Por primera vez un ciclo de ficción se llevó la estatuilla dorada. Fue Culpables, que ganó cuatro más. Canal 13 resultó el gran ganador, con 15. A diferencia de otros años, la televisación de la entrega no fue lo más visto del día.
FERNANDA IGLESIAS.
INTERPRETES. Casero, Mirás, Peretti, Toscano, Pecoraro, Morán y Villamil, el grupo completo. (Foto: Axel Alexander/ Archivo Clarín)
Fue una noche en la que corrió champagne como en la mejor época menemista. Una nueva edición del Martín Fierro sucedió el martes, luego de polémicas e incertidumbres. El cuestionado premio (por la poca claridad del conteo de votos, la idoneidad de algunos de los miembros de APTRA) llegó tarde debido a la negativa de los canales de aire a incluir la transmisión en su programación, lo que provocó una gestión más larga de lo habitual. Llegó, finalmente, por Canal 7. Y si lo que se vio por televisión tuvo la estética de ese canal, lo que sucedió en el Hotel Sheraton fue muy similar a lo que había sucedido en las anteriores entregas.
Hubo reencuentros, abrazos, besos, vestidos de ocasión, caras felices y caras tristes. El resultado final dice que el rating fue de 21.8 (no fue el más alto, Son amores se impuso con 25), que América se llevó seis premios, Canal 7 sólo tres, Azul TV apenas dos, Telefé sumó ocho y Canal 13 —el gran ganador de la noche— terminó con quince, oro incluido. La elección del unitario Culpables como Martín Fierro de Oro sonó a un intento de APTRA por recuperar el prestigio. Es la primera vez que ese premio va a parar a un producto de ficción y a un programa que sólo se vio durante el año pasado, cuando, en general, ese premio se lee como un reconocimiento a la trayectoria. No es raro que al momento de preguntarse quién lo ganará, los periodistas digan: "¿Quién falta?"
Sin embargo, como en su debut (en 1992 el Oro se lo llevó Nicolás Repetto por Fax), el premio mayor terminó en manos de un programa. Adrián Suar fue el gran ausente, enfrentado desde hace dos años con APTRA, fecha en la que juró nunca más asistir a la ceremonia. Sin embargo, su producto Culpables (cinco estatuillas) fue el gran ganador de la noche, junto a otro ciclo de su factoría: El sodero de mi vida (siete). Si la transmisión hubiera tenido subtítulos al estilo El rayo podría haberse leído: "Chueco, ¿hacemos las paces?"
"Este premio significa que nos esforzamos", le dijo a Clarín Juan José Campanella —autor de Culpables—, una vez que la fiesta había terminado y mientras levantaban las sillas del salón y la gente de limpieza hacía lo suyo. Su coequipier, Fernando Castets, fue más irónico: "No le pude llevar el Oscar a mis hijas, les voy a llevar el Martín Fierro de Oro". Castets se refería a la nominación de El hijo de la novia en Hollywood, el Oscar que no pudieron conseguir. Mientras, los otros libretistas del unitario —Marcela Guerty y Juan Pablo Domenech— recibían felicitaciones a través de sus celulares y proponían un brindis en la confitería Rond Point.
A pesar de la alegría, Campanella no se olvidó de dos cosas. Primero, que el programa no está más al aire. "Lo extraño —confesó—, pero también soy consciente de que no me da el tiempo para estar en un proyecto de televisión. Ahora estoy abocado a mi próxima película." El grupo de autores, sin embargo, escribió cuatro capítulos a principios de año. Pero por problemas de presupuesto, el proyecto no siguió adelante. Y segundo, Campanella destacó el no reconocimiento a Daniel Barone, el director del unitario. "Le da tanto dolor que siempre lo ignoren, que decidió no venir más." Sus compañeros estuvieron de acuerdo.
Todos suponían que hablarían con Suar al día siguiente. En medio de una grabación de 099 Central, él le dijo a Clarín, con poco entusiasmo, que estaba contento y para nada arrepentido de no haber ido. "Si no voy cuando pierdo, no voy cuando gano", fueron sus palabras. El grupo de autores y de actores que decidió ir, disfrutó por él. La alegría no les cabía dentro del cuerpo. Gabriela Toscano —premiada como mejor actriz— fue la única del elenco que se quedó después del final de la entrega. "Me parece histórico —dijo— que le den el Martín Fierro de Oro a un producto de ficción. Y personalmente me siento muy contenta, es la primera vez que me gano uno." Diego Peretti —Martín Fierro en el rubro actuación— se fue rápido a su casa de la mano de su mujer para reencontrarse con su bebé de meses. El resto no fue a la ceremonia. No estaban invitados.
Susú Pecoraro, recién llegada de Uruguay, ni siquiera sabía que se entregaba el Martín Fierro. "Me enteré por los chicos de TVR, que me llamaron para invitarme a una fiesta —contó la actriz a Clarín—. Como estaba muy engripada me quedaba dormida mientras lo veía por tele y la verdad me resorprendió que el programa ganara el Oro, pero me pareció justo. Me alegré mucho por Gaby (Toscano), que es una talentosa, y por Peretti."
Susú se perdió la fiesta. Igual que Soledad Villamil, Alfredo Casero, Fernán Mirás y Mercedes Morán. Se perdieron la canastita de champignones que hubo de entrada, el lomo patagónico que se sirvió como plato principal y el helado de mango que el catering del Sheraton eligió como postre. Los ganadores del Martín Fierro de Oro comenzaron a soñar con la posibilidad de llevarse el premio bastante tiempo antes del final, cuando comenzó a rumorearse que Culpables sería el gran ganador de la noche. Sin embargo, la realidad los superó: todos dijeron que estaban sorprendidos cuando alguien se les acercaba a hacerles preguntas. Campanella, incluso una hora más tarde, cuando ya la noche era historia, seguía repitiendo la frase: "Estaba Pipo Mancera, Cacho Fontana..." El, que pisó la alfombra roja previa a la entrega del Oscar, se maravillaba con estas presencias. "No quiero levantar la bandera del programa, ni decir que hay un antes y un después de Culpables —dijo más tarde, cerca de la salida del hotel—. Pero estoy muy conforme. Es muy difícil hacer ficción cuando estamos sitiados por la realidad. El programa mostró a la clase media, con sus defectos y virtudes. Y me dio lástima que no siga, porque me quedé con muchas cosas por decir."
A esta altura, el reloj marcaba las 2.45. Pero Campanella estaba efusivo. Sus compañeros le repetían vamos a Rond Point y los miembros de APTRA lo abrazaban y lo besaban. Uno de ellos no aguantó y casi le gritó en la cara: "¿Viste que al final triunfó la ficción? Tanto que les insistimos a todos... Lo logramos". Campanella estaba en una nube. Toscano, en cambio, se preocupó por llamar para ver cómo estaba su hijo mientras su marido, el director de teatro Carlos Rivas, le sostenía la bolsa con lapiceras que le habían regalado y la botella de champagne gigante.
Muchos de los famosos que habían ido a la fiesta seguían haciendo notas con la innumerable cantidad de canales de televisión que esperaba afuera. Algunos se llevaban las fresias que habían encontrado en las mesas. Campanella, Castets, Guerty, Domenech y Toscano se llevaban el Martín Fierro de Oro.
Esta nota la copié del diario Clarín de hoy. Saludos, Flor.
Escrito desde Aug 1, 2002, 9:53 PM de la dirección IP 200.45.200.63