Con motivo de las próximas elecciones europeas, no se ha planteado explícitamente el origen de lo que ahora denominamos Europa, con pretensiones de una supuesta consistencia que vaya más allá de lo geográfico.
Sin duda fue el Sacro Imperio Romano-germánico de Occidente el antecedente, hoy olvidado, de lo que podría dar un sentido espiritual a Europa. Entendiendo como Imperio la Monarquía Ecuménica de la que hablaba Dante en De Monarchia; nada que ver con las monarquías nacionales posteriores, limitadas en su contexto jerárquico, territorial y cultural, independientemente de la consideración de dinastías más o menos tradicionales.
Se incluye en primer lugar una selección de Julios Evola acerca de Imperio romano de Occidente. Inútil recordar la postura personal de Evoca, la supongo bien conocida por algunas personas de este foro y poco añadirán los insultos, descalificaciones y palabras altisonates; a efectos de polemizar mucho mejor exponer alternativas verdaderas a la idea de Imperio o monarquía ecuménica, si se es capaz de hilar algún argumento convincente.
Le sigue un artículo de Gabriela Adinolfi acerca de la autonomía, su encaje armónico dentro de la noción de Imperium; y su tendencia al caos fuera de ella.