
Con semejante lupa no sé cómo no deshebraste el enredo del nombre, pero todo se andará; primero hay que aprender a usarla, ¿a que sí?.
Revelación del enigma: Guy se pronuncia /gai/, que significa 'chico', bueno y otras cosillas, como 'resabido' o 'tío', pero a un español le es fácil confundirlo con gay, es decir, /gei/, cuya primera acepción es 'alegría' y, por extensión, homosexual. ¿Por qué se produjo esta contaminación de términos?. Por la imbricación entre cierta chabacanería, ganas de divertirse y mostrarse, de gozar la vida, de estos grupos homosexuales. Estaba un poquillo difícil, Marga, pero no era imposible.
El segundo que me gusta es hasta facilón. Yo creo que no hay ni a una mujer que no le atraiga: Christian Meier. Sin embargo, presenta algunas pegas molestas para mí: se me queda medio cortón de edad, anda extrañamente 'perdido' en demasiadas ocasiones y luce un torso en extremo ceñido. Resumiendo, me regocija más que Guy Ecker, pero embelesar, pues no, no me embelesa. ¡Qué problema éste!, ¿no?, soy exigente hasta para contentarme la vista.

Y a este paso que vamos, con George Clooney bebiendo para olvidar que lo llaman galán e Ismael La Rosa siendo tildado y encumbrado como tal, pues habré de aferrarme a viejas glorias, porque engatusarme va a estar bien complicado.

Yo creo que tengo sobrepeso neuronal, ¡oye!, es que no me dejan vivir.
Un besazo.
P.D.: Hay dos galanteadores a los que les gustan los gatos: Guy Ecker y Eduardo Palomo, ¿no?.