
pero hasta ahí no más. Te voy a hacer una confidencia: Juan Soler se parece demasiado a mi padre, como para que despierte en mi sentimientos distintos a los de la simpatía. La primera vez que lo vi en TV dije, 'estoy soñando': los ojos, la nariz, la boca, el pelo... todo. Así que estoy libre de sospechas, ni Electras ni Edipos ni ná de ná, bien sanita que está la nena, ¡caray!. El que sí me tiene obnubilada es mi marido: cordobés, pero de Córdoba, Argentina.
Un besazo.