que se puede crear una sociedad justa y próspera sobre el DPFR y que las "traducciones" "para ser actuales y modernos" solo desvirtuan el mensaje hasta estropearlo, hasta convertirlo en un pobre pastiche.