La otra.- CAPITULO FINAL

October 25 2012 at 10:48 PM
Guiomar y Celia 

 
Marcela voló a New York aquella misma semana en que se firmaron los documentos del divorcio decidida a llamar al papá de Betty y calentarle la cabeza con todas las mentiras y calumnias que se le viniesen a la boca. Pero entre unas y otras cuando fue a coger el teléfono para llamarle al número de la oficina de la tienda de Palm Beach, que era el único que sabía, era ya sábado en la mañana y hacía dos semanas que había salido de Colombia. El hablar con aquél viejo ridículo era más por venganza que por conseguir algo, porque ya lo tenía todo perdido, y lo único que iba a sacar era hacerle daño a Betty.

Marcela.- ¿Alló?...

Voz.- Ecomoda Miami, Winnifried López al habla, ¿qué desea?...

Marcela, agria.- Soy la doctora Marcela Valencia, ¿quién es Vd.?, conozco a todo el personal de la tienda y su nombre me es desconocido.

Winnifried.- Pues a mi me pasa lo mismo con Vd. pero es que solo llevo unos días acá de secretaria del señor Pinzón.

Marcela, prepotente.- ¿Secretaria?, ¿qué ha sido de Juanita?...

Winnifried.- ¡Oh!, ella tiene una licencia por matrimonio, yo la estoy supliendo...

Marcela, resopló, hasta aquella sosa de la Juanita era feliz y se casaba.

Winnifried.- Oiga ¿sigue Vd ahí?... ¿desea algo?...

Marcela.- Pásame con el señor Pinzón.

Winnifried.- ¡Oh, lo siento!, él no vino hoy tenía una celebración familiar, la hija se prometía y venían desde Colombia, con la familia de él para la pedida de mano.

Marcela se quedó callada, ”maldita sea, se habían dado muchísima prisa, es que no lo podía entender... ¿qué le había dado aquella estúpida de la Beatriz a Armando?, ¿qué le había dado?”

Winnifried.- ¿Aló, señora?... ¿desea algo más?...

Marcela, respiró profundo.- Sí ¿me podría dar el número de teléfono del domicilio familiar?, soy amiga de la familia, es más soy accionista de la empresa.

Winnifried, se encogió de hombros como si la otra la viera.- Espere que le digo...

Armando, Betty y los papás de ambos, estaban sentados en el saloncito del apartamento de los Pinzón, iban a ir a almorzar a un selecto restaurante, pero el aperitivo lo había servido doña Julia, y allí hacía unos minutos que don Roberto muy protocolario había pedido a don Hermes, la mano de su hija Beatriz para su hijo Armando. Don Hermes después de regañarle un rato por lo irregular de la situación, aceptó refunfuñando y permitió que un nerviosísimo Armando, colocase en la muñeca de Betty una bonita pulsera de oro de tres colores y esmeraldas. Ella le correspondió a su prometido, con un elegante juego de pisa-corbatas y gemelos, que había mandado hacer, hacía ya bastante tiempo, y que llevaba como motivo central, las iniciales de él, entrelazadas.

Cuando comenzó a sonar el teléfono, el más cercano al aparato era el propio Armando que educado preguntó.

Armando.- ¿Respondo don Hermes?...

Doña Julia.- No sé quien pueda ser, vea en la pantallita, los pocos que conocemos los tenemos en la memoria del teléfono y sale su nombre cuando nos llaman.

Armando obedece y a pesar de los prefijos, reconoce de inmediato el número del celular de Marcela, han sido años sufriendo la perseguidera de la ex esposa, con gesto agrio, descuelga y responde.

Armando, con fastidio.- ¿Aló Marcela?... ¿qué es lo que quieres llamando a esta casa?...

Todos miran sorprendidos a Armando que ha puesto cara de impaciencia. Pero si Armando está sorprendido, más lo estás Marcela que no reacciona, más que admitiendo que es ella.

Marcela.- ¿Armando?... ¿co... como has sabido que soy yo?...

Armando.- El teléfono tiene identificador de llamadas y el número de tu celular lo tengo grabado a fuego en mi retina... ¿cómo te atreves a molestar a esta familia?... ¿qué pretendes?...

Marcela, atónita.- Yo... no es justo que esa zorra esté gozando de la felicidad que es mía, su papá tan recto, debe saber que clase de fulana tiene por hija...

Armando.- Déjanos en paz Marcela, déjanos ser felices y selo tú también... Hasta nunca Marcela, ojalá no te vuelva a ver...

Y dicho esto colgó el teléfono.

Betty, nerviosa le toma la mano.- Mi amor ¿qué quería?...

Armando, besándole el dorso de la mano.- Llenarle a tus papás la cabeza de mentiras y calumnias sobre ti, mi amor... no creo que se vuelva a atrever a llamar, pero si lo hace don Hermes, no le crea una palabra son todo una sarta de mentiras, movidas por el rencor y el odio...

Don Hermes.- Quede tranquilo Armando, ningún extraño me va a poner en contra de mi propia hija...

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Cuatro semanas después de aquello Marcela se sonaba la nariz por enésima vez, mientras hacía zapping con el mando a distancia del televisor de su hermana María Beatriz, en el apartamento de esta en Sidney. Llevaba allí varios días, los últimos tres, sin salir debido a un fuerte resfriado que la tenía bajo mínimos. Todos los canales que iban saliendo eran australianos, después apareció la BBC, TVE internacional, la RAI internacional y otros canales europeos, por fin empezaron los canales internacionales de Hispanoamérica y entre ellos salió TVColombia... estaban dando noticias del día anterior, dada la diferencia horaria; en Sidney eran las once de la mañana del lunes, y en Bogotá aún eran las ocho de la tarde del domingo.

Terminado el noticiero comenzó un programa de crónica rosa y entonces los vio, Armando Mendoza y Beatriz Pinzón ya eran esposos, se habían casado el pasado sábado en la clásica iglesia de la Candelaria, en el centro de la ciudad. El banquete de bodas y el posterior baile, se había celebrado en el Museo del Chicó (1), en la calle 93.

Armando iba de chaqué, como todos los caballeros de que asistieron, en el matrimonio con ella, solo pudo conseguir un traje de color negro, como negra era la corbata. Sin embargo al austero chaqué de levitón negro y pantalón gris rayado, en esta ocasión le había hecho el guiño de un alegre chaleco de pálido color salmón a juego con la corbata. Estaba impresionante, y se le veía inmensamente feliz, sin dejar de sonreír y mirando a Betty, con una cara de enamorado, que no podía disimular.

Tenía que reconocerlo, la novia también iba espectacular, llevaba un diseño de Rosa Clará, muy acorde con su estilo. De líneas sencillas, confeccionado en seda salvaje, con bordados de realce en seda blanca y encajes de guipur, según explicaban las locutoras. Llevaba el cabello recogido en la nuca, adornado con azahar y cubriéndola un precioso velo de tul, con ribetes de encaje de Bruselas. La única joyas que llevaba, eran el anillo de compromiso, la pulsera de pedida y unos aretes antiguos, con cierre de brillantes y esmeraldas del que colgaba una perla en forma de lágrima, regalo de los suegros... ”Al parecer una alhaja de familia”, comentó la presentadora...

Marcela, entornó lo ojos y observó con rabia, y tanto que era una joya de familia, eran los pendientes de novia de la bisabuela Camila, los usaban todas las esposas de la familia, claro todas menos ella, porque Armando que fue quien se quedó con el encargo de dárselos de parte de Margarita, se negó a hacerlo, es más, los escondió y nadie supo dónde estaban... y ahora ya lo sabía, estaban a buen recaudo esperando a Beatriz.

Según decían en la televisión para nada fue un casamiento sencillo, sino todo un evento social, del que se encargaron de dar buena cuenta los Mendoza, invitando a toda la Jet Set santafereña, incluidos algunos políticos de mucho renombre, asi como los altos ejecutivos del Fashion Group, empresa asociada con Ecomoda y llegados de exprofeso desde Nueva York... ”¡¡Los odiaba, los odiaba a todos!!”... Iba a cambiar de canal, cuando escuchó el último comentario de la presentadora...”La feliz pareja salió esa misma noche de luna de miel a varios países europeos”...

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Regresan a Colombia al día siguiente y están agotados, pasaron todo el día visitando museos en Madrid, el Prado, el Reina Sofía, el Thyssen...; llevaban en España diez días, después de haber pasado cinco en Londres, otros cinco en París, otros diez en Italia, repartidos entre Roma, Florencia y Venecia. En la Madre Patria, como siempre decía don Hermes, estuvieron en Sevilla, en Barcelona y por último en Madrid, desde dónde regresarían a Bogotá, vía Miami para saludar a los señores Pinzón.

Llevaban exceso de equipaje, Betty no podía decir que algo le gustaba cuando Armando se lo compraba, de modo que tanto ropa, como complementos, como objetos de decoración, llenaban dos grandes maletas además de una caja de cartón.

Desde que supieron que el divorcio era una realidad, y de eso hacía casi tres meses, Armando se había negado a tomar medidas anticonceptivas, y como resultado Betty, ya había contabilizado dos faltas, la segunda la hacía ese mismo día.

Betty.- Mi amor, cuando estuvimos en la farmacia compré uno de esos test...

Armando, despistado.- ¿Qué test cielo?, no me di cuenta...

Betty, sonríe.- Fue cuando escogías la crema para los pies... y, bueno un test de embarazo...

Armando se gira hacia ella con una amplia sonrisa.- ¿Crees que puedes estar embarazada?...

Betty.- Siempre he sido muy regular, y hoy cumplo la segunda falta y como hace semanas que no nos cuidamos... creo que deberíamos hacerlo ¿sí?...

Armando.- ¡Claro mi amor, por supuesto!... vamos, ¿sabes como?...

Betty, coge el test del cajón de la mesita de noche y se dirige al baño.- Si lo estuve leyendo mientras te bañabas, espera que ahora salgo.

Media hora después se abrazan emocionados y llorosos, la prueba ha dado positiva y ellos saben que en breve se fortalecerá esa familia que tanto desean.

Armando.- Mi amor, me haces tan feliz y ahora saber que vamos a ser papás... ¿será un muchacho o una niña?... ¿tú que crees?...

Betty, sonríe.- Me da igual Armando, es el primero con que venga bien es suficiente.

Armando.- Siempre te agradeceré que confiases en mi a pesar de todo lo que te hice, de como te engañé...

Betty.- Si no hubiese tenido la certeza de lo mucho que me amas, de que mi amor infinito por ti, esa correspondido en la misma medida, nunca me hubiese arriesgado a ser “la otra” y traicionar de ese modo todos los valores en los que me he educado.

Armando.- No mi amor, tú siempre fuiste mi mujer, la esposa de mi corazón, si acaso en nuestra historia, ”La otra” fue Marcela, y no tú...

EPILOGO

Las risas de los niños y de su esposo la sacaron de sus pensamientos, sacó su bola de cristal, la besa con una sonrisa y la colocó en su sitio habitual de cada Navidad, en la repisa de la chimenea.

Armando.- ¡Mi amor ya llegamos!, hace un frío...

Niño.- Mamá te trajimos dulces de los que te gustan tanto...

Betty.- ¿Os provoca un chocolate caliente?... ¿sí?...

Armando.- Mucho mamita, mientras tú lo haces nosotros nos vamos a bañar y después merendamos viendo una película que hemos comprado, la eligió Blanca.

Blanca.- Si mami, se llama “Milagro de Navidad”, dice papá que nos va a encantar.

Betty.- Pues venga, al baño todos, que el papá los prepara.

Mientras cocina el chocolate sonríe, pensando en sus hijos, tiene tres… el primer embarazo fue doble, unos gemelos que tienen ahora siete años recién cumplidos y que recibieron los nombres del abuelo y del papá, Armando y Roberto, pero en familia eran Nando y Rober, a los dos años de los mellizos, nació Blanca Camila, la niña de la casa, que tiene cuatro, casi cinco y es el ojito derecho del papá y de todos, es preciosa, zalamera y muy inteligente.

Después de acostar a los niños, esa noche, se quedaron un rato grande conversando, lo hacían muy a menudo.

Armando.- ¿Sabes una cosa mi amor?... me llamó mi papá desde Londres, se vienen a pasar la Navidad con nosotros y ha decidido vender el apartamento de allí y quedarse de modo definitivo en Bogotá.

Betty.- Me alegro, desde que Camila y su familia están en Colombia y nosotros también, ese amor de tu papá por Londres, tan lejos de los nietos...

Armando.- Pues por ahí va la cosa, además le han convocado para el sesenta aniversario de su promoción del Gimnasio Moderno, y el poder asistir con tres nietos que son alumnos en la actualidad, le anima bastante.

Betty.- ¿Te dijo Camila que está embarazada otra vez?, está muy feliz, porque después de Armandito, tardó mucho en que viniese Miriam, y ahora apenas dos años y de nuevo un bebé…

Armando, sonríe.- Es bueno tener un bebé en casa, ¿no te gustaría tener otro chiquito mi amor?, quizás una hermanita para Blanca, los muchachos son dos, pero ella está solita... ¿nos animamos?...

Betty, suspira.- Ya nos hemos animado papá, estoy embarazada, en unos meses, con suerte llegara un nuevo miembro a esta familia...

Armando la abraza, feliz y la besa.- Te amo Beatriz y siempre te amaré... por cierto tengo una mala noticia, ”La otra” regresó... y quiere volver a trabajar en la empresa, se nos acabó la paz...

Betty, se encoge de hombros.- Era de esperar, nunca pensé que fuese a estar fuera de Colombia tantos años, de todos modos, no estamos solos, tu hermana Camila nos defenderá ella está a cargo de todas las franquicias y del departamento de publicidad y ventas, la empresa que dejó nada tiene que ver con la que se va a encontrar y entre las sorpresas está el tener que trabajar a las órdenes de Camila, si le interesa y si no, no tiene otro lugar, se deberá limitar a obrar su cheque de accionista y no más...

El silencio de la noche se interumpe con el sonido de una vocecilla:”¡¡¡Mamiiii aguaaaa...!!!”

Los esposos se miran sonrientes, se levantan y tomados de la cintura se dirigen hacia el dormitorio de la niña... ”ya mi amor, ya te llevo un vasito”

FIN.-

(1http://www.museodelchico.com/


    
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