Oración 78ª.- Confianza en la misericordia de Dios.
by C.G.
La gracia, la misericordia, el amor, son la misma cosa, como ya hemos tenido ocasión de ver en el salmo anterior.El salmista se sobrepone a su angustia, por que tiene fe en el amor de Dios, y con eso le basta. Si cree en el amor que Dios le tiene, ¿como no va a estar seguro de que Dios sabrá sacar bienes aún de los mismos males?. Teniendo la gracia y el amor de Dios, nada teme, nada le espanta, ninguna angustia le vence. San Pablo oyó esa misma voz divina, que le decía en el fondo del alma: Mi gracia te basta(2 Cor..12,9). No consiguió la liberación de la prueba; pero como consecuencia de la fe en el amor de Dios, esta fue la respuesta de Pablo: Por lo cual continuaré gloriándome muy gustosamente en mis debilidades, para que habite en mí la fuerza de Cristo. Así, pues, me alegro en las enfermedades, en los oprobios, en las necesidades, en las persecuciones, en las angustias por Cristo; pues cuando parezco débil, entonces es cuando soy más fuerte. (2 Cor. 12,9-10).
Alegría. En medio de su angustia, el salmista siente ya la alegría que pide; y la siente como algo presente. Tal es la fuerza de la oración y de esa plena fe y absoluta confianza en el amor que Dios le tiene. Sus sentimientos están completamente acordes con los sentimientos de San Pablo; porque esa es la lógica de una misma fe. El problema fundamental de la vida cristiana es la fe.Todo lo demás son consecuencias. Ahora bien, la fe es una entrega personal del hombre a Cristo, de quien uno se fía plenamente. Para llegar aquí hacen falta dos cosas, la gracia de Dios: Nadie viene a mí, si el Padre no lo trae, y un conocimiento de Aquel,por medio de la oración. LAUS DEO.