EL VELORIO DE UN TERRORISTA
by Daniel Prieto (
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Del 10 al 17 de octubre de 1997, el gobierno cubano decretó duelo oficial, con el fin de homenajear, en la plaza de la revolución de esta capital, los supuestos restos del guerrillero Ernesto "Che" Guevara y sus compañeros, y declarar duelo nacional por la muerte del terrorista caído en 1967. Recuerdo que en aquella ocasión la noticia se difundió para informar el deceso, y que su cadáver había sido incinerado y sus cenizas lanzadas al río cercano al lugar de los hechos. En realidad, la gente no está segura de lo que hay adentro de esos nichos. Este tardío un acto fúnebre a 30 años de la muerte del Che huele más a propaganda que a otra cosa. Recientemente las autoridades cubanas detuvieron y exhibieron en La Habana a un salvadoreño que, según informaron, se dedicaba a poner bombas en los hoteles. Pero nos preguntamos ¿qué cosa era el Che? ¿acaso fue a Bolivia como fotógrafo o a tirar flores a las personas? --el pueblo boliviano es a quien hay que oír-- y ¿quién favoreció y propició las condiciones, el arsenal, los alimentos, la economía, para que este hombre y su grupo se dedicaran a tales actividades? De todo el mundo es sabido que después de 1959 Cuba ha mantenido relaciones con todos los movimientos guerrilleros del mundo; que la Isla se ha convertido en un centro de entrenamiento y guarida de este engendro, y ahora, debido al debilitamiento ideológico que vive el sistema imperante, es un lugar de rendirle culto al terrorismo. Se necesitaba un mártir, un ídolo. Y para no seguir derramando sangre y así evitar que se opacaran los perpetuados, fue mejor escoger a uno que ya estaba muerto, y escogieron al Che. No se les ocurrió Camilo, el verdadero hombre del pueblo, el cubano al que la gente realmente quería y recuerda su sonrisa. Por lo menos hubiera sido más espontánea la actitud del pueblo. El velorio no les sirvió para mucho, no logró su objetivo, porque los comprometidos que allí asistieron lo hicieron presionados por sus centros de trabajo y por las escuelas, lo que de hecho es un fracaso. Vi a los pobres niños vestidos de pioneros mirando las cajitas y diciendo "seremos como el Che". Con la diferencia de que no tendrán que salir a Bolivia, a Angola, a Nicaragua, ni a otro lugar, sino que morirán aquí mismo, víctimas del sistema de hambre, miseria y terror que el Che ayudó a establecer. Se puede decir que desde 1959 la vida del pueblo cubano es una historia de velorios, que terminará con el de Fidel Castro. © Nueva Prensa Cubana/ Daniel Prieto aún trabaja en la prensa oficial. Escribe con seudónimo. Reside en La Habana.
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CUANDO EL MERCADO ES SEGURO (ESTÁ ASEGURADO) 10/12/1997
Por Ramón Alberto Cruz Lima La Habana (NPC). ¿No entró usted en conflicto alguna vez con sus padres por aquello de "no regreses tarde", "baja el volumen a esa grabadora", "fumando tú? ¿Nunca quiso partirle la cabeza de una pedrada al director de la escuela que lo abochornaba sacándolo de la fila por llevar las patillas largas? ¿Y no ha deseado, en cierto arranque de despecho, mearse en un lugar solemne, ahorcarle el gato al Presidente o meter candela a las oficinas de reclutamiento militar con bandera y todo? Claro que sí. Y, ¿qué edad tenía? Ahí está; adolescente. Los jóvenes andan por naturaleza en colisión generacional permanente con el mundo estandarizado y racional de los adultos. Les alivia rebelarse de vez en vez o cuando menos, admirar a los que tienen la osadía de hacerlo. Por eso aquel muchachón que mochila a las espaldas y moto a las nalgas dejara atrás Rosario natal para zancajear la América, se enrolara después en la aventura romántica del Granma y la Sierra Maestra y cayera finalmente en el altiplano boliviano enfrentado a las "fuerzas del mal", secuestró sin disparar un tiro el corazón de los imberbes. En la comprensión del mito guevariano conviene también recordar que su muerte --envuelta en la aureola mística del guerrero apresado, herido y rematado después por un militarcillo inmisericorde-- ocurre en medio de la década irreverente: tiempo de hippies y de fobia a la armonía, años de Beatles y esquizofrenias en masa, fechas de abucheo al napalm y a la refriega en Indochina. Época de desaliño cívico, relevo de paradigmas y desacato. Sustrato fértil para la germinación de las utopías. Un entorno perfecto para la canonización ideológica del argentino insurgente, catapultado de bohemio hereje al podio apostólico: San Ernesto de los Renegados, con la foto de Korda por estampilla y la tonada de Carlos Puebla por oración. Muchos libros se han dedicado a Che (más reales unos, otros menos). Festivales y seminarios se siguen convocando para venerarlo. Mas, el que haya crecido intelectual y espiritualmente, sabe que en él hubo de todo: valentía y desinterés, pero también arrogancia y sangre inútil. Sabe que Guevara está atrapado en la frontera entre el héroe y la víctima de otros "héroes"; que su gesta libertaria en África y Suramérica, postiza y sin aliento popular, se traduce técnicamente como un acto injerencista orientado a subvertir el orden interno y promover la guerra (un delito, por cierto, tipificado en el propio Código Penal Cubano, en su artículo 92). Valga recordar que por similares "ideales", aún en menor cuantía y presumiblemente en grado de tentativa, ha sido "homenajeado" en Cuba con una petición fiscal de 20 años de cárcel el ciudadano estadounidense Walter van der Veer. Pero eso no importa a los quijotes del planeta. Los jóvenes tienen esa capacidad de amar el lodo aunque hieda, porque antes fue agua y tierra, y esa inocente efervescencia los empuja a buscar líderes espirituales más compatibles que el padre, más populares que el maestro y más tangibles que los iconos del altar. Sólo que el mundo en este epílogo milenial anda parco de ídolos. Maradona vive "tocado", Michael Jackson decoloró y Schwarzenegger ya tiene "patas de gallina". Che, sin embargo quedó anclado en la lozanía de sus 39. No engordó, no envejeció, no renunció. Su rostro impresionante contra el cielo plomizo de aquel Marzo, quedó intacto para la adoración de millones de inadaptados que pululan desde los fiordos noruegos hasta los atolones polinesios. Por eso tantos llegaron a Cuba este Octubre para rendir tributo a sus huesos. No es una vuelta al pasado, no un retorno al desvarío. Mientras haya jóvenes en la Tierra, Che seguirá teniendo mercado. © Nueva Prensa Cubana / Ramón Alberto Cruz Lima es director de la agencia de prensa independiente Patria. Reside en Ciego de Ávila (Cuba).
Escrito desde Aug 7, 2002, 10:58 AM
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