Siempre tendreis pobres entre vosotros. Mateo, 26,11.
Y si tiviésemos mas fe, le miraríamos con mas respeto y ternura.Pero nos hemos olvidado de él, y nuestra fe está aletargada y no hemos percibido en las niñas de los ojos de los pobres la misma mirada de Cristo que nos estaba acechando. Cuando el quiso enseñar al mundo el secreto de la caridad absoluta y sembrar entre nosotros la simiente de las misericordias sobrenaturales, pensando en los pobres, en los que sufren, y en los que no tienen nada, dijo: Todo lo que hagais por ellos, a mí me lo habeis hecho. Y desde entonces, en virtud de esa palabra que le transfigura y le consagra, la fe de las almas cristianas debería de arrodillarse delante del pobre, y reconocer bajo ese exterior desconcertante y miserable la presencia de Cristo, cuya virtud no muere.Y cuando quiera purificarme de todas mis miserias, me acercaré al pobre, y trataré de tocar la orla de su manto.
Dios mío, los pobres ejercen entre nosotros una función sagrada. No deberíamos olvidarla. Por que ese pobre, llenos de remiendos y de miserias, soy yo mismo; y todos los desprecios que tengo para los demás, caen sobre mi cabeza como pesadas piedras que han sido lanzadas a las estrellas. Haz que tenga ese corazón humilde, que ame de corazón a todos tus pobres y me reconcilie con lo que soy. LAUS DEO.