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coleccionable 11

June 12 2001 at 1:46 AM
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fany 
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Capítulo 11
En el hospital, Gucho se entera de que Susanita espera un hijo suyo. La policía detiene a Pepe Peña, pero, días después, tienen que ponerle en libertad por falta de pruebas. Rubén descubre que Laurita le dejó por Miguelón. Furioso, el chico decide vengarse dándole una paliza al ex chófer. Sin embargo, la fuerza de Miguelón se impone y Rubén es el peor parado. Nina se interpone entre los dos chicos y logra separarlos. Maselli le propone a Emi salir juntos.



ucho habla con Mentepollo y le dice que necesita encontrar un trabajo con el que poder mantener a su futuro hijo. También le confiesa que teme la reacción de Pepe Peña, pues sabe que el hombre se pondrá furioso al saber que ha dejado embarazada a su hija.

Rita impide que su marido pegue a Susanita
En ese momento, Susanita está con su padre. La muchacha, con una serenidad asombrosa, le comunica que va a tener un hijo de Gucho. El hombre, como era de esperar, reacciona de forma violenta y se abalanza sobre ella para pegarla. Sin embargo, la intervención de Rita impide la tragedia. La mujer hace entrar en razón a Pepe y le recuerda que tiene pendiente un juicio por maltratar a su hija. Entonces, Pepe, más calmado, les asegura que Gucho tendrá que casarse con Susanita, quiera o no.
Horas después, Pepe Peña se presenta en la casa de María Emilia para exigirle a Gucho que se case con su hija.
Francisco, por su parte, es consciente de los sacrificios que está haciendo para seguir al lado de Mónica. Por eso, ese mismo día, le exige a su amante que recompense sus sacrificios con una noche de ardiente pasión. Ésta así lo hace y la pareja da rienda suelta a su amor.
Paralelamente, Yolanda está tan preocupada por el estado de ánimo de Gabi que, incluso, está dispuesta a humillarse ante Mónica y rogarle que abandone a su marido. Pero Hortensia, al enterarse, se lo impide.
María Emilia ha decidido citarse con Álex, para dejarle muy claro cuál es el futuro de su relación. El chico acude al lugar de la cita abrigando la esperanza de una reconciliación. Sin embargo, el rostro serio de Emi le hace dudar sobre las intenciones de su ex novia. Poco después, las palabras de la joven destruyen sus esperanzas. Y es que Emi le deja claro que no quiere volver a saber nada de él. Visiblemente nervioso y defraudado, Álex le suplica que le dé una segunda oportunidad. Pero Emi está decidida y ni los ruegos de su ex novio, ni sus muestras de arrepentimiento logran conmoverla. Álex, abatido, se despide de su amada con la seguridad de que todo ha terminado entre ellos.
Luego, cuando Alejandro llega a su casa, se desahoga con su madre y le cuenta lo ocurrido con María Emilia. Yolanda, feliz porque su hijo no volverá a relacionarse con la joven Pardo Figueroa, le aconseja que retome su noviazgo con Marcia, pues esa joven sí que es digna de convertirse en su esposa.

Josefina quiere irse a vivir con su nieta
Nina, que sabe que Rubén está pintando su retrato, le pregunta por qué lo ha hecho, ya que Laurita un día le comentó que él sólo pintaba cosas feas. Cuando Rubén está a punto de aclarárselo, aparece Álex e interrumpe la conversación.
Mónica convence a Francisco para que la acompañe al hospital, donde se encuentra ingresada Josefina. El rostro de la enferma se ilumina al ver que su nieta ha ido a visitarla. Emocionada, Josefina le dice a su nieta que arde en deseos de salir del hospital y que sueña con irse a vivir con ella. Mónica le comenta que es posible que se retrase la fecha de su boda.
Y, mientras Josefina habla con su nieta, Francisco acaba de encontrarse con Leticia. El patriarca de los Aguirre sólo necesita contemplar durante unos minutos el rostro de la enfermera, para darse cuenta de que ella es la hija ilegítima de Esteban. Pasada la sorpresa inicial, ambos entablan una amena conversación sobre la paternidad. Las sinceras palabras de Leticia golpean la conciencia de Francisco, que no puede dejar de pensar en su pequeña hija, Gabi.
Mónica se presenta ante el doctor Maselli y le comunica su intención de saldar los gastos de hospitalización tanto de Josefina como de Gucho. Maselli intenta impedírselo, pero Mónica no quiere agradecerle nada al doctor. Por eso, le exige que acepte su dinero.
Poco después, Emi se entera de lo que ha hecho su hermana y se apena, porque una vez más se ve obligada a aceptar el dinero de Francisco y Mónica. Entonces, el doctor, para contentarla, le ofrece trabajar como enfermera en el hospital.
Rubén sabe que tiene pendiente una conversación con Nina. Por eso, no duda en buscarla por toda la oficina para explicarle por qué se atrevió a pintar su retrato. Cuando los dos se encuentran, Rubén le explica que la está pintando porque ella le inspira sentimientos muy hermosos; es algo tan especial, que jamás lo había sentido con otra mujer. Es más, ni la propia Laurita, con toda su belleza, ha sido capaz de inspirarle algo tan maravilloso.
La casualidad provoca un nuevo encuentro entre Francisco y Emi. Ambos están en el hospital y María Emilia aprovecha para confesarle al padre de su ex novio que Mónica sólo le quiere por su dinero. Además, le ruega que luche por salvar su hogar, antes de que sea demasiado tarde. Pero Francisco no quiere seguir escuchándola y mucho menos hacerle caso de sus advertencias.

Mónica intenta hacer las paces con su hermana
Luego, Mónica también coincide con Emi e intenta hacer las paces con ella. Pero Mª Emilia no está dispuesta a dejarse dominar por su hermana. Quien sí se está planteando aceptar la ayuda de Mónica es Gucho. El joven se plantea irse a vivir con su hermana, quien, para ganarse su cariño, le promete una vida plagada de lujos, riquezas y todo tipo de comodidades.
Yolanda sigue empeñada en hacer de “celestina” entre su hijo y Marcia. Por eso, una vez más, le ruega que se case con la joven. Alejandro duda, pero el poder de persuasión de su madre es tal, que consigue que el chico le pida a Marcia que se case con él. La perversa joven no puede creer lo que está escuchando y, emocionada, comienza a dar gritos de alegría.
La noticia llega a oídos de Francisco, quien se emociona al saber que Emi ya no será un obstáculo en su vida.
Poco después, y guiado por la felicidad que le embarga, Francisco decide comprarse un coche nuevo. Cuando Mónica lo ve, le cubre el rostro de besos, y disfruta imaginándose las caras de sus vecinos cuando la vean descender de un automóvil tan elegante. Por otra parte, Mónica aprovecha que su amante está de buen humor, para pedirle que hable con Álex y le convenza de que tiene que respetarla por ser su futura esposa.

Emi coincide con Rodrigo en el cementerio
Generosa está feliz, pues es el Día de la Madre. Para festejar un acontecimiento tan especial, sus hijos han decidido reunirse todos en su casa.
Francisco, por su parte, acompaña a Gabi a comprar un regalo para Yolanda. Emi, a su vez, se dirige al cementerio para depositar una flor en la tumba de su madre. Justo en ese lugar, también se encuentra el doctor Rodrigo, el sobrino de Héctor Maselli, con su pequeña hija Carolina. La niña pronto congenia con Emi y le cae tan bien que, mimosa, le suplica a su padre que acompañen a la joven Pardo Figueroa a casa. Cuando el doctor y Emi se están despidiendo, aparece Álex, que les observa furioso y deseoso de saber qué pasa entre ellos. Además, quiere hablar con Emi para comunicarle su próximo matrimonio con Marcia, pero la joven se niega a escucharle.
Pepe Peña, fuera de sí, ha ido a visitar a Emi para comunicarle que Gucho sólo tiene tres días para preparar y celebrar su boda con Susanita.
Mientras tanto, Susanita le comenta orgullosa a Leticia que está a punto de casarse con Gucho. La dulce enfermera disimula su inmensa tristeza, mientras comprende que su amado no tiene más remedio que casarse con la joven a la que ha dejado embarazada.
Y, mientras Susanita se imagina vestida de novia, Gucho se aterra ante el giro que han dado los acontecimientos. A pesar de todo, el chico es consciente de que no tiene otra salida. Debe responder como un caballero.
Rodrigo intenta calmar a su hija, que llora al saber que su padre ha decidido contratar a una enfermera para que la cuide. La niña se desespera, pues piensa que su padre ya no la quiere. Entonces, para animarla, Rodrigo decide proponer a Emi que cuide de su hija. A su vez, el doctor Maselli también está presionando a la joven Pardo Figueroa para que acepte su empleo en el hospital. Emi les pide tiempo para decidirse.
Esteban piensa que Gucho se va a casar con Leticia. Indignado, acude al hospital para suplicarla que no lo haga. Al llegar allí, descubre que su hija está hablando con Gucho y Susanita. Entonces, Esteban le prohíbe, delante de todos, que se case con el hermano de María Emilia. Susanita, que no comprende qué ha querido decir el esposo de Hortensia, le aclara que la futura esposa de Gucho es ella. Avergonzado, Esteban se disculpa y pide hablar a solas con su hija. Leticia le confiesa entre lágrimas que, aunque ama a Gucho, ha decidido olvidarle, porque él ahora tiene que cumplir con su deber como padre. Esteban se emociona al comprobar la nobleza y honestidad de su hija y, arrepentido por todo el daño que le hizo en el pasado, le pide perdón, mientras llora como un niño.
Al día siguiente, y unas horas antes de celebrarse su boda con Susanita, Gucho recibe la desagradable visita de Buitre. Éste le pide que vuelva a participar en diversos robos y caer en las redes de la droga. Pero Gucho no quiere saber nada de él y, furioso, intenta golpearle.
Finalmente, el hermano de Mª Emilia llega cinco minutos antes del comienzo de su boda. Susanita está radiante, pues, al fin, ha conseguido casarse con el chico de sus sueños.
Laurita espera impaciente la llegada de Miguelón, quien le prometió acompañarla a la boda de Gucho y Susanita. En vista de que el joven no llega, decide buscarle en casa de Generosa. Pero, al llegar allí, descubre que Miguelón se ha ido con Mercedes. Dolida y humillada, Laurita acude al restaurante de su rival, para exigirla que deje en paz a Miguelón. Pero Mercedes no está dispuesta a renunciar al amor del joven. Entonces, las dos chicas se enzarzan en una violenta pelea. En ese preciso instante llega Miguelón, que las separa inmediatamente. Luego, le dice a Laurita que la llevará al banquete nupcial. Pero la hija de Esteban rechaza su propuesta, argumentando que no es segundo plato de nadie. Sin embargo, las aduladoras palabras del ex chófer, sus mimos y carantoñas, surten el efecto deseado y Laurita se tranquiliza.
Parece que el destino se ha empeñado en destrozarle la vida a María Emilia. La joven derrama lágrimas amargas al comprobar que su familia: Josefina, Gucho y Susanita, se trasladan a vivir a la casa que Francisco le ha comprado a la astuta y ambiciosa Mónica. Cuando la desdichada Pardo Figueroa se queda sola en su casa, no puede evitar recordar los bellos momentos que ha compartido con todos ellos. Desolada, se entrega al llanto.

Lalo se debate entre Rocío y María Emilia
Paralelamente, Lalo sigue debatiéndose entre el amor que siente por su amiga Emi y la pasión que despierta en su corazón Rocío. El chico no sabe por cuál de las dos decidirse, aunque es cierto que añora a Rocío y arde en deseos de volver a verla. Miguelón, que está al tanto de sus problemas y dudas sentimentales, le aconseja que se decida cuanto antes, pues corre el riesgo de perder a las dos mujeres más importantes de su vida.
Esteban acaba de enterarse de que Francisco le ha comprado una casa a Mónica. El hombre no está de acuerdo con dicha decisión, sobre todo porque se ha gastado mucho dinero. Sin embargo, el patriarca de los Aguirre no admite críticas, ya que cualquier regalo es poco comparado con el amor y el cariño que le da Mónica. Esteban comprende que no hay posibilidades de que Francisco entre en razón y se marcha del despacho con la sensación de que su cuñado ha perdido la cabeza.

 
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