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una noche entre tus brazos CAP 2

June 14 2010 at 11:28 PM
VITY  (no login)
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Capítulo 2

_ ¡Señor San Román, qué alegría me da verlo de vuelta por este hotel!_ lo saludó afablemente el director general, Leonardo Davinchi. Un hombre horrado y muy inteligente que llevaba la dirección de los tres Hoteles que tenía las empresas San Román en Veracruz, con mano de acero_. ¿Por qué no nos avisó con tiempo de su visita? Lo hubiésemos recibido como se merece.
_ Hola, Leonardo_ lo saludó, estrechando la mano que el hombre le había extendido_. ¿Cómo está Socorro?
Tan Mandona y encantadora como siempre contestó Leonardo sonriente, a la vez que le hacía un gesto con la mano a uno de los botones para que se hiciese cargo del equipaje de Esteban_. ¿Qué habitación quiere? Le recomiendo la suite Macao. Es la mejor que tenemos. La hemos remodelado completamente.
_ No. Prefiero la presidencial_ pidió Esteban firmando la hoja reglamentaria de registro_. Es aun la única que tiene despacho, ¿no?
Leonardo suspiró y meneó la cabeza negativamente.
_ Sí. Pero sintiéndolo mucho, lleva ocupada desde hace quince días. La señora Cisneros, una viuda muy rica por cierto, también exigió que su suite tuviese despacho. Ha venido a Veracruz a casar a su hija. La chica y sus dos hermanos están parando en casa de los suegros de la joven, pero la señora, que ahora es la que se encarga de llevar los negocios de su difunto marido, necesitaba mucho espacio para montar todo el tinglado de aparatos necesarios para llevarlo todo desde aquí. Creo que aún faltan unos veinte días para que la boda de su hija se celebre, así que va a ser imposible sacarla de esa suite.
Esteban inspiró y soltó el aire resignado. Tendría que conformarse con la suite Macao, aunque no sabía dónde diablos iba a montar él todo el tinglado de aparatos que él también necesitaba para llevar su empresa desde allí.
¿Pero quién tenía ganas de enfrentarse con una viuda vieja y con dinero, que seguramente también sería excéntrica y caprichosa?
Él no, por supuesto. Había ido allí para descansar, no para meterse en pleitos con una vieja rica y excéntrica por una suite o por otra.
_ Está bien, Leonardo. Dejemos a la señora Cisneros donde está_ claudicó, cambiando la habitación en la hoja de registros_. Me quedaré con la Macao. Por lo menos está en el ático, lejos del resto de las habitaciones del hotel.
Esteban cogió la tarjeta llave que le ofreció el de recepción y comenzó a caminar hacia los ascensores.
_ Por cierto, Leonardo. ¿A qué hora es el primer turno para la cena?
_ O no, señor san Román. Usted se viene a cenar a casa_ le pidió Davinchi haciendo un gesto muy italiano con las manos_. Si Socorro se entera de que usted está aquí y no lo he invitado a cenar, me tocará a hacer la cena a mí, todas las noches, durante un año entero por lo menos.
Esteban soltó una carcajada, aceptó la invitación y subió al primer ascensor que se paró en la planta baja.
Por cierto lo frenó Leonardo antes de que Esteban apretase el botón que lo llevaría hasta la última planta_. La señora Cisneros también está invitada a cenar. Ella y Socorro se han hecho muy buenas amigas, desde que su hija decidió decirle el sí quiero a nuestro muchacho.
Esteban lo miró sorprendido.
_ ¿Tu hijo es el novio de esa boda tan famosa?_ preguntó, entendiéndolo todo.
_ Sí. Así que seremos por lo menos Nueve en la mesa.
Esteban soltó otra carcajada y tras esperar a que otras dos personas entrasen en el ascensor, apretó el botón que lo llevaría hasta la suite Macao.

Flores. A Socorro, la esposa de Leonardo le encantaban las flores. No obstante, ella había regentado una floristería hasta que conoció y se casó con Leonardo.
Pero había más mujeres invitadas esa noche a la cena. Sería una descortesía por su parte llevarles flores a una y a las otras no. Así que ya que estaba aún en la floristería del hotel, decidió comprar rosas blancas para Socorro, margaritas amarillas para la joven futura esposa de Greco y tulipanes rojos para la vieja viuda Cisneros.
¿Y por qué había escogido precisamente tulipanes rojos? Muy sencillo por que como siempre, el recuerdo de María lo seguía a todos lados, y el día que leyó su currículum, en él ponía que su flor favorita era el tulipán rojo.
Se trataba de una pregunta absurda para un currículum. Pero las empresas San Román, se vanagloriaban de estar al pendiente de cada uno de sus empleados. Así, que a los hombres se les preguntaba cual era su masaje facial favorito, y a las mujeres su flor favorita. Así, cuando llegaba la fiesta de Navidad, la secretaria de Esteban iba a tiro fijo con cada uno de ellos y sin temor a cometer errores de gustos y apreciación.
¿Pero tulipanes rojos para una vieja excéntrica? El tulipán no era una flor muy apreciada entre las mujeres. Ellas preferían las rosas, las gardenias o las flores silvestres Bueno, ¿y por qué no? Ya los había comprado, así que serían tulipanes rojos para la viuda Cisneros, les gustaran o no.
Tan seguro como cierto que no tenía ni chispas de ganas de acudir a la reunión de esa noche. Si asistía a la cena que Socorro había preparado era por que su hija estaba entusiasmada con su nueva familia.
Y no podía reprochárselo. Leonardo y Socorro eran dos excelentes personas. Se habían portado con ella y con sus hijos como si ya fuesen parte de la familia.
Pero el último informe que Sofía, su contable, le había pasado sobre las joyerías Cisneros no terminaban de cuadrarle, y estaba decidida a investigar el motivo por el cual los dividendos que durante aquel mes habían dejado las joyerías eran tan halagüeños.
Parecía que alguien se estaba tomando muy a pecho el ganar dinero para ella y casi estaba segura de quién se trataba. Era increíble. Por más que ella le repetía a Marcos que ella jamás podría tener interés en ningún hombre, él más insistía en impresionarla. Y, si por lo menos con ello no perjudicase a nadie, pero lo peor era, que estaba segura de que estaba obligando a los trabajadores de Joyas Cisneros a trabajar en exceso. Y si era eso lo que estaba sucediendo, ella tendría que intervenir y ponerle freno a su ímpetu, por muy buena persona que estaba segura que era.
Pero con todo lo que tenía encima, allí estaba ella. Poniéndose de punta en largo para asistir a una cena familiar de esas a las que ella no estaba acostumbrada. Jamás había asistido a un evento parecido.
Durante toda su vida había sido sus hijos y ella. Ella y sus hijos , y el pobre Luciano. Aunque él, jamás había llegado a cenar en la misma mesa que ella, ni siquiera en Navidad.
Cuando lo conoció en aquella entrevista de trabajo, él ya estaba enfermo, y ella embarazada. Muy embarazada.
Había pasado meses en una casa de acogida para madres solteras que le había recomendado su ginecólogo. Pero ella no quería vivir del estado, y por eso, un día le dijo a dios a todas las amigas que había hecho en el centro y salió a la calle a buscar trabajo.
Aún le daba gracias a Dios todos los días por haberse topado con Luciano.
Nada más conocerse, surgió entre ellos ese tipo de empatía que sólo pueden compartir los hermanos. Él le confió lo de su enfermedad, y ella le contó cómo había concebido a sus hijos.
Sí, hijos. ¡Tres del golpe!
Desde luego, cuando Esteban San Román hacía las cosas, las hacia a conciencia.
Y no se lo recriminaba. Por el contrario, la había sacado de la soledad absoluta que había sido su vida de un solo plumazo. Y eso se lo iba a reconocer siempre.
Quizás por eso jamás había podido olvidarlo. Bueno, y también, por que en Ángel y Héctor tenía una réplica exacta de él, que se lo recordaban diariamente.
María sonrió, mientras se terminaba de poner el jersey crudo de cachemira que iba a lucir con la falda de seda color berenjena que su hija le había regalado para la ocasión. Terminó de abrocharse la correa tobillera de sus sandalias de tacón alto y se recogió el pelo con un pasador de nácar que Laura le había regalado en una de sus muchas visitas desde España. Resignada, tomó su bolso de encima de la cama y salió de la habitación y del hotel, decidida a pasárselo bien costase lo que costase.

Llevaba diez minutos en el coche, flores en mano, esperando a Leonardo que al parecer iba a llegar con retraso. Pero la espera no era lo peor. Lo más extraño era la sensación que tenía en el estómago y que lo había acompañado toda la tarde, exactamente desde que Leonardo le había hablado de la viuda Cisneros y del matrimonio de su hija con el primogénito de los Davinchi.
Apartando la vista del reloj, observó por la ventanilla inquieto, sin saber en absoluto el por qué.
_ Lo lamento, Esteban_ dijo Leonardo entrando por la puerta contraria a la que Esteban no le había quitado ojo en los últimos diez minutos y haciendo que se sobresaltara. Leonardo sonrió_. Parece que tus nervios no andan muy calmados últimamente.
_ Estaba pensando en mis cosas. Además, no esperaba que entrases por esa puerta.
_ Es que salí por la puerta trasera de la cocina del hotel_ Explicó Leonardo, poniéndose el cinturón de seguridad_. Ya llegamos un poco tarde y no deseaba encontrarme con el gerente de administración. Lleva toda la tarde intentando que le eche un ojo a unos presupuestos para cambiar los aspersores del jardín, pero creo que ese asunto puede esperar hasta mañana. Socorro, no.
Esteban sonrió y le hizo un gesto con la cabeza Alcocer indicándole que ya podían partir.
Durante el corto trayecto desde el hotel a la casa de los Davinchi, Esteban no dijo palabra. La opresión del estomago se hacía más intensa conforme la limusina se acercaba a la casa familiar.
_ Está extrañamente callado, Jefe_ bromeó Leonardo, pero en sus ojos, Esteban pudo leer que se sentía preocupado.
_ Los acontecimientos de esta última semana me superan, Leonardo_ explicó él, aunque no estaba seguro de que se tratase solo de eso_. Los periodistas han estado acechándome día y noche. Casi no me han dejado respirar.
_ Eso ocurre cuando se es tan conocido en los medios. Aunque no sé por qué les ha dado por ti. México está lleno de magnates, algunos más importantes que tú, aunque sean pocos.
_ Mi difunta esposa les vendió toda nuestra vida unos días antes de tener el accidente. Como me negué a seguir pagando sus vicios, ella buscó el dinero por otro lado.
Luciano chasqueó la lengua al no tener nada que poder decirle a su jefe y amigo que le hiciera más fácil llevar el trance en el que se encontraba por culpa de la mala cabeza de una mujer sin escrúpulos que había jugado con él durante veinte años, aprovechándose de su buen corazón.
_ Bueno, parece que ya llegamos_ fue lo único que se le ocurrió decir para paliar el silencio.
De acuerdo gruñó Esteban, abriendo la puerta para salir del coche_. Enfrentémonos a la vieja cotorra Cisneros.
_ ¿Vieja? ¿Por qué piensa que lo es?
_ Vamos, Leonardo tiene tres hijos y la más pequeña es la novia de Greco, que por muy joven que sea, por lo menos será ya mayor de edad, ¿No?
_ Sí, lo es_ confesó Leonardo, pero Esteban no entendía por qué no borraba de una vez esa risa burlona de su boca_. Hace dos meses que cumplió los dieciocho. Pero es que sus dos hermanos tienen la misma edad.
_ ¿Gemelos?_ pensó en voz alta, Esteban, creyendo que Leonardo sólo se refería a los dos chicos.
Trillizos lo corrigió Leonardo, dejando a Esteban sorprendido.
Trillizos suspiró Esteban_. Tres de una sola vez. Qué suerte tienen algunas personas, ¿No lo crees, Leonardo? Yo perdí al único hijo que esperaba Fabiola y que finalmente ni siquiera era mío, aunque estaba dispuesto a criarlo como si lo fuera, y a otros, Dios les manda tres de un tirón. Qué mal está repartida la vida, amigo mío_ terminó con pesar.
Ambos hombres subieron las escaleras del porche de entrada a la casa, cuando unas risas escandalosas y felices llegaron hasta sus oídos desde el interior.
Leonardo comenzó a reír contagiado por la felicidad que se respiraba en su hogar, pero Esteban se quedó helado al escuchar el sonido de una de esas risas que le resultó terriblemente familiar, aunque no lograba recordar muy bien a quién se parecía.

 
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AutorReply
SAIOA
(no login)
80.24.210.141

Re: una noche entre tus brazos CAP 2

June 15 2010, 9:37 AM 

MARIA?
COMO NOS DEJAS ASI?
SIGUELA CUANTO ANTES
DOS CAPÍTULOS Y YA ESTOY ENGANCHADA
PON MAS PORFAVOR

 
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Macule
(no login)
79.126.166.200

Re: una noche entre tus brazos CAP 2

June 15 2010, 10:34 AM 

Aaaa no la dejas asiii, pon otra prontoo

 
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Emily
(no login)
189.93.185.218

Re: una noche entre tus brazos CAP 2

June 15 2010, 6:28 PM 

OMG como nos dejas asi vity? es que no tienes corazón???
Me tienes anciosa...aaaaaa que cena mas prometedora eh? jajaja
SIGUELOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO lo mas pronto posible! Arecia preciosa date prisa jajaja...

 
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