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CAPÍTULO 6: "LA DISCULPA MÁS INESPERADA Y VALIOSA DEL MUNDO" P.L.P.R.E

March 19 2008 at 1:43 AM
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En el capítulo anterior...
Frances se recupera de un resfriado producido por su intento de escapar. Mientras tanto, llega a la Hortensua Thomazzio, su hermano, quien hará lo que sea para sacarla de la casa.
Y mientras ella se recupera de la emoción de verlo, alcanza a escuchar una conversación donde Jennifer, la mucama, llama 'hermano' a Joseph Mc. Dowell mientras Annette, la segunda al mando de la casa, los escucha...


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REPORTE 003
Para: DEPARTAMENTO DE ACCIÓN E INVESTIGACIÓN POLICIAL
De: AUTORIDADES POLICIALES FRANCESAS. DEPARTAMENTO DE INVESTIGACIÓN CRIMINALÍSTICA
Asunto: REAPERTURA DEL CASO "HORTENSUA DE LA BARRIERE MC DOWELL" RESULTADOS PARCIALES PROCESO DE SEGUMIENTO A TESTIGOS. PRIMER LLAMADO PARA RECUPERAR LOS FALTANTES DE LA EVIDENCIA.
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LA REAPERTURA DEL CASO HORTENSUA DE LA BARRIERE MC. DOWELL, COMO ES DE SU ENTERO CONOCIMIENTO, SE HA HECHO A PARTIR DE LA APARICIÓN DEL DIARIO DE FRANCESCA BERNOLANO MARQUETTE.
SIN EMBARGO, A PESAR DE SU GRAN VALIDEZ, SE TRATA DE UNA EVIDENCIA INCOMPLETA.
ASÍ LO HAN DETERMINADO LOS DISTINTOS ANÁLISIS HECHOS AL DOCUMENTO POR EL DEPARTAMENTO DE ANÁLISIS TEXTUAL, SEGÚN EL CUAL HAY UNA PÉRDIDA DEL HILO CONDUCTOR EN VARIAS PARTES.
HASTA EL MOMENTO NO HAY UNA RAZÓN QUE EXPLIQUE TAL FENÓMENO. POR LO PRONTO, NOS SUPONE UN GRAN INCONVENIENTE PARA DETECTAR PISTAS QUE LLEVEN A LA VERDAD DE LOS HECHOS.
POR ESTA RAZÓN, EL COMITÉ HA DECIDIDO CONTAR CON LA AYUDA DE QUIEN FACILITÓ EL DIARIO. DICHA PERSONA HA DADO LUCES SOBRE LA SITUACIÓN ACONSEJANDO INDAGAR CON MÁS PROFUNDIDAD SOBRE LAS PERSONAS NOMBRADAS EN EL TEXTO DE EVIDENCIA. LA SUGERENCIA SE HA SEGUIDO AL PIE DE LA LETRA.
ASÍ, SE HACE UN LLAMADO A LAS AUTORIDADES POLICIALES DE ALGUNOS DE LOS PAÍSES EUROPEOS NOMBRADOS COMO LUGARES A LOS QUE PERTENECIERON PERSONAJES DEL RELATO PARA QUE SE UNAN A ESTA INVESTIGACIÓN. ES EL CASO DE RUMANIA, PORTUGAL Y POLONIA. SE ENCOMIENDAN, RESPECTIVAMENTE, LOS NOMBRES DE BENEDICT LONFRAY, JAMES MC. DOWELL Y JOSEPH MC. DOWELL.
POR OTRO LADO, SE TIENE CONOCIMIENTO DE LOS RESULTADOS DE LAS INVESTIGACIONES DEL SEGUIMIENTO A TESTIGOS QUE SE TENÍAN PENDIENTES BAJO LOS SIGUIENTES NOMBRES:
*ADAM MC. DOWELL*, AÚN NO SE TIENE REGISTRO DEL MOTIVO POR EL CUAL SE ROMPIÓ SU COMPROMISO CON MARIE DE HORNEAU. SU INDEPENDENCIA ECONÓMICA DE LA FAMILIA MC. DOWELL SE DA HACIA 1893, CUANDO INCURSIONA POR SÍ MISMO EN EL COMERCIO MARÍTIMO CON EXCELENTES RESULTADOS. UN VÁSTAGO DE SU NEGOCIO SE ENCUENTRA EN POLONIA, DONDE AÚN SIGUE DANDO DIVIDENDOS SOBRESALIENTES.
*ELAINE CHEVALIER DE MC. DOWELL*, NO SE HAN PODIDO AGREGAR MÁS DATOS A SU INVESTIGACIÓN, EXCEPTO QUE EXISTE UNA OBRA CONSAGRADA A ELLA HECHA POR UN ARTISTA QUE PATROCINÓ CON SU DINERO. SE CONSIDERA QUE ESTO NO ES RELEVANTE.
EN CUANTO AL INDIVIDUO QUE ES REFERIDO EN EL TEXTO COMO *THOMAZZIO LEENGI BERNOLANO MARQUETTE*, SE ENCONTRÓ SU TUMBA EN UN CEMENTERIO DE VICENZA, ITALIA; EN EL PANTEÓN DE LA FAMILIA, FECHADA EN 1893. AÚN NO SE HAN PODIDO DETERMINAR LAS CIRCUNSTANCIAS DE LA MUERTE. SIN EMBARGO, SU NOMBRE SE HA ENCONTRADO EN UN REGISTRO DE DEFUNCIÓN EN CLERMONT- FERRAND, EN EL CUAL SE ACLARA QUE LA CAUSA DIRECTA FUE UNA HERIDA CON ARMA DE FUEGO EN LA CABEZA. EL REGISTRO ESTÁ FIRMADO POR UN MÉDICO Y DOS ENFERMERAS. NO HAY CONSTANCIA DE AUTOPSIA O ALGÚN PROCEDIMIENTO RELACIONADO. A SU MUERTE, TENÍA ALGUNOS NEGOCIOS CONCRETADOS EN PARÍS. NO HAY MÁS DATOS. SE ESPERA EL RESULTADO DE OTRA INVESTIGACIÓN.
A SEGUIR, SE ESPERA LA RESPUESTA A LOS LLAMADOS INTERNACIONALES QUE SE HACEN EN EL PRESENTE INFORME Y SE PROGRAMA UNA NUEVA INVESTIGACIÓN BAJO EL NOMBRE DE MARGOTH MC. DOWELL.

Anexos: DIARIO DE FRANCESCA BERNOLANO MARQUETTE/ COPIA DE LLAMADOS INTERNACIONALES PARA UBICAR LA EVIDENCIA FALTANTE/ FACSÍMILES DE DOCUMENTOS RELACIONADOS CON LOS TESTIGOS.
Confidencial

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- ¡Madame Annette! Justamente estaba comentando que tenía que ir a servirle el té a usted y a su reunión
Jennifer Langher no era de aquellas chicas que se dejaban apabullar por las circunstancias. Eso lo demostró cuando dejó su conversación en susurros con monsieur Joseph y se hizo la desentendida con un tema tan trascendental ante la segunda al mando de la casa.
Por su parte, monsieur estaba pasmado. Jennifer a su vez corrió hacia la entrada de la casa y le hizo una venia a madame Annette antes de entrar a la cocina. Cuando se levantó y se dispuso a irse, la señora la tomó de la muñeca, la miró con suspicacia y le preguntó acerca de lo último que había oído.
Monsieur Joseph contuvo la respiración.
- ¡Madame!- exclamó casi horrorizada Jennifer, haciendo una nueva venia y hablando al piso- Creí saber que era de pésima educación escuchar conversaciones ajenas y hacer conjeturas sobre su contenido. Más si se es una dama de su alcurnia.
Madame Annette se ruborizó, pero no por eso dejó de apretarle la muñeca a la mucama.
- Lo es- dijo la ama- Pero creo que también debe saber que mantener conversaciones en situaciones de confianza con los señores de la casa en horas laborales es una causa de despido inmediato. Mademoiselle Langher, no se le olvide cuál es su lugar. No sé cuál haya sido el contexto de la conversación, ni me interesa, pero el hecho es que su lugar no está con su monsieur Joseph ni mucho menos llamándolo hermano. Él no es nada suyo, por mucho que usted lo desee, ¿Está claro?
Jennifer se quedó quieta por un segundo, como si hubiera pensado aquello. Luego hizo la venia con la cabeza, siempre sin mirar a la cara a su interlocutora.
- Sí, madame.
- Puede retirarse- dijo madame Annette soltándola- Tiene cinco minutos para servir el té en el despacho.
Jennifer hizo otra venia, esta vez dirigida a monsieur Joseph. La acompañó con una mirada directa, casi acusadora.
- Sí, madame- dijo- con su permiso monsieur, con su permiso.
- Siga, mademoiselle Langher- dijo monsieur Joseph, notablemente contrariado. A continuación miró a su tía abuela, quien seguía con expresión adusta en la entrada de la cocina- ¿Qué? ¿Es que ahora nadie puede mantener una conversación privada en esta casa? ¡Qué caos!
Él entró y ella lo siguió. Le advirtió que Émile lo acompañaría a todos lados y lo último que pude oír fue casi condenatorio.
- Espero que con esto se acabe todo el asunto del trato con las mucamas por supuesto que se puede tener una conversación privada en esta casa, pero con personas respetables
Aquello me hirió profundamente. ¿Qué éramos las mucamas si no personas respetables? ¿Animales? ¿Esclavas destinadas a servir el té de por vida?
Toda esa historia me hizo sentir frustrada. Volví a acomodarme en mi cama y traté de descansar. El sueño vino a mí pronto, pero no fue tan tranquilo como hubiese querido.

Cuando desperté, la luz del sol se había hecho más tenue. Melanie entró en compañía de la señora Bruce llevando una charola con comida. Recordé entonces que no había comido nada.
- ¿Cómo estás?- preguntó Melanie poniendo la charola en la mesa de noche mientras la señora Bruce me acomodaba para comer.
- Mejor- suspiré. Ya casi había olvidado el asunto de Jennifer- Me duele un poco la garganta.
- Es normal- dijo la señora Bruce, sin dejar de sonreír- Pasará a medida que descanses y te abrigues. Ahora debes comer.
Me acomodaron la charola en las piernas y luego se sentaron, Melanie en su cama y la señora Bruce a mi lado.
- ¿En dónde están todas?- pregunté, al notar poco movimiento en la casa, mientras comía.
- Madame Annette ha organizado una reunión en el despacho- dijo Melanie- El motivo es la despedida de los familiares, pues ya han pasado los días de duelo. Ya es hora de que se marchen.
- ¿Todos se irán?- pregunté
- Sí, se puede decir que sí- dijo la señora Bruce- Cada cual se irá a donde pertenece y regresarán el próximo año. Monsieur James y monsieur Joseph partirán hacia París en dos días. También regresarán en el año nuevo. Gustan de París para pasar las fiestas.
A partir de ahí comí en silencio. Probablemente yo no estaría allí para cuando ellos regresaran. Los planes de Thomazzio eran muy grandes y también muy inmediatos. Suponía que en dos días yo ya estaría lejos de la Hortensua de la Barriere.
Sin embargo, una espinita tocó mi corazón. París y las fiestas era algo completamente maravilloso para mí. Monsieur James en la faceta que me había mostrado allá afuera, París y las fiestas, era simplemente una especie de paraíso terrenal.
No alcanzó a pasar más de un segundo para que me regañara a mí misma por pensar así.
Aquellos planes eran para la realeza, y lastimosamente el único que pensaba en mí como la realeza era mi hermano, no monsieur James.
Con eso en mente, seguí comiendo. Melanie y la señora Bruce hablaban del movimiento de la casa y de lo que habría que hacer luego. De repente, Melanie llegó a un tema que me interesaba.
- ¿Ya supiste lo que ha hecho monsieur James?
Negué con la cabeza, mientras depositaba el contenido de la cuchara en mi boca.
- Imagínate que desde ahora ha dispuesto que se cocine un plato exclusivamente dirigido al ancianato. Ha ordenado que se lleve allí antes del mediodía, excepto los domingos, que ha de llevarse más temprano.
Yo no lo pude creer. Miré a la señora Bruce con la pregunta en el rostro.
- Me temo que es cierto, mi niña- dijo el ama de llaves, ya sin necesidad de hablar en italiano- El ángel que eres ha despertado un sentimiento de caridad en un alma bastante perturbadora como lo es monsieur James.
- ¡Hubieras visto la cara que puso madame Margoth cuando se enteró!- rió Melanie- Parecía que en cualquier momento saltaría de la silla para pedir que quienquiera que fuese ese extraño, le devolviera a su nieto.
- Y es que no es para menos- dijo la señora Bruce- Se le paró enfrente, lleno de determinación y dijo que lo haría como una ofrenda a Dios por haberte conservado con vida
Estuve a punto de escupir lo que estaba comiendo. No pensé que el grado de agradecimiento de monsieur James fuera tan alto como para hacer una ofrenda a Dios. En un instante, estaba ruborizada. Pensé en que me hubiera gustado escuchar eso de sus labios.
- Vaya- dije, apartando el plato vacío y llevando el jugo a mi boca- Es muy halagador
Melanie y la señora Bruce rieron. Yo reí a mi vez mientras tomaba el jugo. Las tres sabíamos que era un comportamiento tan extraordinario, que resultaba bastante cómico.
Cuando terminé la merienda, luego de un rato, la señora Bruce instó a Melanie a recoger la bandeja y a ir a hacer el oficio. Me dijo que siguiera descansando y que volverían en la noche a ponerme pañitos húmedos en la frente. Se despidió cariñosamente y luego se fue caminando entre las camas. Melanie me guiñó el ojo mientras tomaba la bandeja.
- En la noche te cuento sobre un joven que ha estado visitando a madame Margoth- susurró Melanie- ¡Es italiano y está guapísimo!

Al anochecer, luego de dormir todo el día, fui objeto de otra sesión de curación. A pesar de todo, seguía estornudando y a última hora me atrapó una fiebre muy alta. Celine me contó que le había dicho a madame Margoth que al día siguiente podría reincorporarme al servicio, pero dijo que me veía delicada aún y que era mejor que guardara reposo por un día más.
Jennifer, Louise y Marguerite, quienes servían como asistentes, exclamaron.
- ¡Dios! ¿Así de mal está?- dijo Marguerite
- Sí- dijo Celine- Tiene una fiebre muy alta. No creo que pueda hacer mayor cosa en este estado.
- Vaya- dijo Jennifer, al mando del mechero- Y todo por tratar de escapar ¿Adónde ibas, Frances? ¿Alguien te esperaba?
Yo la miré fijamente. No sabía si su hermano le había contado que yo sabía su secreto. En ese momento se me hizo muy parecida a él.
- De todas maneras no pude salir de aquí- dije- ¿Qué importa eso ya?
- Bueno, podrías hacerlo de nuevo- dijo Jennifer- El que se quiere ir, termina haciéndolo tarde o temprano ¿No crees?
Aquello me pareció advertencia acerca de su propia situación. Ella se quería ir con su hermano. ¿Quién decía que no podía convencerlo y lograr su cometido?
- Pues en lo que respecta a esta signorina- dijo Celine, interrumpiendo mi respuesta- No irá a ningún lado, por lo menos en un día más. Esta fiebre es muy peligrosa si no es bien cuidada, y el clima que hace no ayudará a que pase. Así que si tienes nuevos planes de huida, tendrán que esperar un rato
Las demás rieron mientras la enfermera ponía su mano tibia en mi frente. Yo cerré los ojos, adolorida y ella me acarició la cabeza.
- Descansa, pequeña- dijo Celine mientras las demás recogían todo- Sé que no te sientes bien y lo de la huida es una broma. Pero si descansas, en dos días estarás de maravilla.
- Sí, descansa mucho- dijo Jennifer, en tono de broma- Porque la próxima vez, yo iré contigo.
Todas rieron mientras se iban.
- Pues te va a tocar huir si sigues provocando a madame Annette- dijo Marguerite
- Bah, yo no la provoco- dijo Jennifer, casi en la lejanía- Es que es muy celosa. No quiere que nadie se le acerque a sus niños.
- Tú sabes muy bien que es indebido andar conversando con los señores en los rincones. Te habías salvado de varios llamados de atención públicos antes, pero este sí te lo buscaste- dijo Louise.
- ¿No crees que sería más indebido andar hablando con ellos en público? Aunque yo no le veo nada de malo, en lo personal
No pude quedarme despierta un minuto más. La fiebre estaba haciendo de las suyas y ni siquiera pude aguantar hasta que llegara Melanie a contarme sobre aquel italiano guapo, que no podía ser nadie más que Thomazzio. Supuse que podría contarme en la mañana.

Desperté en medio de un sudor frío. Ya era más de mediodía y Celine, esta vez sola, me dio algunos alimentos. Me dijo que estaban despidiendo a los familiares en la puerta principal y que pronto estarían disponibles Melanie y Giselle para cuidarme. Me dijo que madame Annette había consentido que se quedaran conmigo mientras me recuperaba.
Yo apenas pude notar el movimiento de la casa. La fiebre me hacía estar como dentro de un sueño. Finalmente, comenzó a bajar cuando llegó el atardecer. En el transcurso del día, pude oír que Melanie le decía a Giselle que había visto otra vez al joven italiano, y que los preparativos de la partida de monsieur James y monsieur Joseph iban de maravilla. Yo, adormecida, no podía participar muy activamente en aquella conversación, pero hubiera querido.
A eso de las once de la noche al fin pude descansar de aquella molesta fiebre. Deseé que Thomazzio estuviera conmigo mientras caía en un sueño profundo y restaurador.

A la mañana siguiente, tal como lo había dicho Celine, yo estaba como nueva. Me pareció que el mundo tenía nuevos y brillantes colores, a pesar de que era invierno y todo estaba blanco.
Lo primero que hice fue tomar un baño con agua caliente. Luego me puse el uniforme de diario y fui al despacho, donde madame Margoth me requería a la vez que a Celine.
- Sí que ha sido un buen susto- dijo madame, una vez estuvimos allí la enfermera y yo- Pero todo ha resultado bien. ¿Verdad?
- Sí, madame- dije, algo apenada por mi comportamiento impulsivo- Siento mucho haberle causado problemas.
- No, Frances- dijo ella- En este caso, creo que soy yo quien debe presentar excusas por la pésima educación de aquel nietecillo mío. Como él mismo lo admitió, ha ejercido mucha presión sobre usted sin siquiera tener una razón.
Yo no tuve nada que decir sobre eso. Estaba totalmente de acuerdo, así que asentí.
- Pero créame, la idea de la ración de comida para el ancianato es brillante, y ni siquiera se acerca a un robo. Si James la hubiera traído aquí alegando que debía sacarla de mi casa por ser una ladrona, yo lo habría sacado a él por insensible y mal cristiano.
- Gracias, madame- dije, haciendo una venia.
- Afortunadamente ese chiquillo malcriado regresará hoy a la universidad, para ver si puede convertirse en un caballero- dijo madame Margoth con satisfacción- Yo lo deseo de todo corazón.
Aquello me punzó el mío. No tenía muy bien la noción del tiempo y a mala hora recordé que ese día los dos herederos partían a París. Quería hablar con monsieur James, pero era tarde para eso. Tendría que esperar al año siguiente para verle de nuevo.
- Bien- dijo madame Margoth luego de un par de sonrisas distraídas- Ya puede reincorporarse a su labor, Frances. Eso sí, cuide de que no sea pesada. La necesito en sus cinco sentidos, así que por ahora no se esfuerce. Su recuperación no ha sido completa. Celine, muchas gracias por los cuidados que le ha dado a esta muchacha. Su labor ha sido excelente, tal como lo hizo con Aubrun.
- Gracias, madame- dijo Celine
- No sobra que la mantenga vigilada en estos días. No quiero que recaiga.
- Sí, madame- dijo Celine
- Ahora, vuelvan a sus labores. Nos veremos en la despedida de mis nietos- Celine y yo hicimos la venia y volvimos sobre nuestros talones. Cuando ya salíamos, madame habló de nuevo- Frances, por favor vista el uniforme de gala. A pesar de que James se ha portado mal con usted, aún se merece algo de protocolo en su despedida. Ya que no lo cumplió el día en que llegó

Fui a ponerme el uniforme de gala. Era rojo oscuro, con algunos apliques blancos que no tenía el de diario. Se suponía que debíamos vestirlo en ocasiones festivas o de mucho protocolo. Yo no había tenido oportunidad de estrenármelo, así que noté que me iba un poco largo. Supuse que estaría bien mientras no corriera ni intentara nada arriesgado. Lo dejé así y fui a hacer mis oficios.
Cuando llegué a la cocina, todo el personal aplaudió mi regreso en una reunión momentánea.
Rose, entre risas, me aconsejó no volver a escapar, pues le haría una falta enorme a todos allí. Aquello lo confirmó Jack, quien me regaló una rosa y una de sus mejores sonrisas de parte de todos. Yo prometí no volver a hacerlo; eso sí, si nadie me provocaba. Ellos rieron a más no poder.
Mi primera tarea fue ir a buscar algunos granos a la bodega. Yo asentí gustosa de sentirme útil nuevamente, pero Celine me detuvo. Había estado en la habitación del servicio y me había conseguido un manto blanco de tela suave y abrigada. Me dijo que no se me ocurriera salir sin abrigo, que madame Annette me permitiría usar aquella prenda para contribuir a mi pronta recuperación. Pensé en que eran demasiados miramientos para una simple mucama; sin embargo, me lo dejé poner cuidadosamente por Rose alrededor de los hombros y el cuello.
- Así está mejor, mi niña- dijo, maternalmente cuando estuve lista.
Yo asentí y fui por el mandado, no sin antes darles a todos unas palabras de agradecimiento y una sonrisa que conservé hasta la mitad del camino.
Luego se borró. Me encontré a monsieur James, quien salía de las caballerizas conduciendo las bridas de su caballo favorito.
- Monsieur- dije, inclinándome, sin ninguna intención de detenerme- Buenos días
- ¡Bongiorno!- exclamó, deteniéndose a mi paso- Conque al fin te has recuperado. Me satisface mucho verte caminando de nuevo
Yo me detuve antes de llegar a la bodega. Lo miré con suspicacia. No creía que estuviera feliz por mi recuperación.
- ¿Lo dice en serio, monsieur?- dije- Pensé que le era fastidiosa y hasta creí que quería que me despidieran de su casa
Rió de esa forma tan atractiva, como sólo podía hacerlo él.
- ¿Qué, qué?- siguió riendo- ¡Oh, claro que no! ¿Cómo puedes creer eso? Sólo estaba jugando Me gusta molestar a los nuevos, es todo. Jamás querría que te echasen de la casa.
- El golpe que me dio no fue un juego
- Oh, no, no, no- dijo, soltando las bridas y caminando hacia mí, sin llegar tan cerca- Sé que aún te debo una disculpa grande por eso. Es decir, ya me disculpé, pero sé que no es suficiente. No sé qué me pasó. Es la primera vez que me ocurre, jamás le había pegado a nadie. Sé que te han dicho lo contrario, pero nunca le había pegado a una mujer.
- Vaya, pues qué honor- dije, abriendo la puerta de la bodega, con algo de sorna.
- Sé que no sirve de nada ahora, pero que Dios me corte la mano si vuelvo a intentarlo.
Lo miré por un momento sin saber si debía creerle. A simple vista, parecía un ángel. Sin embargo, su aureola se me hacía un tanto falsa.
- Ojalá- dije al fin- Porque tiene una mano muy pesada.
- ¡No lo dices en serio!- exclamó
No le puse cuidado. Entré y saqué una canasta con los granos que necesitaba. Los toneles de grano estaban a un lado de la puerta, así que no tuve que ir muy adentro para encontrarlos. Una vez afuera, puse la canasta en el suelo y me volví para cerrar la puerta. Él aún estaba ahí.
- ¿Entonces por eso huiste? ¿Tenías miedo de que te golpeara otra vez con mi mano pesada?
- Monsieur, una nunca sabe -dije tomando la canasta y caminando de vuelta- Es mejor prevenir ¿No cree?
- No puedo creer que hayas preferido salir a agarrar un resfriado que
- ¿Enfrentarlo?- me detuve y lo miré a los ojos. Luego continué caminando- Créame, prefiero el resfriado.
- Eres muy dura- dijo.
- A propósito- dije, deteniéndome y buscando en mi bolsillo- Creo que tengo algo que no me pertenece. Y antes de que arme un lío como el de la comida para el ancianato y me acuse de ladrona, prefiero devolverlo
Le tendí el trozo de tela azul parte de su capa de montar. Lo había guardado en mi delantal por si acaso llegaba a tener la oportunidad de hablarle.
- ¿Guardaste eso?
- Sí, por si las moscas
- Frances- dijo acercándose un poco más- No soy un monstruo como tu piensas. Tengo sentimientos y por supuesto, a veces cometo errores. Lo de la comida admito que fue un error de los grandes. No tenía que enojarme por eso, pero sucede que soy muy egoísta. No me gusta que los demás coman mi comida, ni se metan con mis cosas ¿Pero qué crees? Dejé de pensar en mí cuando supe que habías huido y que seguramente saldrías lastimada por mi culpa Por ese pequeño instante, me preocupé por alguien más
Yo lo miraba sin saber qué decir. Había tomado mi mano entre las suyas y me hablaba en un tono comprensivo, casi íntimo.
- ¿Sólo por ese pequeño instante?- atiné a preguntar
Él sonrió.
- No, por supuesto que no- dijo, casi con orgullo- Ahora he determinado que se cocine un plato especialmente para el ancianato. Lo llevarán antes de mediodía y los domingos más temprano. Eso durará más que un pequeño instante. ¿Qué te parece?
- Es muy caritativo de su parte, monsieur- dije, fingiendo que no lo sabía
- Pero además de la caridad, también tiene otra finalidad - me miró directo a los ojos, casi puedo decir que su mirada azul me llegó al fondo del alma.
- ¿Y cuál es, monsieur?- pregunté, sintiendo que el corazón se me salía.
- Es una ofrenda a Dios porque conservó tu vida no me lo hubiera perdonado si algo te hubiera pasado
Respiré profundamente mientras veía sus ojos clarísimos y sentía sus manos sosteniendo la mía. Me pregunté cuánto podría durar aquel instante mágico y cuánto faltaría para que el corazón se me saliera del cuerpo.
- Es muy halagador, monsieur- dije lentamente, sopesando las palabras
- Te lo mereces. Tu vida y la de los demás me importan ahora. Por eso, quiero que guardes ese pedazo de tela en señal del día en que me enseñaste a pensar en los demás- dijo- Y, bueno, no sé qué utilidad pueda tener, pero te la obsequio como señal de mis disculpas por todo lo que te he hecho en estos días
Yo reí, divertida y halagada.
- Bueno, ocurre que es muy buena para detener las hemorragias
Él rió, casi encantado. Acto seguido, me besó el dorso de la mano con una dulzura inimaginable. Como si en realidad perteneciera a la nobleza.
- Mademoiselle -dijo- Me disculpo
Creí que iba a estallar de la emoción, pero un carraspeo en la puerta de la cocina me despertó de la maravilla.
Thomazzio estaba parado allí en compañía de Melanie.
Ninguno de los dos pareció ver con buenos ojos aquella escena.
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UN SECRETO DESCUBRIERTO.
UNA TERRIBLE VERDAD.
Y LA VENGANZA, QUE APARECE COMO ÚNICA ALTERNATIVA.

[linked image]

NO TE PIERDAS NI UNA SOLA LINEA DEL SIGUIENTE CAPÍTULO: "La venganza, uno de los caminos para salvar el honor de la familia".

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Porque algunas veces la única salida es la venganza...



    
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