Oración 83ª.- IMPERAVIT FEBRI

by C.G.

 

Hallábase la suegra de Simón con una fuerte calentura; y rogaron por ella. Y Él, acercándose a la enferma, MANDO A LA CALENTURA que la dejase, y la dejó libre. San Lucas, 4,38-39.

Tú nunca has amado lo que nos perturba. Las agitaciones febriles no son de tu agrado. En cuanto entras en una casa piensas en establecer en ella la paz. Todos tus movimientos convergen hacia la tranqulidad. Pero yo me agito sin cesar en medio de mis fiebres. Los mismos buenos deseos están llenos de frenesí en mi alma. ¿Quedarán mis fiebres bien curadas alguna vez?. Tómame por la mano, así sanaste en otro tiempo a los calenturientos. Al contacto de tu virtud sedante desaparecían en ellos las perturbaciones.

No estoy solo, y oigo en torno mío al prójimo calenturiento que rechina los dientes, y que tirita de frio. Muéstrate médico con todos ellos, con los escrupulosos, que sufren tanto por no poder vivir en paz, con los descorazonados, que se afligen al recordar lo que han descuidado hacer, con los impetuosos que nunca han gustado de la felicidad de los horizontes serenos. Si suprimieras todas nuestras fiebres, si mirásemos con calma nuestros defectos para destruirlos y los de los demás para soportarlos. Si no hubiese ya amargura en nuestros recuerdos, ni veneno en nuestras ambiciones, ni ardor perverso en nuestros amores, se consumaría tu Redención en nosotros, y nos acercaríamos a tu ideal. ALABADO SEA JESUCRISTO.



Escrito desde Oct 26, 2009, 3:21 PM

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