Que, quizá, la pasión que sentimos por las novelas nos lleva a cifrar demasiadas esperanzas en la belleza de las producciones. Cuando estamos ante obras que nos decepcionan, cuesta mucho alabar y celebrar el trabajo que hay detrás por dos razones: el proyecto de la empresa no ha cuajado y, como consecuencia, no satisface las expectactivas que se habían creado.
Aun así, trato de ser muy delicada con los asuntos que afectan a la vida privada de actores y actrices, ahora bien sí que me atrevo a juzgar su trabajo. Creo Conchi que nos merecemos algo más, que se nos mime incluso, porque ¿dónde hay personas más fieles que nosotras?, en ningún lado,

incluso desde el desacuerdo, como en mi caso, les sigo

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Un beso.