Para los fanáticos de las tiras y las novelas, quería comentarles algunas cosas que dijo Alberto Migré en la revista Viva del último domingo, algunas en las que coincido y otras, en las que no tanto.
1) P: ¿Hoy se escribe distinto?
E: Cambió nuestra manera de hablar. Lo que está pasando en televisión con el idioma y con las palabras es un desastre, lo han roto. Para que una escena sea moderna no tengo por qué llenarla de expresiones de mal gusto.
Realmente no coincido con esto. DEpende cómo se lo tome, es decir, si no es necesario poner una escena llena de malas palabras porque se la puede lograr de otra manera, que a veces pasa con ciertos programas, es bueno que se busque una alternativa respetando la parte presentable del idioma. PEro, en general, creo que las tiras tratan de adecuarse a la realidad. Creo que la mejor ficción, la que vemos nosotros en Campeones, es una ficción hecha de situaciones ficticias pero que pueden ser reales y eso es lo que les da credibilidad. En ese sentido, creo que es bueno que los personajes en la tira hablen como lo hacemos las personas en la vida real. Porque Valentín y Guido, por ejemplo, que son dos personas de carne y hueso, serían totalmente increíbles si hablaran de tú y utilizaran expresiones refinadas, no va con ellos. Y los personajes, pobres o ricos, no tienen por qué tener un vocabulario refinado y puro. Lógicamente, si hay un personaje que es un aristócrata conservador, ese personaje sí va a hablar de una manera diferente, y se va a resaltar el contraste con los demás, que son personas "más sencillas" o "más comunes". Creo que la ficción basada en la realidad hace creíbles las cosas. Si vemos una escena que transcurre en Corrientes y Riobamba, es totalmente creíble, porque es un lugar común para todos nosotros y porque en el momento en que sucede la acción en Corrientes y Riobamba yo estoy sentado frente a mi televisor viéndolo, por lo cual puedo creer que en ese lugar está sucediendo lo que veo. Creo que le pasa a Alberto Migré es el hecho de no poder aceptar que las cosas cambian y que debido a su inaptitud para flexibilizar sus propias ideas y proyectos, se produjo su declinamiento como artista.
2) P: Cuando mencionaste a los autores no mencionaste a Enrique Torres.
E: No, porque creo que se enojó conmmigo cuando dije que no me gustaba Muñeca Brava. Lo quiero mucho, me parece un ser humano bárbaro, pero no entiendo ese tipo de teleteatros, que por momentos es un sainete, por momentos una comedia brillante, de pronto es un drama total. Lo que hizo con Perla Negra me pareció una genialidad.
Coincido 100%. A mi tampoco me gustaba Muñeca Brava y por las mimas razones. Me parecía poco serio, creo que no había un hilo conductor. Una novela es dramática por definición, y puede tener partes divertidas, lógicamente, que la ayudan a hacerle pasar al espectador un mejor momento y a alivianar una tensión por momentos insoportable. Pero creo que la comedia y el sainete dentro de una tragedia tienen que estar bien dosificados. En las cantidades en que eran introducidas en Muñeca Brava, los espectadores tienen el derecho de pensar que son sólo artimañas para promover más ráting cuando se produce un agotamiento de las ideas que mueven a los personajes y a la trama. Creo que el problema es que no había nada innovador. ERan todos personajes demasiado clásicos y oscuros y habría que haber apuntado la telenovela en ese sentido, pero lógicamente no iba a ser exitosa, porque la tendencia ha cambiado. Hoy por hoy no preferimos personajes tan dark sino gente más real, más creíble, como la que vemos en Campeones. Por eso mismo, Enrique Torres se vio obligado a introducir en la telenovela gags supuestamente cómicos -a veces intolerables- y promociones ridículas como la incursión de Gabriel Batistutta o "gamuza" de Cebollitas.
Por otra parte, coincido con la opinión de Alberto Migré sobre Perla Negra. Era una obra de arte, y ésto se debió a que era una tira con un argumento totalmente innovador y muy cerrado, quiero decir, no era una tira con una trama improvisada y dependiente de las mediciones del ráting, sino que cada personaje tenía su perfil muy bien diseñado y actuaba de acuerdo a él, y cada uno tuvo el final que merecía tener. Por eso mismo, como los personajes también eran más reales, el deselance de Perla Negra, en mi opinión, fue tan maravilloso: no hubo persecuciones, ni muertes en masa, ni sacrificios humanosm ni damas millonarias trabajando de sirvientas. Hubo simplemente arrepentimiento y coraje, animarse a decir "te quiero", animarse a perdonar (Perla y Rosalía), animarse a perdonar y amar de vuelta a la persona que nunca olvidamos (Renata y Benjamín), hubo también posibilidades de cambiar (Tomás). Tal vez el hecho de que Laureano muriera no cuajó del todo bien, aunque no lo cuestiono. Simplemente creo que podríamos haber aceptado algún final alternativo más confiable (la opción de la cárcel, que es siempre lo más cercano a la realidad). Y en el toque disparatado, Ivotí y Sacarías quedan prófugos en la mansión para vivir su amor. Este toque es cómico y ridículo, es de comedia, y particularmente me encantaba. Pero me encantaba y enriquecía la telenovela, justamente porque estaba bien dosificado. Ellos tenían algunas escenas de tanto en tanto, para aliviar la tensión. La trama de la novela o el gancho del capítulo de ninguna manera pasaba por estas situaciones, hecho que sí se dio en Muñeca Brava y que constituyó a generar una tira de muy baja calidad, aunque la gente de APTRA haya opinado lo contrario.
Escrito desde Aug 6, 2000, 4:46 PM de la dirección IP 200.5.249.131