En la fiesta de San José artesano, ante la crisis económica
La Comunión Tradicionalista Carlista se dirige a los españoles en estos momentos de crisis económica que afecta especialmente a los trabajadores.
A nivel mundial la crisis ha surgido por la desmesurada codicia de algunos hombres unida a su soberbia. Ésta les ha llevado a pensar que podían crear una riqueza por caminos diferentes al trabajo; no han logrado más que deshacer los ahorros de quienes confiaron en ellos.
En España la crisis se ha visto agravada por la mala administración de los gobiernos, nacional y autonómico. Gastos públicos superfluos, boato innecesario, cargos que no desempeñan ninguna función, sueldos escandalosos y jubilaciones injustificadas. Todo ello por las mismas causas: soberbia y codicia. Todo ello en perjuicio de todos, pero especialmente de los más necesitados.
También se aprecia en España una falta de productividad. No fabricamos y no exportamos. Carecemos de trabajadores preparados. Pagamos las consecuencias del desprecio con que se ha tratado a la formación profesional desde los tiempos del Ministro Villar Palasí.
Por eso hoy más que nunca es preciso que todos nos concienciemos de la necesidad de devolver al trabajo y a los trabajadores su dignidad: Apreciar el valor de todas las labores por humildes que parezcan. Reconocer la importancia de los trabajadores manuales en el proceso industrial. Prestar la atención necesaria a su formación profesional. De nada servirán cuadros directivos dotados de master acreditados, si nos faltan los especialistas que en otros tiempos dieron prestigio a nuestra industria.
El haber tratado la economía con criterios exclusivamente utilitarios, buscando éxitos aparentes, nos ha llevado a la triste situación de paro que alcanza a cuatro millones de hermanos nuestros.
En la CTC no tenemos el remedio para salir a corto plazo de esta situación. Tampoco los políticos de turno lo tienen, por mucho que pretendan seducirnos con bellos discursos. Por eso nos permitimos recordar a todos los españoles algo que hoy no se aprecia debidamente: el mérito del trabajo bien hecho y la dignidad de quienes lo ejecutan. Mientras no lo tengamos en cuenta, saldremos de esta crisis (si salimos) para volver a caer en otra poco después.
En la Fiesta del Trabajo, que S. S. Pío XII puso bajo el patrocinio del Artesano que con sus manos sustentó al Hijo de Dios.