Yo no respeto la opinión del chorrín. Respeto su condición de persona, de ser humano, haciendo ímprobos esfuerzos porque es mi obligación moral. Pero sus opiniones autodestructivas y nihilistas no tengo porque respetarlas. De hecho es prácticamente un crimen respetar esas ideas que tantísimo daño hacen a tantas personas y que tanto daño van a traer a nuestros pocos descendientes.