Así que, con el fin de conservar cierta discreción y seso, voy a ser bastante escueta. Entre los seres que a fuerza de arrastrarse, me indignan, están Yolanda y Mercedes. En el mundo de los despreciables e innobles, entresaco a Marcia, Francisco y Mónica, sin olvidar a doña Josefina (R.I.P.) y la Sra. Briceño. En el círculo de lo bajo y miserable, sitúo al majete de turno, cómo no, Miguelón, y al bruto oficial, Pepe Peña.
Hay otros personajes que no me causan urticaria: los aguanto e incluso celebro, si bien es cierto que muy rara vez, algún comentario. En este segundo bloque, hallamos, en primer lugar, a los sospechosamente buenos,

tales como Generosa la Receptiva, Lalo el Digno, Emi la Llorona, Nina la Lastimosa y Rubén el Sensible. En segundo lugar, los caracteres que podrían haber sido grandes, pero que se les redujo a la nada, como mi querido Gucho y mi admirada Leticia. Y, en tercer lugar, los bichos más huecos que un caño, ahora, eso sí, bien limpitos. Preside el inefable Álex el 'No me desesperes' y Laurita la Extraviada.

Un besazo.