Un vecino más de Briñas
La familia de Ignacio Uría posee una casa en la localidad riojana de Briñas, un lugar donde el empresario vasco asesinado se encontraba totalmente integrado
05.12.08 - I. GARCÍA| BRIÑAS
La noticia del asesinato de Ignacio Uría cayó como un jarro de agua fría en Briñas, localidad en la que el empresario guizpucoano y su familia poseen una casa a la que acuden asiduamente tanto durante el verano como en los fines de semana del invierno. Ayer, los vecinos recordaban cómo la familia Uría levantó su casa en Briñas hace unos siete años. Se trata de una vivienda muy grande situada donde se ubicó la antigua cooperativa del pueblo. Aparte de su uso como vivienda de los diferentes hermanos, la casa acoge también a los perros con los que solían salir de caza. Precisamente, esta actividad era, junto a la pelota, una de las pasiones de Ignacio Uría. De hecho, la última víctima de ETA era un asiduo del frontón Adarraga de Logroño, al que acudía con mucha frecuencia para disfrutar de su deporte favorito.
Todos los vecinos del pueblo coinciden en señalar el alto grado de integración del empresario en la vida de la localidad. «Muchos fines de semana venía por el pueblo y te lo podías encontrar en cualquier bar tomando unos vinitos con los amigos o echando la partida», señala David Salinas, un vecino que tiene bastante relación con toda la familia.
Quizás una de las personas del pueblo que mejor conocía a Ignacio es Antonia Hernando, otra vecina que además se encargaba de la limpieza de la casa de los Uría. Toñi, como le conocen en el pueblo, define a Ignacio como «un ser extraordinario, que se encargaba de dar trabajo a todo el mundo y era muy generoso con todos los vecinos. Enseguida te invitaba a algo en el bar». Además, no duda en destacar la humildad y la sencillez como las dos características que mejor definían al empresario guipuzcoano: «Cuando le he visto en las fotos de los periódicos con traje no le he reconocido; aquí siempre venía con sus botas de monte y su pantalón de pana o chándal. No tenía aires de superioridad», concluye Toñi, que acudirá hoy junto a otros vecinos a los funerales en Azpeitia en memoria del empresario.
Días de luto
Desde el Ayuntamiento también se ha querido tener un recuerdo hacia Ignacio. Por ello, la corporación ha decretado cuatro días de luto oficial, que se prolongarán hasta el domingo. También se ha programado para mañana a las 14 horas una concentración en la plaza situada junto al Ayuntamiento, en la que se guardarán dos minutos de silencio.
El alcalde de Briñas, Ángel Seisas Ruiz, piensa que esos actos «son lo mínimo que podemos hacer para recordar a Ignacio». «El atentado ha supuesto un palo muy grande para el pueblo», añade, mientras resalta que tanto para él como para el resto de los habitantes el fallecido era, a pesar de vivir en Guipúzcoa, «un vecino más».