"El Cine Debe Ser Apoyado Por El Estado" - San Salvador
"La Prensa Gráfica"
La diva mexicana Diana Bracho concedió una entrevista y habló de su vida y de cine, sus dos piedras fundamentales.
Cálida la sonrisa. Se ha instalado ya en el hotel y tiene apenas unos minutos de estar en el país, pero concede, sin reparos, una entrevista para hablar del pasado y del presente.
Diana Bracho, hija de uno de los directores más grandes de México en la historia, Julio Bracho, vino al país al festival de cultura de Suchitoto. Su interpretación, en la jornada inaugural en el Teatro Las Ruinas de aquella ciudad, abarcó epítetos hermosos para la diva, y ni siquiera los problemas de sonido ni el vuelo diabolesco de los murciélagos pudieron empañar esa jornada nocturna en la que Sor Juana Inés de la Cruz volvió a nacer frente al público salvadoreño.
- Su familia ha estado involucrada desde siempre con la fama del cine. ¿Cómo convivió con eso desde niña?
- La verdad es que no es nada en especial. Mi papá, Julio Bracho (uno de los directores mexicanos más laureados de la historia), es nada más mi papá. Yo valoro, por ejemplo, la obra de mi familia, de mi papá, pero ellos serán siempre alguien más cercano a mí por el valor emocional, no por otra cosa. Lo mismo mi tía Andrea Palma y otros familiares importantes. No me siento especial por nada.
- Pero desde los cinco años estuvo relacionada con las artes escénicas.
- Sí. Yo hice dos películas con mi padre cuando aún era una niña, pero no las cuento en realidad porque no me acuerdo muy bien de ellas y no fueron trabajos estrictamente actorales.
- ¿Cuándo comienza realmente su trabajo como actriz?
- Inicia con “El Castillo de la Pureza” (1972), con una decisión muy personal que tomé de dedicarme a la actuación que tomé después de estudiar, en Nueva York, Literatura y Filosofía. No fue por seguir una tradición familiar, fue una decisión muy clara y personal.
- Hábleme ahora del espectáculo que ofreció en Suchitoto y de su relación con Alejandro Cotto.
- Él en realidad es una persona muy querida para mí porque fue alumno de mi padre. Fue a México muy joven a estudiar cine cuando no había escuelas de cine: los jóvenes estudiaban a la manera renacentista con algún maestro, y Alejandro fue alumno de mi padre y fue casi como su hijo adoptivo. Él prácticamente vivió en mi casa y era parte de la familia, era como un hermano. Fue él quien me invitó hace años, pero no se habían dado las circunstancias porque los espectáculos de teatro son generalmente muy costosos y yo casi no hago monólogos ni cosas yo sola. Este año lo pensé y se dieron las cosas para dar algo lindo a este país hermano.
- Y decidió hacer algo sobre Sor Juana Inés de la Cruz...
- Sí, la poeta mexicana conocida por ser una mujer única no solo para México sino para el mundo. Era más docta que los doctos de la Iglesia y escribe todos los géneros de literatura. Yo la he personificado un par de veces a través de lecturas muy lindas. Alrededor de esto dije: “No nada más leer poesía, sino que voy a contarles a los salvadoreños quién es ella”.
- ¿Sabía algo de Suchitoto, que era un pequeño pueblo de este pequeño país?
- No sabía nada, solo lo que me ha contado Alejandro. Pero sí vine con mucha ilusión, como si estuviera en Bellas Artes o en otro sitio hermoso de cualquier país.
- Usted también es académica, no solo actriz.
- Antes de ser actriz, yo quería ser escritora, pero en realidad cuando empecé a estudiar actuación descubrí que tenía que ser actriz.
- Hábleme acerca de presidir la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas en México.
- Es una asociación civil de seres reconocidos y sobresalientes del ámbito del cine que se dedica a defender el cine mexicano; es una especie de centro neurálgico de la vida cinematográfica mexicana. Cada año hacemos una ceremonia para entregar unos premios a lo mejor del cine, los Ariel. Yo presido desde hace dos años esa academia y el año pasado me reeligieron. Fui la primera mujer en llegar a la presidencia.
- "Entre Pancho Villa Y Una Mujer Desnuda" es una pieza importante de la historia del cine mexicano, y usted participó en ella. ¿Qué le quedó de esa experiencia?
- Es interesante, fue dirigida por dos mujeres, es una comedia sui géneris que sale un poco de lo que normalmente se hace en el cine mexicano. Yo no diría que es una de las más importantes de la historia porque el cine mexicano es tan rico... Sí es una película importante que empezó como una obra de teatro que fue sumamente exitosa en donde la mentalidad machista de Pancho Villa quiere imponerse.
- ¿Hay un renacimiento en el cine mexicano actual?
- Es muy complejo este asunto. La época de las ficheras (fines de los 70 y década de los 80), de prostitución, fue increíblemente nefasta: yo era parte de la Academia y vi en un año como 70 películas y 50 eran de ficheras, ¡imagínese! El caso es que ahora hay mucho talento y hay gente joven muy interesante que está haciendo buenas cosas. El documental es el género que más atractivo me resulta, pues hay mucho joven trabajando en el asunto. “Amores Perros” y otras películas; Cuarón, Iñárritu y otros directores... son destellos de lo que hay en México como realidad, pero lamentablemente son solo destellos porque también hay muchos problemas.
- ¿Problemas?
- Sí, por ejemplo, el concepto de cine de la sociedad. El cine es una expresión cultural que debe ser promovida y apoyada por el Estado, no debe ser vista solo como un negocio. Hay pobreza de recursos, no de talento, y existe una lucha tremenda por producir porque cuesta muchísimo a los estudiantes salir adelante.
Cuadro a cuadro: Un juego con Diana Bracho.
Un director: Kurosawa (Japón)
Un país: México
Una comida: Todas, soy muy tragona
Ser escritor: Una ilusión
Sor Juana Inés: (Piensa) un ejemplo
Literatura: una vida
Filosofía: otra vida
Pancho Villa: un adorable enemigo
|