para evitar vaguedades, como Juan Ramón Jiménez, y, en especial, para asirme a la sensatez, tras el paseíto por las susodichas páginas.
Mientras iba leyendo lo de 'Mujeres en su vida' recordaba el mito de donjuán y el ‘Diario de un seductor’ y, cómo no, las múltiples interpretaciones, a menudo psicoanáliticas, del porqué se necesita conquistar para abandonar. Lo más lamentable no es ya que esto suceda, sino que, nuevamente, una mujer, Gloria, propague, con sobrada admiración y pleitesía, amoríos probados, intuidos y/o deseados. En medio de todo, Juan Soler, como atrapado en la tela de araña; viviendo esta vorágine como algo fatídico, al tiempo que ineludible.
Me pregunto, Maite, qué pensará esta persona de este tipo de incursión en su vida personal. Semejantes invasiones de la intimidad no pueden conducir a otra cosa que al desamparo y el extravío, ¿no crees?. Y, para colmo, me quedé sin saber nada de nada: por qué hace telenovelas, por qué escogió Nueva Zelanda, qué retos presenta para él la interpretación, cómo se concentra antes de grabar... que, al fin, es lo más interesante.
Respecto a los galanes, hay mucha tela que cortar. Básicamente, creo que se tiende a ensalzar la figura de un hombre injusto y victimizador. Incluso el sentimiento amoroso aparece envilecido y áspero, porque no promueve actos de generosidad, de interés por la mujer, de admiración

.En esto contexto sólo le cabe a la prota sacrificarse, autoinmolarse, como María Emilia. ¡Qué lejos quedaron Mónica y Juan!.
Un besazo.