Clínica retiene cadáver por falta de pago
POR JOSE MIGUEL MONTERO
La administración del Centro Médico de la Universidad Central del Este (UCE) retiene desde el 31 de diciembre el cadáver de un paciente cuya familia carece de recursos para pagar 311 mil pesos por concepto de 18 días de internamiento de su pariente, según informaron sus parientes.
Se trata de Roberto Ramírez Pineda, de 53 años, quien murió el 31 de diciembre en la UCE tras ser ingesado ahí 18 días antes con un derrame cerebral.
Ramírez Pineda era hijo de la señora Flor Pineda y estaba casado con la canadiense Louise Landry, de 52 años, quien se encuentra en la UCE recuperándose de una operación de la vesícula.
El licenciado Víctor Suero, abogado de la familia Ramírez Pineda, manifestó que Landry, de quien dijo es una persona adinerada, es quien tiene que pagar la deuda, pues según afirmó fue ella quien autorizó el ingreso de su esposo en ese centro.
Dijo que no obstante las precarias condiciones económicas, la familia Ramírez Pineda, residente en la calle Manuela Diez número 45 del sector María Auxiadora, está dispuesta a asumir el 50 por ciento de la deuda y pagarla en sumas parciales, pero la administración de la Clínica se niega a aceptar dicha propuesta.
Suero explicó que con la muerte la deuda queda anulada, aunque puede ser asumida por algún pariente, en este caso la esposa que es la persona solvente.
Suero resaltó que primero le dijeron que la deuda era de 188 mil pesos, después que eran 388 mil y finalmente la dejaron en 311 mil pesos.
La canadiense Landry dice que ha pagado 156 mil 600 pesos, la mitad de la deuda y consideró que el resto debe pagarla la familia de Ramírez Pineda.
Landry alega que Ramírez Pineda además de ella estaba casado con otra mujer, versión que negó tanto la familia de éste, como el abogado.
Denunció también que la familia de su esposo le retiene sus documentos y los de su hija
Melanie, quien la acompaña en la clínica, pero la familia y el abogado lo negaron.
Suero explicó que los documentos estaban extraviados pero los hallaron y se los entregarían este miércoles. Destacó que él ni la familia de Ramírez Pineda tienen nada contra la candiense, pero consideró que ella ha actuado de mala fe.
Landry dijo que con algunas de las familias de su esposo ella se lleva bien.
Ramírez Pineda trabajaba como animador en un hotel de Higüey, lugar donde Landry supuestamente posee un hotel.
Los gastos de la intervención de la señora Landry son cubiertos por una póliza de seguro internacional.
Suero dijo que cuando Ramírez Pineda sufrió el derrame lo llevaron al Instituto de Cardiología que funciona en el sector Los Ríos y que Landry fue quien llamó para que lo llevaran a la UCE que ella cubría los gastos sin importar el monto, por lo que la considera la única responsable del caso.
Informó que en las próximas horas procederá a demandar civil y judicialmente a la administración de la clínica, por daños y perjuicios ocasionados a la familia Ramírez Pineda.
Cuestionó que esa familia haya sido condenada por la adminsitración de la UCE a estar cuatro días llorando sin entregarle el cadáver de su pariente.
Afirmó que la administración de la UCE no tiene derecho a retener ese cadáver.
Afirmó que a Landry, que es a quien la clínica debe exigirle el pago del dinero, no le han hecho los reclamos con la vehemencia que amerita.
De uniones anteriores al matrimonio con Landry, Ramírez Pineda procreó cinco hijos: Carlos Raúl y Katy Ramírez Flores, así como Carlos Raúl, Alexander y Judith Carolina Ramírez Tr
También aquí en Toronto...murió una dominicana que NADIE (?) conocía...murió en un hospital y nadie apareció para pagar las deudas y el entierro. Muchos de nosotros - dominicanos residentes aquí - cargamos con el lío! Esa pobre mujer no tuvo quién de veras la quiso. Era casada!
Que se queden con el cadaver, ya que nada ganaran con este, es el mejor mensaje para la conformidad de los familiares, de todos modos, seria mas costoso el entierro, y como quiera que uno se muera, para la tirra va, ya sea en manos de familiares, o en manos de una clinica cualquiera. Pero por si acaso, cuando yo me muera no quiro batajola, lo que vayan a dar, traiganmelo ahora, jaaja,,,,, es para morirse de la risa.