PALABRAS PRONUNCIADAS POR JOSÉ MONZONÍS, PRESIDENTE ADJUNTO DE LA CTC DEL REINO DE VALENCIA ANTE EL MONUMENTO A CABRERA EN MORELLA EL 7 DE DICIEMBRE DE 2008
Amigos carlistas:
Gracias a todos por estar aquí, a pesar de la distancia y del clima. Gracias a los Carlistas de Morella por acogernos y a la Junta de la CTC de Castellón por tomar la iniciativa de este acto. Juntos de nuevo recordando nuestras raíces: la defensa de un orden político legítimo. Rindiendo homenaje a los que ofrecieron sus vidas desde 1833 por unas lealtades y unos principios que siguen vigentes. Y proponiendo a la España de hoy una manera de organizar la sociedad más justa, más libre.
Algunos se escandalizarán de nuestra corona de laurel ante la estatua de Cabrera porque los dos últimos años de su vida están fuera de la historia carlista. Nuestro Cabrera es el aquí representado, al frente de sus voluntarios, dedicando su valor y su esfuerzo al servicio del Rey. Entusiasmando a sus seguidores. Llegando a ser el jefe del partido carlista. Ayudando con iniciativas políticas y con recursos económicos cuando ya no podía hacerlo con las armas. Con sus aciertos y errores. Desde 1833 a 1875, Cabrera es un referente carlista. Y esos cincuenta y dos años de servicio merecen nuestra gratitud y nuestra memoria. Como los de tantos otros que han compartido nuestra Causa, aunque antes o después hayan seguido otros compromisos.
Nuestra memoria histórica no es como la que ahora nos imponen. No nos mueve el odio ni la revancha. No pasamos factura de nuestros muertos. Queremos una España en paz y con sitio para todos. Pero con los valores que la hicieron grande. Sin terror en la calle y sin miedo en el poder. Sin tener que pedir perdón por sentirnos españoles, valencianos, catalanes, aragoneses. Sin expulsar a Dios de la esfera pública. Aceptando a quienes vienen buscando trabajo y pan desde la geografía del hambre, en la medida en que esas nuevas aportaciones demográficas y culturales no pongan en peligro la supervivencia y la identidad de España.
Y si ha llegado la hora de apretarnos el cinturón, que la crisis se reparta entre todos. No entre los mismos de siempre. Si España es pobre, vivan pobremente el Rey y sus ministros, decía Carlos VII. Que se acabe la cultura de la subvención y el enchufe. Que se recorte el censo de políticos y burócratas de nómina. Que termine el uso del presupuesto para fomentar el clientelismo. Que la sociedad viva por sí misma. Que la acción del estado sea subsidiaria. Que los partidos y los sindicatos se mantengan por sus afiliados. Que el cine, el teatro, las artes y las publicaciones dependan de sus clientes. Que se atienda a los que menos pueden, empezando por los no nacidos. Que no se corrompa a nuestros hijos por orden del que manda. Que el poder no inyecte en el pueblo sus valores con el dinero de todos. Que las fuerzas armadas dejen de ser una ONG al servicio del mundialismo. Que la monarquía deje de hacer el ridículo y recupere la dignidad que dio gloria a España.
Esas y otras metas se obtendrán cuando Dios, la Patria, los Fueros y el Rey vuelvan a ser relevantes en la política española.
Bienvenidos en nombre de la Comunión Tradicionalista Carlista del Reino de Valencia.
¡Viva Cristo Rey! ¡Viva España! ¡Viva el Rey legítimo!