espectáculos Nicolas Cabre – Luisana Lopilato

by Anonymous

 
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Nicolas Cabre – Luisana Lopilato

Secretos de un amor cool


Ex pareja en la vida real, protagonizan Papá por un día, donde viven un romance de ficción. El sostiene que el ambiente televisivo “está raro” y que muchos proyectos cayeron, y ella dice sentirse más madura. Agradecidos por poder filmar.


Tiempos. Reconocen que el medio del espectáculo vive momentos difíciles. Aunque, para Cabré, algunos se aprovechan del contexto.

El lugar del encuentro es el barrio de Palermo –quizá porque de un tiempo a esta parte todo lo “cool” tiene que ocurrir allí (y, si no ocurre ahí, no es “cool”)–. Allí, donde antes se erigían los esqueletos de lo que en otro tiempo fueran las bodegas Giol, funciona un bar –un bar “cool”, se entiende–. Dentro de las instalaciones del bar, una filmación.

Hace calor: el director pidió que apaguen el aire acondicionado, porque de lo contrario el ruido quedaría registrado en la banda sonora. Entre técnicos y actores, dos cuerpos relativamente pequeños. De ella, lo primero que se aprecian son unas zapatillas casi tan blancas como sus dientes –lo cual es todo un decir–. De él, una camisa violeta que lleva a pensar en la asesora de vestuario de la película.

Luisana Lopilato y Nicolás Cabré –porque de ellos se trata–, pareja “cool” de la ficción, afrontan el rodaje con estoicismo. Más que los rigores de la intensidad interpretativa, los de la temperatura agobiante del set. Ellos, tan acostumbrados al trato deferente de la televisión para con sus estrellas, se enfrentan a rigores más duros –un poco, tampoco es cuestión de exagerar–.

Mientras, pese a ya no ser pareja, se llevan bien. Se entiende: son “cool”.

—¿Cómo es trabajar en cine luego de hacerlo tanto en televisión?

LOPILATO: Estoy muy contenta. Yo había trabajado en cine en la película de Chiquititas y con Rebelde Way, pero es la primera vez que estoy al frente de una película. Me da un poco de... (se interrumpe). Tengo un poco de expectativa con lo que va a pasar.

—¿Por expectativa te referís a miedo?

L: Claro. Es estar en la pantalla grande y... Hoy fue mi primer día de rodaje, y la verdad que la estoy pasando muy bien.

—Desde un punto de vista puramente estético, ambos son atractivos. De hecho, es probable que eso haya colaborado en cuanto a la difusión de sus imágenes, pero, al mismo tiempo, ¿eso no dificultó que se los tomara en serio como actores?

L: No... (se detiene, piensa) La verdad, no sé. Puede ser, pero particularmente no lo siento tan así. La gente que me rodea –mis amigos, mi familia– no me lo hacen sentir así. Para estar donde estoy estudié mucho teatro, hice muchos castings. No fue suerte, o que hayan dicho “qué linda que es”. Aparte de eso, hay y hubo otras cosas.

—Hablás de tu familia y tus amigos. ¿Por el lado del público es igual?

L: (Piensa antes de responder) Puede ser que me hayan empezado a reconocer como actriz desde Casados con hijos.

—Están haciendo cine en un año difícil para la televisión. ¿Hacer esta película les facilita ponerse a resguardo de ese clima enrarecido?

L: Y, un poco sí. Está muy bueno la posibilidad de hacer cine, con todo lo que está pasando en el mundo. No hay que olvidarse toda la crisis mundial que hay. Está complicado, y va a ser un año difícil.

—En este contexto, ¿la película les sirve de salvavidas en medio de la tormenta?

CABRE: No. Me parece que se dio justo. Yo siempre hago un año de televisión y luego dedico el siguiente a hacer lo que salga. Obviamente, es un placer hacer cine sabiendo la situación que atraviesa el país. Hay muchos proyectos que se cayeron, y no me refiero sólo a la televisión. También en teatro se bajaron muchas obras. Hubo películas que se iban a hacer y se pararon. Hay cada vez más despidos, miedo, incertidumbre. Hay negociados. El ambiente está raro.

—¿Te referís a que a veces se cierran proyectos sin que aún haya pasado nada malo en concreto?

C: Exacto. Hay mucha especulación, gente que se aprovecha. Acá, al menor movimiento que ocurre –y no digo “menor” por lo que sucede en el mundo, que no es menor–, la gente corre a ponerse a resguardo.

—Los dos son figuras públicas. Los medios se dedican mucho a ustedes. ¿Cómo hacen con ese contexto para mantener a resguardo sus vidas privadas? ¿Tienen alguna estrategia?

L: Una tiene una vida demasiado expuesta, y lo privado es bueno preservarlo. En lo personal, trato de cuidarlo lo más que se pueda.

—¿Se puede?

L: Es difícil. De todas formas, por mi experiencia, si vos no querés hablar, no hablás y punto, por más que te pregunten. Nadie se te va a meter a vivir adentro de tu casa.

C: A veces es difícil. Pero yo no soy demasiado mediático. Es una histeria que se terminó conmigo. Por suerte. Es algo que yo también modifiqué: tampoco ya estoy tan pendiente de eso. No me muevo en lugares donde hay prensa de noche. Yo guardo lo mío. Siempre dije lo mismo: la gente que me tiene que conocer, me conoce. Una de las cosas que yo siento que hice bien, por cómo soy yo de resguardado, es que muy pocas personas saben lo que soy, lo que hago o lo que pienso.

—Ambos empezaron a actuar siendo muy jóvenes. Hoy están por primera vez al frente de una producción cinematográfica importante. ¿Maduraron?

C: Todos son pasos, responsabilidades. Me falta mucho camino, muchas cosas por aprender y, sobre todo, me falta equivocarme mucho. No vivo la carrera como un drama. Uno nunca sabe. Con los resultados nadie te garantiza nada. A veces al final puede resultar una gran película que no tiene nada de éxito.

—¿Preferís una gran película que sea un fracaso en taquilla o un film mediocre que sea un éxito de público?

C: Una gran película. Para tranquilidad con mi conciencia. Pero no me refiero sólo al cine. Muchas veces hubo programas de televisión que a mí no me gustaban y fueron un golazo. U otra vez en que no estaba de acuerdo con el mensaje del capítulo, y todos aplaudían porque nos había ido bien de rating. En esos momentos parece no importar nada.

—Decías que la película llegó en el momento justo. El título, “Papá por un día”, ¿también te llegó en el momento justo?

C: (Sonríe) No, todavía no. Me encantaría, pero falta un poco.


Romance en el césped de hockey

Papá por un día es la apuesta cinematográfica de Carlos Mentasti, Pablo Bossi y Telefe Cine, para las próximas vacaciones de invierno. El guión de Jorge Maestro cuenta la historia de Federico (Cabré), entrenador de hockey femenino en un club de altísimo nivel, quien está de novio con una de sus jugadoras, Cecilia (Gimena Accardi). Cuando el padre, Tito (Miguel Angel Rodríguez), sufre un infarto, Federico –quien no lo ve desde hace años– acude a verlo, y allí el convaleciente le pide al protagonista del film que se haga cargo de Tini (Julieta Poggio), su hermana de 8 años, a quien no conoce. A Federico le cambia la vida no sólo porque tiene que hacerse cargo de la niña, sino porque conoce a Julieta (Lopilato), la capitana del equipo de hockey que entrenaba Tito hasta su final.

En el elenco participan, también, Mónica Gonzaga, Patricia Sosa, Boy Olmi y Gogó Andreu.

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Escrito desde Mar 16, 2009, 11:11 PM

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