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CAPÍTULO 15: "DESOLACIÓN. EL DOLOR DE UNA SEGUNDA PÉRDIDA" Resultados Inv. en Portugal.

September 9 2008 at 1:28 PM
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En el capítulo anterior: En medio de la desolación por la muerte de su hermano, Frances decide que es hora de pelear por sus derechos. Así, a pesar del dolor, le exige a Madame Margoth el poder enterrar a su hermano en Vicenza, Italia. La matrona, ante la innegable realidad de que Thomazzio le salvó la vida a su nieto favorito, inicia los trámites y lleva a Frances ante un abogado. Una vez en el despacho, la mucama nuevamente hace gala de su 'buena' suerte: la noticia del fallecimiento de Tomi ha llegado hasta oídos de su tía, la mujer que la dejó en la Hortensua hace tiempo ya. Y cada vez que ella aparece, nada bueno se vislumbra...



- Disculpe, madame- dijo Cassou, de pie, así como madame y yo- Esto es una sesión privada.
- Claro que es una sesión privada- dijo. Casi sentí una punzada al volver a oír la voz de la mujer que tanto daño me había hecho- Que también me incluye a mí. Mucho gusto, abogado- Se movió hasta el escritorio- Soy Rebecca Antonelli, la tía del muchacho muerto y la tutora de Francesca, por cuanto todo lo que le haya quedado a ella, me pertenece hasta cuando cumpla la mayoría de edad…

Un frío intenso me recorrió. ¿Entonces no estaba bajo la entera tutela de Margoth Mc. Dowell? ¿Rebecca todavía podía venir a llevarse lo único que quedaba de Tomi?
Negué rotundamente con la cabeza mientras dirigí mi mirada a madame. Ella lucía un semblante como de alguien que acababa de descubrir una traición.
Monsieur Cassou habló.
- Madame, me temo que habré de ser grosero… ¿Puedo pedirle que se explique?
Mi tía lo miró con suficiencia, como si fuera alguien de la realeza.
- Claro, estimado abogado. Mi nombre es Rebecca Antonelli Di Pinto y soy la hermana del padre de esta muchacha, por lo tanto soy su tía y de su hermano, el joven fallecido. Como la chica no tiene padres, soy quien conserva su tutela hasta el día en que llegue a la mayoría de edad.
- Perdóneme usted, pero… ¿La joven no está bajo la tutela de Madame Mc. Dowell?
- ¡Ja!- mi tía emitió una risita burlona que tapó con uno de sus guantes de seda- Claro que no… y no la tiene porque se negó a firmarla desde un principio. Verá, abogado: madame Margoth y yo tenemos un pequeño negocio… ella no firmó la tutela porque está a la espera de mi parte del trato, o sea una suma de dinero. Dijo que no quería que un día yo llegara y le dijera que la cuenta estaba saldada con mi sobrina, así que no hay nada firmado, y la tutela sigue siendo mía. ¿Qué le parece? ¿Verdad que madame es una mujer precavida?
Me volví hacia madame con asco y rabia en los ojos. ¿Cómo se habían atrevido aquellas mujeres a negociar mi vida de esa forma? ¿Es que no tenía derecho a decidir por mí misma? Sólo había sido una prenda de garantía mientras mi tía conseguía el dinero que le debía a madame.
Todo comenzó a darme vueltas. Recordé a Thomazzio diciéndome lo antipática y orgullosa que era Margoth Mc. Dowell. Recordé la conversación que tuvo lugar cuando llegué a la Hortensua, en la que ambas decidieron mi futuro. Recordé los insultos de mi tía, las palabras dulces de mi madre, la voz de Melanie, la mirada perdida de Jennifer Langher…
- Mademoiselle, ¿Se encuentra bien?
Entre toda la mezcla pude oír la voz de monsieur Cassou, quien me llamó al notar mi malestar.
Yo levanté la mirada y recorrí toda la escena. Allí estaba mi tía sonriente y también madame Margoth, quien al parecer había perdido toda su fuerza.
Me dolió.
Ambas eran unas malditas desgraciadas.
- ¡Claro que no!- grité- ¿Cómo se sentiría si supiera que su propia familia lo vendió al mejor postor? ¡Tía Rebecca, eres una desgraciada!
- ¡Cuida tus modales, jovencita!- hizo ademán de adelantarse para propinarme un golpe, yo di un paso atrás, amenazada.
- ¡Y tú cuida los tuyos! ¿Cómo puedes siquiera aparecerte por acá reclamando lo de Thomazzio si tú misma lo despreciaste? ¡Tú misma lo abandonaste a su suerte cuando todo ocurrió! ¡No seas descarada! ¡Ni yo misma me atrevo a tocar sus cosas y eso que soy su hermana!
- Ya basta, Francesca… me estás haciendo enojar- dijo mi tía
- ¿Y? ¡Vamos! ¡Enójate! ¡Quiero que todos vean en lo que te conviertes cuando te enojas! ¡Quiero que muestres cómo eres en realidad!
Mi tía dio un paso adelante y logró atrapar mi muñeca airada. En un momento más yo me retorcía de dolor.
- ¡Madame!- exclamó Cassou, airado- Me temo que voy a tener que pedirle que se retire…
- Claro que me retiro, monsieur- mi tía no dejó su gesto. Me miró con aire de superioridad mientras yo trataba de zafarme- Pero me llevo lo que me pertenece…
Comenzó a caminar llevándome arrastrada. Yo tenía el brazo inmovilizado por el dolor. No pude oponer la resistencia que hubiera querido.
- ¡Madame!- grité- ¡Madame, no puede permitir que esto suceda! ¡Ayúdeme! ¡Madame!
Madame tardó un poco en detener aquello, pero lo hizo.
- Rebecca, ¿A dónde crees que vas?
Mi tía se volvió y la miró mientras levantaba su ceja derecha.
- A casa, por supuesto… -me miró, sin soltarme- Tengo algunas cosas que poner en orden…
- Claro, claro, lo entiendo… te puedes ir, pero la chica se queda…
- ¿Disculpa?- exclamó mi tía, indignada
- Francesca se queda- dijo madame, firme- Puede que no esté bajo mi tutela, pero no es cierto que no hayamos firmado nada en nuestro encuentro. ¿O fue que ya se te olvidó el contrato que pactamos? La chica volvía contigo si devolvías el dinero.
Rebecca la miró de arriba abajo.
- El dinero lo puedes tomar de lo que dejó Thomazzio… ahí hay suficiente para cubrir la deuda…
- ¡No!- grité- ¡Es de él! ¡Él no trabajó tan duro para terminar pagando tus estúpidas cuentas! ¡No puedes hacer eso! ¡No puedes!
Mi tía se volvió hacia mí y casi pegó su rostro al mío con un gesto de furia.
- Claro que puedo, tengo tu tutela y puedo hacer lo que se me venga en gana con eso…
Me deshice en lágrimas silenciosas. Hacía horas que mi hermano había muerto y sus pertenencias ya andaban desperdigadas por manos distintas. No podía creer que aquello estuviera sucediendo.
Entonces madame habló.
- Monsieur Cassou, ¿Cuánto tiempo nos tomaría hacer el traspaso de una tutela?
Mi tía paró en seco. Se volvió hacia madame con evidente interés.
- En realidad, madame… eso no tardaría mucho. Y menos cuando en este documento de sucesión usted ya ostenta dicha tutela.
- De lo contrario ese documento que acabamos de firmar sería falso- inquirió madame indirectamente.
- Me temo que sí, madame…
Margoth Mc. Dowell se dirigió a mi tía entonces. Con voz neutra le dijo que me soltara.
- ¿A qué viene eso, Margoth?
- Voy a tomar la tutela de la chica… con la condición de que no vuelvas a aparecer jamás.
A Rebecca se le iluminaron los ojos.
- ¿Qué?
- Si vuelves a aparecer, haré efectiva la cláusula de incumplimiento de nuestro trato- dijo madame- Eres un ser rastrero, mentiroso y vil. No mereces hacer tratos conmigo… te perdonaré la deuda si no vuelves a aparecer en nuestras vidas. Óyeme bien: ni la de la chica, ni la mía.
Mi tía quedó desconcertada. Lentamente me soltó.
- ¿Qué tratas de hacer?- balbuceó Rebecca
- Si tratabas de pagarme con la herencia del muchacho, ten en cuenta que eso sólo lo puede manejar Francesca, así que de todas maneras me deberías… te perdonaré esa deuda en cuanto dejes a la muchacha en paz y no vuelvas a venir ni a Clermont, ni a la Hortensua… La volverás a ver cuando ella sea mayor, y sea tiempo de que le devuelvas lo que le pertenece. Ella estará bajo mi tutela hasta entonces y le prohibiré que tenga tratos contigo, como a ti te prohíbo volver: ya estás libre, te puedes marchar…
Rebecca intentó balbucear algo, pero madame la interrumpió poniendo un papel delante.
- Firma la cesión, y podrás largarte… no te cobraré nada.
Mi tía me miró y luego a madame. Pude adivinar rabia y frustración en sus ojos, pero de todas maneras firmó el papel.
- ¿Estamos hablando de un trato real?- dijo mi tía mientras firmaba y miraba de reojo a Margoth.
- Sí. Si quieres, lo pondré en una declaración juramentada…
- No, no es necesario… con que hagas lo que dices es suficiente…
Cuando la firma terminó, mi tía extendió su abanico bruscamente. Luego caminó hasta la puerta.
- Adiós, entonces… si Dios quiere, nos veremos en cinco años, que es cuando Francesca cumple veintiún y queda en toda capacidad de manejar sus negocios…
- Adiós, Rebecca- dijo madame, terminando de firmar y vigilando que todo estuviera en regla- Cuida tu urticaria hasta entonces…
Mi tía se compuso el vestido rabiosamente y salió.
No pude evitar oír que juró vengarse justo cuando la puerta se cerró detrás de ella.

Para cuando abandonamos el despacho de Monsieur Cassou, yo llevaba conmigo las pertenencias que Thomazzio había llevado en su muerte: una cadena con una placa con su nombre grabado, su reloj de bolsillo y una poca cantidad de dinero.
Camino a casa en el coche, pasé mis dedos por las letras en relieve de la placa. Luego me detuve a mirar el reloj.
No era algo que yo le hubiese visto encima antes. Parecía caro, aunque no me pareció que fuera del todo el estilo de mi hermano. Cuando lo abrí, me pareció casi un milagro encontrarlo intacto. Pensé que con tantos infortunios, el que el cristal de un pequeño reloj se rompiera, era una cosa mínima.
Madame tampoco abrió la boca en todo el camino. Pensé que tenía que agradecerle lo que había hecho, pero algo me decía que no se había tratado de un favor, sino de un negocio. Me pareció que más tarde íbamos a conversar sobre los términos de aquel extraño trato.
Cuando llegamos a casa, un revuelo entre la servidumbre me hizo poner alerta. Madame, como era su costumbre luego de las diligencias, pidió que sirvieran el té en su despacho y se llevó a madame Annette con ella.
Yo me quedé en la mitad del recibidor, pero vi a Melanie corriendo afanadamente con unas toallas hacia la habitación del servicio y la seguí.
Jamás me imaginé lo que iba a encontrar allí.
Todas las mucamas jóvenes estaban agolpadas en la estancia. El humo de una palangana con agua caliente llenaba el ambiente y lo enrarecía. Sentí la voz de Celine al fondo. Melanie depositó las toallas a un lado de una de las camas y volvió en sentido de la puerta, con todas las demás.
- ¿Qué sucede?- pregunté a Melanie cuando llegué a su lado.
Ella me miró con pesar y luego señaló el fondo de la habitación.
- Es Jennifer. Se ha puesto mal de un momento a otro…
Fruncí el ceño luego de una mirada escrutadora. Me empiné para poder ver, pero lo único que veía era humo y a Celine agachada a los pies de la cama de Jennifer.
Fueron momentos angustiosos en los que se oyeron los quejidos de la mucama y las indicaciones de Celine. Pude ver que la ex enfermera mojaba toallas en el agua y las aplicaba a la enferma. En ese momento supuse que podría ser alguna fiebre. Se lo dije a Melanie.
- Tal vez…. Sí, creo que puede tratarse de eso… -respondió.
De pronto, pasados unos minutos, Celine se levantó y ordenó a Giselle y Melanie quedarse al lado de Jennifer. La enfermera caminó por entre las camas y se dirigió a las que sobrábamos. Hizo un pequeño círculo y habló en susurros, como si temiera ser oída. No pude evitar ver que en sus manos había gruesas manchas de sangre que se negaban a salir.
- Chicas, es obvio que se debe ser discreto en estos casos… por favor, no queremos perjudicar a Jenny. Antes de contarles, deben jurar silencio…
Todas asentimos. Rose se aventuró a preguntar.
- ¿Qué sucedió?
- Algo terrible- Celine miró hacia atrás, el humo no se había disipado del todo- la joven Jennifer Langher acaba de tener un aborto…

Me resguardé en la parte más recóndita de la casa. En la base de las escaleras había una pequeña puerta que daba a un sótano y en el momento no se me ocurrió a dónde más ir.
Tenía un ligero dolor en el corazón. Aquellos días no pudieron ser más nefastos. Junté las manos sobre mis rodillas, y, sentada como estaba contra un muro, lloré.
Mientras las lágrimas caían, pensé en mi hermano, y en lo bien que seguramente lo estaría pasando en el cielo junto a su hijo… o hija: jamás lo sabría.
Una pequeña o pequeño que habría servido de puente entre dos familias desconocidas y separadas por mucho más que la geografía; alguien que al final decidió irse por el camino del Buen Señor en vez de aterrizar en una casa silenciosa, vacía y quejumbrosa como lo era en ese momento la Hortensua de la Barriere Mc. Dowell.
Entre lágrimas dolorosas y abundantes, pensé en que mi familia no tenía ninguna otra posibilidad de perpetuarse. Thomazzio había sido el último de una estirpe de grandes comerciantes italianos. Y ahora su único vástago había muerto.
Pensé en Jennifer y en su dolor de madre y compañera: había perdido todo cuanto había querido en dos días. Y el futuro se veía amenazador y gris: no era la clase de futuro que alguien hubiera podido desear.
En cuanto al bebé, supuse que otro Bernolano Mc. Dowell era tan improbable como que el primero hubiera resultado vivo después de la impresión que le causó la muerte de su padre a Jennifer. Supuse que nunca habría alguien que ostentara esos apellidos juntos.
- ¿Frances?
Una voz y unos pasos me sacaron de la reflexión. Cuando levanté el rostro, me encontré con una figura alta y esbelta que trataba de abrirse paso entre todos los cachivaches que se interponían. Cuando un rayo de luz alcanzó su rostro, comprobé que era monsieur Joseph.
- Monsieur… -dije, con la voz enronquecida por el llanto y el polvo, levantándome de inmediato- Disculpe usted… No tenía nada que hacer y…
- No voy a regañarte por querer esconderte… la verdad, a mí también me gustaría hacerlo- dijo
- ¿Cómo? ¿Ya se ha enterado que Jennifer…?
Sonrió, afectado.
- ¿Cómo no? Tengo un mayordomo con oídos en toda la casa… - su rostro se tornó apesadumbrado- No pude evitarlo, aunque hubiera querido.
Yo no pude contenerme. Tal vez saberlo cerca y en confianza hizo aflorar mis sentimientos de nuevo.
- Lo siento mucho, monsieur… él era un incorregible- dije, llorando a borbotones- Traté de persuadirlo para que no se enamorara, pero fue inútil… ahora ha dejado sufriendo a Jennifer para siempre… jamás será la misma…
Lloré. Traté de ocultar mis lágrimas y comportarme, pero no pude. Él me observó desde donde estaba por un momento largo. Luego, como si las diferencias entre nosotros no existieran, se acercó sigilosamente y alcanzó mi mano derecha.
Yo me refugié en esa, la única mano en la que habría podido confiar en ese momento. La única que me habían tendido con sinceridad. Me sentía pequeña, abrumada. Necesitaba saber que no estaba sola, que tenía un apoyo en el mundo. Y aquella única mano fue el sustento perfecto. Por primera vez en mucho tiempo, me sentí segura.
- No te preocupes… sé cómo te sientes- oí que decía monsieur.
- ¿Por qué tenía que morir?- pregunté, desesperada en medio de sollozos- ¿Por qué tenía que dejarme sola?
Monsieur resopló.
- No estás sola- dijo, determinado, la mano más protectora que antes- No estás sola…
Lo miré con tristeza y esbocé una sonrisa agradecida. Me resguardé en su mano con más fuerza. Sus palabras y su gesto me reconfortaron un poco, aunque el dolor permanecía, puntiagudo, allí en el centro de mi pecho.
- Perdóname, Frances- dijo monsieur con voz compungida- De no haber sido por mi torpeza, nada de esto hubiera sucedido.
Yo lo miré, anonadada.
- ¿Qué dice, monsieur?- pregunté soltando mi mano de la de él, alejándome de su calor- ¡No! ¿Cómo se le ocurre?
- Hice mal… Creí que al llamar a la policía todo iba a terminar, y nadie iba a salir lastimado, pero me equivoqué: terminé hiriéndote a ti y a Jenny… por no mencionar a Thomazzio.
Seguía sin creer ninguna de sus palabras. Viendo sus ojos verdes, adiviné que de haber podido, habría llorado conmigo. Su gesto era tremendamente triste y con sus palabras, buscaba un perdón que creía que tenía que conseguir.
Pero yo no tenía nada que perdonarle. Al contrario, él debía perdonarme a mí por meterme en su vida y trocársela.
Busqué sus ojos con los míos y busqué sus manos, está vez las dos.
- Monsieur… No hay nada que perdonar, en mí sólo hay agradecimiento para usted… No sabe cuánto aprecio todo lo que ha hecho por mí, y lo que hizo por Thomazzio. No tiene por qué sentirse culpable, ni triste. Yo se lo agradezco, porque fue el único que quiso solucionarlo todo por las buenas… y eso lo recordaré toda la vida…
- Perdóname de todas formas… tal vez, después de todo sea cierto lo que dice James: soy un cobarde… tu hermano y mi hermana no tenían por qué ser víctimas de mi imbecilidad…
Negué con la cabeza lo más rotundamente que pude. Apreté sus manos en las mías y me acerqué tímidamente a su rostro. No pude evitar sonrojarme ante tanta cercanía, que en realidad estaba tan prohibida como toda aquella situación.
- Los prudentes jamás llegan a cambiar el mundo- susurré- Y usted sí logró cambiar el mío: jamás olvidaré que trató de ayudarme… Si necesita mi perdón, se lo doy. Pero no considero que lo requiera. Al contrario, soy yo quien lo necesita, por inmiscuirlo en todo esto.
Él me miró cuidadosamente. Sus ojos de color verde intenso relucieron en la semi-oscuridad del lugar.
- Entonces perdonémonos mutuamente…
El fuerte lazo de nuestras manos se mantuvo por un momento más.
Quienes pudimos haber estado unidos por la cercanía de nuestros parientes, ahora lo estábamos porque ellos se habían alejado. Pensé en lo irónico de la situación y las lágrimas quisieron aflorar de nuevo.
De inmediato, él habló.
- ¿Qué pasará ahora? ¿Dónde descansará el cuerpo de Thomazzio?
Yo esquivé sus ojos. De acuerdo a lo que había oído decir a madame Margoth, nadie podía enterarse del viaje a Vicenza.
- Estoy esperando las disposiciones de madame- dije- Por ahora, supongo que deberá ocuparse de Jennifer en cuanto se entere de su malestar…
- Sí, es verdad- dijo él- Me aseguraré de que lo haga bien- me dirigió una mirada afectuosa- En cuanto a Thomazzio, avísame en cuanto sepas algo. ¿Está bien?
Asentí con energía. Nos soltamos mutuamente y luego lo observé mientras se disponía a salir, de nuevo como el ‘monsieur’ que no se podía mezclar con la servidumbre.
- No voy a olvidar este día- dije mirando al piso- Perdí a mi sobrino, pero encontré un amigo. ¿Verdad, monsieur?
Él se volvió hacia mí con una sonrisa luminosa, invitándome a salir junto a él.
- Es verdad….
Sonrió calurosamente y me permitió salir adelante. Argumentó que no quería verme sumida en las tinieblas de aquel lugar y mientras salíamos, celebró el verme más tranquila.
Sin embargo, todo se ensombreció cuando al salir, nos encontramos de frente con monsieur James. No habría sido así si el de los ojos azules no nos hubiera estado observando con enfado y gravedad. Como si de algún modo le molestara no compartir lo que me estaba sucediendo, porque era obvio que sabía que yo estaba lastimada: ya había presenciado escenas en las que yo lo había demostrado.
Parecía molestarle que yo compartiera todo eso con su primo.
Por mi parte, me agradaba que monsieur Joseph se enterara, pues era el único allí que compartía intereses conmigo: nuestras familias eran iguales, teníamos casi los mismos problemas y ahora, viéndolo junto a mí me parecía que era la persona a la que más le importaba en la vida.
Me molestaba no poder fijarme en él más que como un amigo; me molestaba que monsieur James se hubiera cruzado por mi camino primero. En ese momento, me molestó su mirada azul afectada y su gesto grave. Sin embargo, no pude evitar sentirme rodeada por un triángulo de sentimientos que pasado el tiempo no pude describir.
Sólo sé que me alejé de monsieur Joseph musitando un “gracias” muy tímido y luego salí corriendo a la cocina mientras él salía directo a la sala sin advertir la mirada extraña que nos lanzaba monsieur James.
No era capaz de centrarme en él, el hombre que me había causado la desgracia.
Sobretodo cuando para enfrentar dicha desgracia tenía que emprender un viaje de vuelta al pasado al que yo le temía tanto.

__________________________________________________________________________________________________

UN VIAJE.
UN REENCUENTRO.
PERO NO PRECISAMENTE CON EL PASADO.



Próxima semana, el verdadero lugar que ocupa una mucama en el mundo de un señor.

En septiembre, un viaje que traerá consecuencias inesperadas.

Sólo en:
http://www.network54.com/Forum/598171

Porque la vida te da sorpresas, y no siempre son del color de las rosas...





    
This message has been edited by LaDirectora on Sep 10, 2008 12:35 AM


 
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AutorReply
Renzo
(no login)

Que emocion... Suspenso!!! Gracias por avisarnos!!!...nt

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September 9 2008, 4:30 PM 

nt

 
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(Acceso CHEVE55)

De lo mejor!

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September 13 2008, 12:54 PM 

Otro cap impecable. M e gusta este rumbo que esta tomando la historia.

 
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(no login)

Mi extenso comentario sobre esta GRAN OBRA

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May 29 2009, 2:07 AM 

¡Por Dios! ¡¿ Cuanto tendré que esperar para leer mas?!
No he podido contenerme, me la he bebido todita, estoy enganchada hasta la médula...¡ Esta webnovela se convirtió en mi favoritisima!

Kathleen, ninguna, te lo digo de corazón, ninguna ha logrado engancharme así.

¿ Y ahora? ¿ el 16 para cuando? ¡Dios mio! ¡¿ Porqué no la tendré completa en libro y asi podría leerla?!

A ver te comento, hay frases en esta obra que me han quedado marcadas en la cabeza, como:

- Dolor rima con amor ( que cierto es, y es que el amor acaba trayendo dolor muchas veces, aunque sea algo grandioso, el amor, digo)

- Las personas se implican en causas justas y ajenas cuando estas les afecta directamente de algún modo. ( y que verdad es, yo he conocido personas que ahora mas que nunca luchan contra el racismo porque están enamoradas de personas de otra raza, sino...no lucharian asi.)


Ahora dejo las frases porque tengo que contarte que hay un par de cosas que me hace identificarme con Francesca 100%, jajaja.
Mira, ese caracter...de salir corriendo y dejarlo todo, yo lo tengo.
Cuando Francesca se fue de la cocina y comenzó a recoger todo y se fue sin importarle bandidos ni nada, me recordó a mi, cuando estuve estudiando Comercio, que tenía dudas en una clase y ni la profesora ni las compañeras me ayudaban. Pedi ayuda entonces a una compñaera amiga ( de color tambien, que casualidad) esta dijo que ahora me ayudaba, pero ayudó a otra gente que se lo pidió despues. Yo cada vez me indignaba mas, la maestra permitia que ayudaran a otras y dijo: No ayudes a Encarna, venga sientate ya.

Ahi ya me puse de los nervios y tiré el disquette por la ventana, me puse en pie y le dije cuatro cosas a la maestra, que me dijo que me pondría un cero y le dije: Ponme lo que te de la gana.

Recogí mis cosas en la mochila y por mucho que intentaron detenerme y hasta la maestra me dijo, ve al jefe de estudios, pues nada, yo me escapé y me fui para mi casa toda enfadada, jajajaja.

Luego me identifico también en lo del cuchillo, yo alguna vez me he enfadado y he entrado en la cocina y tomado un cuchillo y es por rabia, al igual que Frances, no estoy loca...y eso me hizo identificarme con ella un monton, jajajaja.

Sobre todo lo que ha pasado, bufff...Mis escenas favoritas son:

- Cuando Frances toma la capa de James en su mano y la macha con sangre de su dedo cortado y sale huyendo ( obvio, que sea mi favorita). Después el la busca, eso me emocionó tanto, me conmovió el alma. Que bonitooo, el ahora mandó a que se le diera comida al ancianito.

- El casi beso, bufff, que tensión, me dejó con el corazón en la garganta. Me imagino en el lugar de ella y me da un pampurrio, jajaja. Pobreee Frances, se ha enamorado del mas cabrón.

- Margot me descoloca, el último acto proveniente de ella no se a que vino. Por una parte se me hizo un acto precioso, protegió a Frances y las pertenencias de su hermano, por otra parte me queda la duda porque Frances duda de ella...Esa mujer a veces parece fria, a veces no tan buena y otras parece tener sentimientos en el fondo y comprender la situación de Frances. Que por cierto, la chica le habló bastante mal y ella se lo pasó todo...Eso si, fue super despiadada diciendole, espera que lleguemos a Italia y si quieres allí te mueres...¡Vaya!

- Joseph me encanta, que pasa ¿ que el prudente siempre es tonto o cobarde? Pues no, es un hombre de los pies a la cabeza, juicioso y bueno ( al menos me lo parece hasta el momento). James parece creerse superior y lo infravalora, eso me jode mucho...
¿ Que se cree ese cabrón arrepentido a ratos?
Uyyyy...James siempre tratandola mal, luego bien, luego mal...Para matarlo.
Frances también tiene un don especial para meter la pata con James:
1º Derrama vino en su camisa ( cuando la bofetada)
2º Le mancha la capa con su sangre
3º Su pobre caballito Errante, se lo rompió...

- La escena sobre Errante y Tomazzio defendiendo a su hermana y enfrentando a James que la llamaba " alguien sin importancia", me tuvo en tensión continua y hasta aplaudí, si creeme porque estoy loca, aplaudí a Francesca cuando le contestó que ella no tenia importancia pero sabia atenderse sola, no que una persona tan importante tenia que ser atendido por alguien no importante si no no saldria valerse por si mismo.
Dije
-¡ TOMA YA! ¡OLE TU....!

Hasta di una palmada y mi hermana desde el sofá me dijo que si estaba loca o que, la asusté a la pobre, jajajaja.

Por otra parte a Frances a veces la veo susceptible, muy susceptible, hay pequeñas cositas que la hiern mucho. Y sin embargo a la vez la veo super fuerte, porque hay grandes cosas que sabe soportar con una entereza de una mujer mayor. Asi que es una niña admirable y lo que mas me gusta, con caracter, que contesta y no se deja manipular ( Asi era yo y mi madre me decía rebelde sin causa, jajajaja)

Pedazo comentario, testamento te estoy dejando, pero sigo...

Desde que leí que Tomazzio moriría, en el informe policial. Crei que sería en duleo con James o algo así y que por ello Frances odiaría con toda su alma a James. La sola idea ya me tenia intrigada y super emocionada leyendo.
Y de una forma u otra murió por James.

Mira el idiota, tuvo que decir:

- Vamos a enfrentar a los bandoleros.

¿ Pero que se creia este? ¿ Hercules?

Idiota imprudente e impulsivo, mira lo que trae la falta de juicio, la vida de una persona se fue...Pobre Tomazzio, por un momento crei que era malo, con lo de esa nota ¡Uy, me asustó mucho Tomazzio! Pero que pena como terminó este chico...

La verdad los errores de todos desembocaron en la tragedia esta.

Sobre Jennifer, pues no me gusta nada esa chica, es una super estúpida, tonta, que se cree por encima de las otras mucamas porque es hermana de Joseph, además le tiene tirria a Frances desde siempre...¡ Que tia odiosa!
Pero claro, no todas iban a ser tan buenas como Melanie, Rose o Bruce.

¡Oye! ¡Y la tia asquerosa de Rebecca!
Cuando apareció me dieron unas ganas de entrar en la novela y matarlaaaaaaaaaaaaa...
Que tia asquerosa vamos, aparece como un buitre carroñero al dinero del muerto...
Que caradura...
Yo lo que creo es que cuando la pobre Frances quiera coger su fortuna la tia ya se la habrá fundido completa, con lo que es...

Ahora está muy interesante, pues James está sintiendo cosas por Frances y mira que esta le tiene un amor-odio muy apasionante para mi como lectora, jajaja.

Sin embargo con joseph la relacion es mas dulce, aunque no mas tierna, porque a veces el "fanfarrón" sabe ponerse tierno...
Pero entre Joseph y Frances hay una amistad tan bonita, cada vez mas intima y estrecha...wooow, creo que puede convertirse en algo mas, sobretodo por la parte de Joseph al menos en un principio.

Sobre el crimen que ocurrirá en la Hortensua, ya ni idea...Solo espero que la pobre Frances si pueda copnocer la libertad y felicidad, que lo merece...
¿ Cual será el final de Frances? Eso me pregunto...¿ Que logrará esta chica en la vida?
Y...¿ Cual será el dichoso crimen de la Hortensua?

Desde luego Kathleen, esto es una obra maestra, haz algo con esta hitoria muchacha...Que además narrada en 1º persona produce algo como mas intimo, mas prfundo.
Presentala en algún canal, en alguna editorail o algo...Porque que pena que se quede como webnovela que la gente pasa y ni se percata, si supieran que gran historia ahi aqui...Los tendrias locos.
Mi hermana dice que se la va a leer, ya la metí en ganas. Pero la leerá por mi foro.
Espero que no le pase como a mi y no pueda aguantar las ganas, jajaja...

Cuando recuerde mas impresiones te las comentaré, porque he tenido demasiadas a lo largo de los 15 capis+Preámbulo.

Solo me queda decir ¡Chapeu!

Pd: Espero no te aburras de leer tantísimo sobre mis impresiones e opiniones, jajajaja.

 
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