Los pobres comerán y quedarán saciados; y los que buscan al Señor le cantarán alabanzas: sus corazones vivirán por los siglos de los siglos.
Salmo 21,27.
¿Quienes serán saciados?, los ricos sin duda no. Los pobres serán los que gustarán de esa hartura. Yo quisiera Dios mío, volver a tocar el tema de la eterna lección de la pobreza. Nos hace falta. Morimos por no ser verdaderamente pobres, nos extraviamos porque ese faro único no brilla ante nuestros ojos ciegos, y porque hemos olvidado los caminos de desapego por los que se llega a la eterna opulencia. Menospreciamos a la pobreza, y al pobre también, nos repugna verlos, estamos deseando que los quiten de nuestra vista, que los echen,....a pesar de nuestras hermosas frases; en efecto, ¿quien de entre nosotros, se atrevería a besar los pies a los pobres andrajosos que inspiran lástima?, ¿Quién piensa en dar gracias, no a quien le da limosna, sino al pobre que la acepta?.
¿Cuando vas a venir, Dios mío, a restituirnos la inocencia perdida y a aplicar a nuestros ojos el remedio que devolvió la vista al anciano Tobías?. Haz que veamos el esplendor de lo que es puro, y con esa luz podremos conocer la plenitud de la pobreza. Amén.