RESUMEN
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Silvio se enoja con los mozos porque no están atendiendo. Mario los reta y los hace ir a trabajar. Pepe le dice a Julián que tiene preparada una sorpresita
Félix llega a su casa y busca al chico, cree verlo pero resulta ser una chica que se asusta.
Julián sale de la cocina con el postre “Isla Flotante” para Silvio, y Pepe le pone entre otras cosas cerveza, para darle una sorpresita al contador. Mario sospecha que se traen algo entre manos. Pero para la sorpresa de ambos, Silvio dice que la Isla Flotante está deliciosa.
Al no encontrarlo, Félix le dice a su tía y a José María que quizá se confundieron, que ese no era el chico. Noelia asegura que era igual a la descripción que él había hecho, y que quizá esa chica estaba enviada por él, pero Félix asegura que no es así, esa chica se asustó mucho.
Basilio se encuentra con su hija de 21 años, Raquel, en Tres Arroyos. La chica, que tiene pinta de rockera y tanto física como verbalmente no es PARA NADA femenina, está con su equipaje. Raquel se enoja porque Basilio habló con su mamá, dice que quiere ir a Buenos Aires con él, pero él se niega y dice que es imposible. Pero ella asegura que con su mamá no va a volver, definitivamente no, y que va a irse con él a la ciudad.
Silvio está muy satisfecho con su postre y con las “gotitas secretas” de Caridad que Julián le dijo que tenían.
Ya tarde, Caridad le escribe una carta a su mamá donde le cuenta que está triste porque mañana es nochebuena y está lejos de ella, de su país y de sus seres queridos, pero que por suerte aquí encontró gente muy “chévere”. Pero mientras está escribiendo, se detiene diciendo que no puede enviarle esa carta pues sería demasiado arriesgado, y podría poner en peligro a su mamá...
Félix está practicando un truco de ilusionismo cuando en el espejo cree ver algo que también es una ilusión: Caridad y Maia. Félix no entiende nada.
Laura recibe de sorpresa a Silvio temprano en su casa, cosa que le molesta a Giuliana notablemente. Silvio la invita a ir a cenar esa noche a un restaurant en Puerto Madero pero ella se niega rotundamente, tanto ella como Giuliana pasarán nochebuena en la Donna Baffutta. A pesar de que el contador insiste con que se olvide de esa cantina, que ya está vendida, ella insiste. Silvio comenta que no se siente muy bien, cree que fue la comida pero no sabe exactamente qué, aunque sabe que el postre no fue pues estaba exquisito. Llega a sentirse tan mal que queda en un estado lamentable que hace reír a Laura y su hija.
Félix le dice a Nancy que no piensa pasar nochebuena en casa de su hermana después de todo lo que pasó, que se olvide. Que vaya ella y la verá despues de las 12.
Susana le lleva montones de regalos a Claudio, que se estaba aplicando una mascarilla facial.
Maia le habla maravillosamente bien de Félix a Elsa y del significado de su nombre, “Ilusión”. Dice que comparten los mismos gustos, sueños y objetivos y que de veras deberían trabajar juntos.
Noelia pide su opinión a Félix acerca de qué peluca debe usar esta noche para ir a la cantina. Félix dice que no irán, no puede ir ahí ahora que ya no trabaja en ese lugar. Noelia le ofrece ir a casa de José María pero él pasa, prefiere pasarla solo.
Beate le propone a Maia y a Elsa de pasar una nochebuena distinta, por qué no salir a cenar a algún lugar, por ejemplo, la cantina... En ese instante, Maia recuerda el truco de magia en el que la carta del príncipe apareció en su cartera, la cartera de la princesa... Y tras despertar, Maia dice que al mediodía llamará a la Donna Baffutta a reservar una mesa para tres.
Claudio respira aliviado porque Susana ya se fue, pero rápidamente aparece Sarita vestida de Papá Noel con otro tipo de regalitos... físicos.
Julián le cuenta a Pepe y a Rafael lo sorprendido que quedó cuando Silvio le dijo que el postre estaba delicioso. Justo llega Mario que, furioso, exige que le digan qué le pusieron a la Isla Flotante.
Rafael atiende el teléfono, es Maia, que reserva una mesa para tres. El chico, que la reconoce, le dice que lamentablemente están todas ocupadas, pero por ella puede hacer un favor especial, y para eso dice que le saca la reserva a un político para que este le ceda su mesa. Y que a la noche la quiere conocer. Luego de cortar, le dice emocionado a Laura que ya tienen otra reserva, ella, feliz, le pregunta cuántas. “En total... 2”, contesta él.
Claudio odia la idea de que Raquel venga a vivir con ellos y mucho más cederle su cuarto. Ella también se niega.
Laura quiere saber qué le pusieron a la comida, porque hoy Silvio se quejó de sentirse realmente mal. Pero que el postre no fue porque estaba exquisito, así que seguramente fue la carne, y advierte a Caridad que tiene que controlar la mercadería.
Félix recibe a Basilio en su casa y le cuenta que trajo a Raquel a Buenos Aires. Basilio le dice que no puede pasar nochebuena solo, como le dijo Noelia, y que venga con ellos a la cantina. Félix dice que las cosas no están para que festeje, y que realmente se dio cuenta que NO SE QUIERE CASAR con Noelia.
Basilio le dice a Félix que si en verdad no se quiere casar, no lo haga, o le arruinará la vida no solo a él sino a Nancy. Y luego le pide que por favor venga con ellos a la Donna Baffutta y, finalmente, él acepta. Por pedido, Félix le imita un poco a Sandrini, cosa que hace reir a Basilio, y lo carga por su peinado.
Todo el personal de la cantina está muy elegante cuando aparece Basilio con Claudio y Raquel, que no parece demasiado contenta.
Elsa le reprocha a Maia su peinado recogido de “empleada de banco” para ir a la cantina, pero luego le pide perdón porque ya parece Beate, que justamente aparece vestida más que elegantemente...
Caridad le dice a “Basílico” que la pone contenta que haya regresado, y él le pide que lo acompañe un instante al camarino, quiere darle algo. Allí le da un pequeño obsequio de Navidad porque sabe que para ella debe ser difícil pasar estas fiestas lejos de su familia y su país. Ella queda encantada y sorprendida: un par de aros hechos por él mismo. Caridad le agradece infinitamente pero se pone mal porque no tiene regalo para él, entonces le promete hacerle un postre especial y exclusivo como hizo con Félix. Tras esto, le estampa un beso en la mejilla que lo deja hipnotizado.
Maia llega con Elsa y Beate a la cantina, Rafael coquetea con ella y luego las ubica en una mesa. Julián le dice a Rafael que esa es la mesa de Félix, que justo llega. Para ahorrar discusiones, todos deciden cenar juntos. Caridad, desde la cocina, mira extrañada que Félix está con Maia y toda la familia, y se pone triste.
Llega la comida para la mesa de Félix, Maia, Basilio y sus familias. Inmediatamente comienza una nueva discusión entre Beate y Noelia, que se tiran insultos indirectamente. Maia decide levantarse por un segundo, avergonzada, mientras Elsa le dice que falta su plato, y cree que “la colombiana esa” no se lo trae a propósito por lo que pasó días atrás.
Caridad, celosa, está de mala onda con Rafael, y cuando llega Basilio se la agarra con él, pero luego le pide perdón. Él le dice nuevamente que la entiende. La anima y le dice que aquí todos la quieren, y que Félix y él son como padres postizos para ella.
Mientras Giuliana sale a lo de Caro y en media hora vuelve (al menos eso le dice a su madre), Laura habla por teléfono con Silvio, que se siente terríblemente mal.
Basilio le cuenta a Félix lo mal que está Caridad y le aconseja que hable con ella. Félix la busca en el camarino y allí la encuentra llorando. Intenta hacer aparecer un pañuelo pero ella le dice que ya está, ella tiene, y se seca usando el suyo. Pero luego Félix hace aparecer una flor de su cabello, flor que Caridad besa. Luego Fëlix la toma de las manos y se paran. Tras esto, Caridad y Félix se besan apasionadamente.
DIALOGOS CELEBRES
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BASILIO: Lo que pasa es que vos tenés un carácter muy... impulsivo...
RAQUEL: Me estoy cagando de calor.
LAURA (a Silvio, por teléfono): E’ dramático esto... No, no, no, yo no puedo irme, no, no, no... Me voy a quedar acá hasta que cierre, no hay mucha gente, pero... Cuatro de la mañana, más o menos...
NOELIA: ¡¿Y eso es todo lo que vos vas a comer?!
MAIA: Sí, es que estoy un poquito excedida de peso, por eso...
FELIX: No, pero, perdoname, pero para mi estás muy bien así...
BEATE: No, no, no, no, no, no, no. No está bien. Le faltan por lo menos cuatro kilos. Mirá: (se para) uno acá, uno acá (se toca cada lola...), uno acá y otro acá (... y cada nalga. Se sienta).
MAIA: ¡Mamá!
BEATE: ¿Qué te parece?
NOELIA: No, lo que pasa, querida, es que hoy en día las chicas son muy magras de cuerpo, flacuchentas... ¡Lo que se hereda nos e roba! (ríe)
BEATE: Si lo decís por mí, querida, estás muy equivocada, tenés que ir al oculista. Porque todo lo que yo tengo es mío (se para) Nada de siliconas ni de corpiños rellenos. ¡Si quieren les muestro mis bustos!
(Claudio se ahoga con la bebida tras oir esto)
MAIA: ¡¡¡Mamá!!!
ELSA: ¡¡No te voy a dejar tomar más vino!!
BEATE: ¡¿Pero, qué pasa?! ¡¿No quieren ver mis bustos?!
NOELIA: No, querida, no querida, muchas gracias, para bustos antiguos ya tenemos el de San Martín, el de Sarmiento... (ríe).
FELIX: ... Tía.
NOELIA: ... Es un chiste...
BEATE: Sí, muy chistosa, la señora.
(Maia se para pidiendo permiso con Elsa)
MAIA: ¡Ay, por favor, qué papelón, Elsa!
MUSICA DEL CAPITULO
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- “No me platiques más”, Luis Miguel. Cuando Félix y Caridad se besan, al final del capítulo.
Escrito desde Dec 26, 2000, 10:08 AM de la dirección IP 200.42.0.46