Intento comprender el gozo de los santos y de los mártires en medio de sus inmensos dolores. Cuanto mas obra en ellos el sufrimiento, con mas fuerza estalla en ellos la alegria porque ven caer uno tras otro, bajo los golpes del dolor, los últimos restos de lo creado en ellos; ven a Dios invadiendo al fin todo su ser, ven la muerte absorbida por una victoria, ven realizarse en ellos ese sueño supremo del amor, en el que Dios es todo en todas las cosas, y a medida que cae un lienzo del muro de separación, triunfan con un nuevo gozo. Su dolor es su más grande alegria. Bienaventurados los pobres, bienaventurados los que lloran, bienaventurados los límpios de corazón, bienaventurados los maldecidos, los perseguidos, los calumniados: el Señor lo ha dicho y ellos lo experimentan; todas esas bienaventuranzas están en ellos. El que no ha probado un poco siquiera de esto, no puede conocer nada del gozo ni saber lo que es la felicidad. ¡ Beati mortui !.
Solo él ha visto la consumación de todo fin y el fin de toda consumación; sólo él sabe la amplitud infinita del gran mandamiento: conocer, amar y buscar a Dios en todas las cosas. (Salmo 118,96). LAUS DEO.