para hacerle la visita -don Rudencio-.
-Bueno, msí, msí, eh, ehhh, pase, por favor -Inesita-.

Miradas, suspiros, nervios a flor de piel, ¡jejeje!
-Flores para una flor -el él-.
-Gracias, don Rudencio, me encantan las flores -la ella-.
-¡Cómo no va a ser, una mujer como usted, tan refinada, tan feminista! -quien ya ustedes se imaginan-.
-FEMENINA, PORQUE ES LO CONTRARIO DE FEMINISTA -la pata del Ruden- [...].
¡Hoy sí que me he reído, casi me descuajeringo del espanto!, ¡ todavía me cuesta creérmelo!, ¡jejejejajaja!.
Un besazo.
P.D.: Y tú Carmen, me extraña lo calladita que estás,

con lo bien que te caía la Inés

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