Un día la gallina encontró un grano de maíz. Lo recogió con su pico, y dijo a sus tres amigos:
—¿Quién me va a ayudar para que siembre este grano de maíz?
Dijo el puerco:
—Yo no.
Dijo el gato:
—Yo no.
Dijo el perro:
—Yo no.
Así pues, dijo la gallina:
—Yo sembraré el grano solita.
Llegó el día cuando la gallina quería dar tierra a su planta de maíz. Y dijo:
—¿Quién me va a ayudar a darle tierra a mi planta de maíz?
Y los tres dijeron que no. Dijo el puerco:
—Yo no.
Dijo el gato:
—Yo no.
Dijo el perro:
—Yo no.
Así pues, dijo la gallina:
—Yo le echo tierra solita.
Llegó el día cuando la gallina quería limpiar su milpa, y dijo:
—¿Quién me va a ayudar para que limpie mi milpa?
Dijo el puerco:
—Yo no:
Dijo el gato:
—Yo no:
Dijo el perro:
—Yo no.
Así pues, dijo la gallina:
—Yo la limpiaré solita.
Lo mismo sucedió cuando la gallina quería cosechar su mazorca, al desgranarla, al utilizarla para hacer nixtamal, y al molerla para hacer tortillas. Entonces les preguntó:
—¿Quién me va ayudar a comer mis tortillas?
Cuando hizo la invitación para comer tortillas, entonces los tres juntos aceptaron. Dijo el puerco:
—Yo sí.
Dijo el gato:
—Yo sí.
Dijo el perro:
—Yo sí.
La gallina les dijo:
—Cuando quería que me ayuden, ustedes se negaron, y ahora solita comeré mis tortillas.
Así les pagó con la misma moneda, porque fueron flojos.
(Y por eso se decia que la gallina era "un come solo" por no dejar que los que ahora estan se aprovecharan de su bondad.